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El proyecto de Misión ad gentes

 

AdA principios de 2006, todos y cada uno de los hermanos del Instituto recibieron una carta personalizada del H. Seán Sammon, SG, en la que se les pedía que rezaran y reflexionaran sobre la posibilidad de ofrecerse para una nueva misión en Asia. El H. Seán espera que unos 150 a 200 hermanos se presenten voluntarios.

En aquella carta podíamos leer estas palabras: “En lo más hondo del nuevo proyecto de misión ad gentes está este sueño: enviar 150 hermanos –quizá más-, a lo largo de los próximos cuatro años, a nuevos campos pastorales en países de Asia y en Provincias que aunque se han reestructurado, aún no han alcanzado los niveles de vitalidad y viabilidad requeridos para asegurar su futuro.

Esta propuesta está en sintonía con las llamadas actuales de la Iglesia y con los signos de nuestro tiempo. Por ejemplo, el anterior Papa, Juan Pablo II, se mostraba optimista sobre la vida religiosa y su futuro, cuando escribió el documento Vita Consecrata, después del Sínodo. En él manifestaba está intuición: No sólo tenéis una historia gloriosa que recordar y contar, sino una gran historia que construir. Mirad hacia el futuro...”

A raíz de esa llamada, más de 130 hermanos dieron su nombre para esta iniciativa de Misión Ad Gentes. Eso refleja la gran generosidad de los hermanos y su apertura a las llamadas del Superior General.

Esperamos -y rezamos por ello- que este proyecto se sume a todos los esfuerzos que se hacen en el Instituto para revitalizar su vida y misión. La respuesta generosa de tantos hermanos y el apoyo y la oración que nos han prometido muchos que no pueden ir a la misión físicamente son signos positivos y esperanzadores para el futuro.

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