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Reflexión sobre el laico marista

 

: Prov. México Central

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INTRODUCCIÓN

Se aplicó el cuestionario adjunto a unos 150 laicos representativos en las obras de la Provincia. El cuestionario contempló tres aspectos:

         a) La identidad del laico marista

         b) Las estructuras que pueden ayudarle a vivir esa identidad

         c) Las propuestas para caminar en la dirección que queremos desde nuestra situación como Provincia.

 

A continuación se presenta una interpretación a partir de las respuestas recibidas:

 

I.            IDENTIDAD

 

  1. Concepto de laico

 

La mayoría tiene el concepto tradicional de “laico”, en el sentido de que se trata de una persona que no pertenece al orden sacerdotal ni a una congregación religiosa, mientras que sólo algunos conciben al laico como un miembro del Pueblo de Dios que quiere responder en él a una vocación específica: ser signo de la salvación en el seno de las realidades cotidianas.

 

  1. Identificación como marista

 

La mayoría tiene el concepto claro del estilo y la pedagogía maristas, de la devoción a la Virgen, la figura de Marcelino y la disponibilidad y servicio en el trabajo. Hay una identificación con lo marista en las obras, pero más en cuanto al ser “maestros” que en cuanto al ser “laicos”, pues el acento está puesto en la manera de educar, de trabajar y de tratar a los alumnos, así como el promover las devociones maristas en la escuela.

 

La mayoría siente que sus compromisos son a nivel educativo, de colaboración y apoyo a los hermanos. Dar a conocer a Jesús y hacer amar a María se consideran parte fundamental de la misión educativa en la escuela; unos cuantos perciben que esto es un modo de ser cristiano, es decir, de vivir cristianamente al estilo marista.

 

  1. Características propias de un laico marista

 

La gran mayoría tiene muy claro cuáles son las características del laico marista: el amor a María y a Jesús; la humildad, la sencillez y la modestia; la sensibilidad ante las necesidades; el espíritu de familia, el amor al trabajo y la atención a los más necesitados.

 

Todo esto se manifiesta en los símbolos maristas que hay en las escuelas (especialmente la imagen de Nuestra Buena Madre, la “M” de María, las tres violetas y la figura de Champagnat).

 

  1. Expresiones concretas de la identidad del laico marista

 

En  nuestra Provincia se ha venido realizando una experiencia intensiva de espiritualidad y vida comunitaria maristas, con un mes de duración, llamada FORMARME (Formación Marista en México) en la que han participado unos 150 laicos. Sólo en unas cuantas obras éstos son identificados como personas con una forma de vida y un compromiso reconocibles en la comunidad.

 

Por lo que se refiere a las Fraternidades del Movimiento Champagnat de la Familia Marista, su existencia e influjo son prácticamente desconocidos en las obras. Actualmente contamos sólo con cuatro fraternidades en la Provincia, aunque hace algunos años el número era mayor.

 

  1. La percepción de los hermanos sobre el laico marista

 

En general, los hermanos perciben al laico marista como un colaborador en la obra y un apoyo en las actividades, particularmente en las que se ubican en la pastoral de la escuela.

Entre los hermanos hay unos que aceptan con mucho gusto la idea del laico marista, otros que permanecen indiferentes y podrían considerarse como tendencia ligeramente mayoritaria, y unos pocos que se resisten e incluso se oponen, aunque sea sólo en su interior, a la participación de los laicos.

Algunos laicos perciben de los hermanos una relación fundamentalmente obrero-patronal.

 

 

II.         ESTRUCTURAS

 

  1. Motivos para pertenecer a la comunidad educativa marista

 

En primera instancia, viéndolo desde fuera, el motivo para pertenecer a la comunidad educativa marista es obtener un ingreso por medio de un trabajo. Sin embargo, ya estando dentro, cambia la perspectiva: se vuelven significativos el ambiente y la posibilidad de crecimiento personal, espiritual y profesional, hasta ubicarse en primer término para algunos.

 

  1. Desarrollo de la identidad

 

La identidad marista se va desarrollando en un proceso de asimilación de lo marista a partir de la actividad como maestro o empleado (“soy miembro de una escuela marista”).

 

Fuera del vínculo con la escuela no existe ninguna otra estructura que ayude a la vivencia como laico marista. No se ha creado ninguna estructura estable, ni a partir de FORMARME, el Movimiento Champagnat de la Familia Marista, o las asociaciones de exalumnos.

 

Se reconocen los movimientos infantiles y juveniles como actividades extraescolares para niños y jóvenes que quieren una vivencia y un compromiso más profundos a partir de la espiritualidad marista.

 

Por otro lado, en la encuesta no se perciben inquietudes para crear movimientos, grupos o actividades que ayuden a la vivencia y testimonio como laicos maristas. La referencia para la mayoría, tanto en necesidades como en apoyos materiales, espirituales y formativos son el director y las estructuras de la escuela.

 

Existen cursos, retiros, pláticas y jornadas a nivel local y provincial, pero no se ha logrado darles un seguimiento que asegure que constituyen un proceso de crecimiento en la identidad, sino sólo como elementos para contribuir a mejorar la labor educativa.

 

  1. Acciones de solidaridad

 

Existen en algunas obras acciones concretas de solidaridad: servicio social; misiones; apoyo a alguna escuela, orfanato o colonia. Sin embargo, se trata de inquietudes de algunos pocos, y no se ha logrado una concientización y participación que se puedan considerar globales.

 

En la mayoría de las obras se realizan colectas de diversas maneras para responder a necesidades concretas, con carácter puntual: una catástrofe natural, una petición específica de ayuda, etc.

 

 

III.       PROPUESTAS

 

A) En las respuestas al cuestionario se percibe lo siguiente:

 

1.    Ante la idea de identificar a un laico marista a partir de su vinculación con la escuela, a la pregunta sobre las ventajas y desventajas de considerar que todos o sólo algunos fueran reconocidos como laicos maristas, se percibe en las respuestas que el ideal sería que por el sólo hecho de pertenecer a la obra, todos fueran considerados como laicos maristas, pero que en la realidad sólo algunos se identifican más con lo marista en la obra y pueden ser testimonio e impulso de la espiritualidad de Marcelino.

2.    Hay una gran variedad de opiniones en cuanto a las ventajas y desventajas de cada alternativa.

3.    Ser reconocido como laico marista equivale a ser un buen colaborador en la obra porque se ha asimilado el espíritu y el estilo marista.

4.    El ser laico marista tiene que ver con la participación en la obra, en las responsabilidades y decisiones, en la animación del trabajo escolar y en el compromiso con el alcance de sus propósitos; también, con la disponibilidad al servicio y la colaboración, pero no con el compartir la vida de la comunidad de hermanos.

5.    Más que como vivencia y servicio de un laico en la escuela, el laico marista se concibe como aquél que adquiere lo marista en el trabajo escolar.

 

B) Propuestas para difundir los rasgos característicos de ser maristas y de nuestra misión educativa, tomar conciencia del significado de ser laicos maristas y favorecer el crecimiento de la vida cristiana al estilo marista:

 

1.     Formación: Cursos, talleres, pláticas, grupos de reflexión, retiros y acompañamiento.

2.     Difusión: materiales de lectura; órganos de comunicación; símbolos (chamarras, playeras, llaveros, pins, etc.).

3.     Participación: favorecer la presencia de los laicos en puestos directivos, en la elaboración de proyectos, en la toma de decisiones y en la realización de tareas específicas: coordinación de eventos, acciones de solidaridad, etc.

4.     Convivencia: acercamiento de los hermanos a los laicos; relaciones humanas más que laborales; posibilidades más amplias de compartir vida en la convivencia cotidiana, el diálogo y la oración; organizar prácticas de devoción mariana y celebraciones del Instituto.

 

C) Propuestas para definir la identidad del laico marista, darla a conocer, invitar a vivirla y formar en la espiritualidad apostólica marista :

 

En términos generales, las respuestas coinciden en gran medida con las que se presentaron en el inciso anterior. Algunos proponen crear una comisión de hermanos y laicos para que se vaya definiendo la identidad y el perfil del laico marista.

 

D) En cuanto a definir los vínculos de los laicos maristas con la congregación, en general las respuestas se refieren más bien a los vínculos con la obra educativa. Esta referencia se presenta igualmente en las propuestas para establecer las estructuras necesarias para darle cauce a la misión compartida.

 

E) A la pregunta sobre qué es mejor en este momento en nuestra Provincia, en cuanto a considerar a todos o sólo a algunos como laicos maristas, la mayoría opina que es necesario tener un proceso gradual que inicie con un pequeño grupo en cada obra, hasta llegar en lo posible al ideal de que todos se identifiquen con lo marista, dando libertad a cada uno en la opción por el carisma.

 

F) En relación a los hermanos a la luz de la misión compartida se propone que vivan un proceso de sensibilización para lograr una mayor apertura a los laicos que sustente la corresponsabilidad en la misión y para que se asuman como “hermanos” y no como “patrones”; que participen en los procesos de formación; que abran sus comunidades a la presencia de los laicos; que se concienticen sobre la vocación, la misión y la participación de los laicos en las obras maristas.

 

G) Por último, se encuentran muchas propuestas de acciones de solidaridad para que las emprendan los laicos maristas, que habrán de ser tomadas en cuenta en la Provincia.

 

IV.        REFLEXIÓN FINAL

Percibimos en nuestra Provincia, tanto entre los hermanos como entre los laicos:

 

1.    En cuanto al término “laico marista” se pone el acento en adquirir lo marista, en identificarse como marista, pero nos falta todo lo concerniente al laico: su pertenencia a la Iglesia, su vocación y vivencia cristianas, su compromiso apostólico en la evangelización, su inmersión en Cristo.

2.    En cuanto al término “misión compartida”, lo hemos entendido sólo a nivel de la labor educativa, y más que laicos maristas que pertenezcan de alguna manera a la congregación y compartan la vida de los hermanos y las comunidades, pensamos en “maestros y colaboradores maristas” vinculados a la obra.

 

En consecuencia, proponemos:

  1. Estudiar la conveniencia de usar, en lugar del término “misión compartida”, el término “vida compartida para la misión” (carisma, espiritualidad, vida cristiana), para enfatizar el alcance de la vocación, más allá de la obra.
  2. Poner especial cuidado, mientras tanto, en las relaciones que se dan entre hermanos y laicos en las obras, y propiciar una mayor participación de estos en la gestión del trabajo, así como una convivencia más profunda entre unos y otros, de modo que podamos transitar paulatinamente de la vinculación con las obras a la vinculación con una congregación que vive un carisma y una espiritualidad.

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