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II Asamblea Europea del MCHFM - Palabras finales

 

2010-08-08: Pau Fornells

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Para empezar, quisiera felicitar a todos los que han ayudado a organizar esta asamblea, especialmente a los cinco delegados provinciales que conforman el Consejo Europeo del MCHFM: Ana, Annie, Carmina, Jandro y Frank.

·         En todo momento, antes y durante el encuentro, nos hemos sentido queridos, orientados y animados.

·         Ha sido una asamblea muy bien “balanceada”: información, conocimiento de experiencias maristas y eclesiales, iluminación, vivencia, oración, propuestas de futuro… Momentos personales, en grupo, asamblearios…

·         Hemos podido vivir un buen ejercicio de protagonismo y autonomía laical, en comunión con los hermanos; lo que demuestra la madurez del MCHFM en Europa.

·         Se ha logrado un gran ambiente de fraternidad, comunión, familia carismática, en torno a la misma mesa.

·         He visto un gran avance con respecto a la 1ª Asamblea (2006) de Alcalá de Henares. El MCHFM se ha fortalecido mucho más, aunque quizás no igualmente en todas las regiones de Europa.

-      A ello han ayudado nuevas estructuras del Movimiento: el Consejo Europeo, las coordinaciones provinciales, los encuentros anuales de fraternidades de cada provincia…

-      Ha crecido el número de fraternidades: de 60 (2006) a 65 (2010), además de las 10 que están en proceso de formación.

-      Bastantes de vuestras fraternidades de Europa tienen iniciativa propia, reflexión profunda y actividades misioneras que las comprometen. Se constatan liderazgos laicales muy fuertes. El MCHFM depende cada vez más de los laicos y no sólo de los hermanos asesores.

-      La mirada de las fraternidades apunta más allá de ellas mismas: horizontes provinciales, europeos, eclesiales… y se sienten más responsables de futuro del carisma marista.

Pero, yo no quiero solamente deciros “piropos”. Ya me conocéis bien y sabéis que suelo apuntar más a lo que todavía nos falta que a lo que ya hemos conseguido. Es lo de ver el vaso más “medio vacío” que “medio lleno”. Eso sí, también sabéis que os lo digo con mucho cariño. Algunas de las cosas que apunto, ya las habéis dicho vosotros en las llamadas o propuestas consensuadas por la asamblea para los próximos 4 años.

1.   Aun siendo muy importantes las estructuras generadas a nivel provincial y Europeo, el futuro del carisma marista se juega sobre todo a nivel local, en cada fraternidad y en cada presencia marista local (fraternidad/es + comunidad de hermanos + otros laicos maristas). Necesitamos fraternidades que se tomen verdaderamente en serio y con audacia la llamada personal y colectiva que Dios nos hace como maristas.

Para mí, existen dos tipos de fraternidades:

a)   Las que ponen casi todo su énfasis en sí mismas: comparten vida, se ayudan en las dificultades y se alegran con sus logros, se sienten familia y apoyan alguna misión de sus miembros o de la vida marista local. Desarrollan más el “vector comunión”.

b)   Las que, además de lo anterior, se toman en serio que quieren “ser corazón, memoria y garantía del carisma marista”, es decir, empujar el carisma marista hacia el futuro. No esperan ese futuro sólo de los hermanos, sino que aúnan el “vector comunión” y el “vector profético”, construyendo el futuro de la familia carismática marista, según la feliz expresión del Hno. Antonio Botana, FSC.

2.   Vivir la “presencia de Dios” como lo hacía Marcelino. El carisma no se encarna y transmite sin una profunda y constante experiencia de Dios. Debéis ser hombres y mujeres de Dios en la vida cotidiana. Esto no es sólo para los hermanos. El peligro es hablar y hacer desde nuestras ideas y no desde las llamadas que Dios nos va haciendo.

3.   Es imprescindible contactar con los jóvenes-adultos maristas(20-35 años). Abridles las puertas de vuestras fraternidades. Haceros presentes en sus actividades. Poneros de acuerdo con quienes los acompañan.  Ellos son el futuro del carisma marista y, por tanto, también de las fraternidades.

4.   Estamos celebrando los 25 años del Movimiento Champagnat de la Familia Marista: es hora de actualizar (poner al día) su Proyecto de Vida. Así lo escribió el Hno. Charles Howard, SG, en el prólogo del documento, editado en 1990.

Aunque los seglares han sido consultados y la redacción final del documento se ha beneficiado de las observaciones emanadas de ellos, somos conscientes de que mucho de lo que aquí está expresa­do proviene de los hermanos… Al propio tiempo, también somos conscientes de que el «documento» final deberá venir de vuestros propios corazones, de vuestra propia fe, de vuestra propia experiencia, de vuestra viven­cia de la espiritualidad de Champagnat. Consideramos este docu­mento como el primer paso de un proceso que vosotros mismos completaréis en los años venideros.

Estoy convencido que, si cada fraternidad se toma en serio actualizar vuestro documento fundacional, esto supondrá un gran crecimiento de la fuerza carismática de vuestra vida marista y un relanzamiento del Movimiento en todas las provincias del mundo. Muchos laicos que se sienten maristas necesitan ver en el MCHFM un rostro apasionante: signo de alegría, comunión y audacia misionera. Así crecerá el Movimiento, y lo que es más importante: se multiplicará la misión marista.

5.   Habéis hablado en esta asamblea de ofrecer una adecuada formación a los hermanos asesores (acompañantes), pero yo creo que la mejor inversión para el Movimiento es la formación de líderes laicos (animadores) de las fraternidades. En este sentido podríais ayudaros a nivel interprovincial (europeo) y contar también con la ayuda del Secretariado de Laicos.

6.   No os encerréis en vuestra propia fraternidad o en las fraternidades de vuestra provincia: el futuro es la comunión en la diversidad de fraternidades. La internacionalidad del mundo marista es una riqueza, un don de Dios para el desarrollo del carisma. Es necesario conocer y estar abiertos a lo que se está viviendo en otros lugares, dejaros interpelar, más allá de vuestras fronteras provinciales, nacionales y lingüísticas. ¿Cómo conocer y vivir otras experiencias del Movimiento Champagnat o de otro tipo de comunidades maristas? ¿Sois capaces de acoger a otros y compartirles lo que estáis viviendo?

7.   La formación conjunta de hermanos y laicos. Me alegra que hayáis subrayado con tanta fuerza esta llamada. Las experiencias vividas me han convencido de que sólo descubriremos los pasos a dar para construir nuestra familia carismática (hermanos, laicos/as, hermanas, sacerdotes), si aprendemos a compartir la vida marista siendo todos maestros y alumnos.

Me da miedo que se malinterprete en algunas partes del Instituto el término “procesos de formación conjunta”. Algunos lo entienden sólo como cursos de formación en los que “se encuentran juntos hermanos y laicos”: serían como charlas dirigidas a los dos grupos. Otras veces se cree que ya es formación conjunta cuando un grupo de hermanos y laicos preparan juntos cursos, retiros, itinerarios formativos…

Los Maristas definimos los “procesos de formación conjunta” en el encuentro internacional tenido en Les Avellanes (mayo 2007) como procesos experienciales y comunitarios, vividos por hermanos y laicos (u otras formas de vida eclesial), donde se comparte la vida: fe, vocación, relación con los otros, misión… No se trata de aprender conceptualmente sino vivencialmente. La conceptualización sigue a la vivencia y no la precede. La referencia para nosotros es el documento: Elementos fundamentales de la formación conjunta. Os lo incluyo como documento adjunto.

8.   Muchas de estas interpelaciones que os hago y otras que seguramente os hacéis vosotros mismos no se pueden vivir sin una economía del Movimiento que sustente los proyectos formativos, de comunión, misioneros… El ejemplo que nos han dado estos días los “Laicos Escolapios” y el movimiento “Chemin Neuf” nos hablan clarísimamente de ello. No podéis seguir esperando que los Hermanos cubran la mayor parte de vuestros gastos de formación y organización. Una economía compartida para el bien de la vida y misión del MCHFM es imprescindible para que haya futuro. Un buen discernimiento en las fraternidades y provincias os ayudará a conocer qué es aquello que puede aportar cada uno de los fraternos y las fraternidades. Este Uso Evangélico de Bienes debe hacerse, como dice su expresión, desde los principios evangélicos de las primeras comunidades cristianas, laicas casi en exclusiva, que ayudaron a extender la Buena Noticia por todos los países conocidos en aquel tiempo.

9.   Y, por último, una palabra de cariño, agradecimiento y ánimo para las fraternidades de más edad, las de “juventud acumulada”. Sois un signo muy grande de fidelidad para todas las fraternidades. Después de muchos años y dificultades, seguís llevando la antorcha en alto y pasándola a las nuevas generaciones. Seguimos necesitándoos. Nos recordáis la parábola del “grano de mostaza·, el “nacer de nuevo” del viejo Nicodemo, la esperanza contra toda esperanza de Simeón y Ana, la fe sin límites de Abraham y Sara… No penséis que ya lo habéis dado todo y que sois menos que las fraternidades llenas de niños y niñas. Como toda sociedad y la misma Iglesia, el carisma marista necesita de abuelos y abuelas que nos miren con cariño y nos sigan alentando en la recreación del carisma en fidelidad creativa.

En este momento, viene a mi mente el video que nos pasaron en la presentación del primer día: aquellos muñequitos de cera empeñados en pasar la luz a otros para que no se extinguiera y pudiera pasar a las jóvenes generaciones, a los niños y a los jóvenes, especialmente aquellos que hemos dejado en las tinieblas. ¿Os acordáis? Vosotros nos seguís pasando la antorcha hasta el final, hasta “dar la vida por amor”, como Jesús, como María, como Marcelino… Cuando os miro, me emociono y no paro de dar gracias a Dios por vosotros. Quiero que sepáis que todos los maristas os queremos mucho y nos sentimos orgullosos de vosotros. Podrá morir vuestra fraternidad, pero vuestra vida ha puesto fuego en la nuestra y la pasaremos a otros. Quiero dar gracias a algunas fraternidades de Francia, Bélgica y España que me han maravillado por su manera de vivir la última etapa de su vida con una alegría, profundidad y compromiso envidiables.

 

Es la hora de mi despedida del Secretariado de Laicos. En realidad, ya no tenía que estar aquí, pues, oficialmente, yo terminé mi contrato con la Administración General el pasado 30 de junio; pero el H. Javier Espinosa me pidió que estuviéramos los dos presentes para hacer “oficiosamente” este signo de traspaso ante todo vosotros. Para mí, es hora de agradecer y de pasar el testigo a Javier.

 

·           Tengo que reconocer que me costó aceptar el servicio en el Secretariado de Laicos. Creía que me encontraba en un momento de la vida en qué necesitaba de otros lugares y servicios. El Hno. Emili, entonces Consejero General, me insistió mucho, y volví a dejarme llevar por la intuición de que el voto de obediencia seguía siendo para mí una llamada de Dios.

·           Después de estos 4 años y medio, tengo que agradecer mucho a Dios, pues como todos sus regalos suelen ser inesperados y sobreabundantes. Ha sido un tiempo de inmensa gracia para mí:

-    He aprendido muchísimo de vosotros, laicos/as y hermanos maristas.

-    Habéis ayudado mi vocación de hermano: escuchando vuestra vocación laical, ha salido reforzada la mía. Algunos dicen que la vocación del laico marista no hace más que confundir la vocación del hermano. He podido comprobar que los hermanos que están más cerca de vosotros, compartiendo vida, fe y carisma, son los que viven su vocación consagrada con más alegría y espíritu profético.

-    Me he sentido muy querido por vosotros. He hecho centenares de amigos y amigas en todos los países que he visitado; tantos, que me cuesta poder responder todos los emails que me llegan.

 

-    Me voy de este servicio con la convicción de que el carisma marista tiene mucho futuro por delante, y soy mucho más consciente del peligro de confundir el carisma con la institución. Los dos se necesitan, pero el carisma antecede y prosigue más allá de la institución.

-    Regreso a mi provincia Norandina; en concreto a Popayán (Colombia). Voy a intentar poner en práctica lo que he hablado, compartido y soñado durante estos años. No estaremos, vosotros y yo, más separados, sino que mi anhelo es seguir compartiendo mi vocación, mis reflexiones y actividades con todos aquellos que se animen a escribir lo que Dios va haciendo en sus vidas. ¡Benditos los que transmiten la acción del Señor! Es una riqueza que no nos podemos guardar.

·           Y me voy muy feliz de que sea precisamente el Hno. Javier el que me sustituye en este servicio al Instituto. Como dije de Antonio Botana, Javier es también para mí un hermano, amigo y maestro. Además de que haya sido Maestro de novicios, Provincial de América Central durante 9 años y Director de los Cursos de Formación de El Escorial para los hermanos del área hispano-portuguesa, durante estos 4 últimos años hemos trabajado codo a codo en actividades propias del Secretariado de Laicos. Él nos ayudó a organizar el encuentro internacional de formación de Les Avellanes (2007) y la experiencia de formación conjunta de Quito (Ecuador 2008). He descubierto en Javier un hombre muy sencillo, apasionado de Dios y de los hermanos, muy inteligente y ordenado, hermano entre los hermanos y con una gran sensibilidad por el laicado y los desheredados de este mundo.

Durante estos últimos meses, hemos ido preparando el traspaso de funciones y puedo asegurar que Javier comulga íntimamente con todos los logros conseguidos hasta ahora y que va a asentar especialmente todo lo que tiene que ver con los procesos formativos, tanto los exclusivamente laicales como los de formación conjunta. Además, se ha rodeado de un equipo magnífico con sus dos Co-directores: Ana Sarrate, a quien todos conocéis y valoráis sobradamente, y a Tony Clarke, un laico de la provincia de Sydney. Este trío se verá completado en los próximos meses con otros laicos y hermanos provenientes de otras regiones del mundo marista, conformando el Secretariado Ampliado.

         Me voy, pues, muy feliz, dando gracias a Dios por todo el bien que me ha hecho. ¡Hasta siempre, amigos y amigas, hermanos y hermanas!

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