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Emili Turú - La Valla: casa de la luz

Emili Turú
Superior general



 

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Calendario marista - julio

Bienaventuranzas a San Marcelino Champagnat

 

Argentina - Cruz del Sur

 

Bicentenario - Recursos

Recuerdo cariñoso en el Bicentenario de la Fundación del Instituto Marista (1817-2017)

  • Bienaventurado san Marcelino porque por gracia de Dios y de la mano de María, fundaste los Hermanitos de María, regalando a la Iglesia una pléyade de apóstoles de niños y jóvenes.
  • Bienaventurado san Marcelino porque tu paternal atención espiritual al joven Montagne, sigue palpitando en el corazón de Hermanos y laicos en cercanía con los “montagnes” de hoy.
  • Bienaventurado san Marcelino porque con tus sueños de futuro y tu fe en la providencia, hiciste de La Valla, umbral de tantas escuelas y obras maristas implantadas en los cinco continentes.
  • Bienaventurado san Marcelino porque nos legaste la herencia de los héroes y de los santos: atreverse a domesticar rocas y a compartir corazones.
  • Bienaventurado san Marcelino porque tu amor por los niños y tu pasión por la educación, dio origen al glorioso 2 de enero del 1817, nacimiento de la congregación marista.
  • Bienaventurado san Marcelino porque tu filial devoción a la Virgen sigue hoy, viva y palpitante en nuestra misión educativa y es manantial de gracia y de fraternidad.
  • Bienaventurado san Marcelino, porque tu inquietud por los nuevos métodos; tu apertura al cambio; tu incesante búsqueda de la mejor educación, desafía a todos los que nos preciamos de ser tus discípulos, a vivir en clave de renovadora formación permanente.
  • Bienaventurado san Marcelino, porque con tu intrépida defensa de la inocencia de un niño, nos inculcaste el celoso cuidado de sus derechos y la sanación de sus heridas.
  • Bienaventurado san Marcelino, porque al exclamar: “todas las diócesis del mundo entran en nuestras miras”, pides que  nuestras obras abran sus puertas a todos los niños y a todo el niño y desafías a tus educadores a ser misioneros de la inclusión.
  • Bienaventurado san Marcelino, porque nos señalaste el camino seguro para llegar a Jesús: “todo a Jesús, por María; todo a María para Jesús”.
  • Bienaventurado san Marcelino, porque con tu día a día nos revelaste, con palabras de san Ignacio de Loyola, el secreto del éxito humano y el camino cierto de la santidad: trabaja, como si todo dependiera de ti; ora, como si todo dependiera de Dios.

Gloria a ti, san Marcelino, padre de legión de niños y jóvenes; paradigma del educador marista.

Con amor agradecido  proclamamos:

Marcelino, por siempre seas bienaventurado.

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Hno. Eugenio Magdaleno, Cruz del Sur