Llamadas del XXII Capítulo General

 


 



 


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¿Se puede vivir la esperanza entre rejas?

 

Vida marista en Sullana

14/05/2018: Perú
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El H. Bernardino Pascual Juárez nos cuenta la experiencia marista vivida en Sullana, Perú, por la comunidad marista de hermanos y laicos de la Provincia de Santa María de los Andes, principalmente la experiencia del H. Félix Saeta que visita la cárcel de la ciudad de Piura, construido para albergar 1.600 internos. Alberga 3.248 internos, con hacinamiento extremo.

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No han caído en saco roto las llamadas capitulares hechas a quienes vibramos en el espíritu esencial de Marcelino Champagnat “para estar con los sin voz y sin hogar,” “visibilizar el amor del Padre en los márgenes del mundo”, “acercarnos a las periferias y situaciones emergentes”, todo, empapados en el espíritu de cómo hermanar nuestra vida con la esencia de Mateo 25, 36… del Evangelio y llamados a servir en comunidad.

Soy miembro de una comunidad que ha abierto su alma, vida y corazón con el fin de ser testigos y dar testimonio de ese capítulo del Evangelio, que a la vez es puerta de entrada al corazón de Jesús y de salida hacia los corazones de los hombres que se incluyen en esos…

“Porque estuve en la cárcel y vinieron a visitarme…”

 “Porque estuve enfermo y vinieron a verme…”

¿Por qué sumergir nuestra vida comunitaria en estos ámbitos? Quizá porque nos hemos visto tocados por la necesidad de servir en espíritu con el Capítulo XXII. Un Hermano, a nombre de la Comunidad, arropado por la sencillez y el entusiasmo, reflexionando sobre su vida personal y sobre lo que el Capítulo le ha impulsado a incorporar con premura sus imperiosas llamadas, compartía: “no sé si lo que yo ya tenía decidido en mi interior lo tomó el Capítulo o éste lo ha dispuesto para mí y para la comunidad como tabla de unión y armonía con el Misericordioso plan del EVANGELIO

VUELVO A HACERME LA PREGUNTA: ¿SE PUEDE VIVIR LA ESPERANZA ENTRE REJAS?

“Acercarnos a las periferias y situaciones emergentes”. ¿Puede haber más periferia que una cárcel?

El Hermano de nuestra Comunidad, Hermano Félix Saeta y Gutiérrez, enviado por ella, cada día va haciendo un acercamiento con intento de poder ayudarnos a entender la realidad que se puede vivir, según él se vive, para llegar al reencuentro con lo noble que cada persona tiene, aún en esas circunstancias, en vía de“visibilizar el Amor del Padre Misericordioso en los márgenes del mundo”

Sí, cada semana nos trae novedades, en las que expresa vivencias, no solamente cristianas, sino muy humanas. Hemos querido que exprese esas vivencias y beneficios a la Comunidad y también a quien lea esta reflexión, haciéndole algunas preguntas con el fin de aunar nuestros sentimientos a los suyos.

 

H. Félix, visitar una cárcel ¿para qué?

Ni para juzgar ni para condenar ni para investigar ni para defender. Simplemente para mostrar a los internos en nombre de Dios su amor misericordioso y decirles en estos momentos oscuros: ¡Dios es fortaleza y esperanza!

 

Describe lo que más se parece a lo que vives, Hermano: ¿es “humano”, “inhumano”?

Las rejas nunca son humanas. Dependerá del concepto que tengamos del centro penitenciario; si lo vemos como castigo, si lo vemos como un centro rehabilitador o si lo vemos como un lugar en el que se tienen que guardar las personas que son peligrosas para la sociedad. Por eso todos los tratos y condiciones que vivan y que atenten contra su dignidad siempre serán inhumanos por grande que haya sido su delito. Es el lenguaje del Evangelio, muy distinto que la reacción visceral de gran parte de la sociedad que pide castigo y venganza. En nueve metros cuadrados no pueden vivir 24 personas.

 

¿Notas algún cambio en algunas personas del penal desde que tú haces presencia?

Que esperen con ilusión el jueves que es mi visita y que te digan algunos que es la única visita que reciben durante años y que te sientan amigo, mi hermano y que te digan que todos los días rezamos por ti y que si tengo algún contratiempo en la calle cuente con ellos, no sé si expresa amistad, cambio, reflexión. Si tú eres lo único que tienen además de Dios, te están diciendo que no puedes dejar de ir. No me hago ilusiones resultadistas, aquí la estadística no vale. El misterio de su profundidad y conversión lo pongo en manos de Dios. A veces nos pueden sorprender como el buen ladrón.

 

¿Cuál es, H. Félix, lo que más te alegra una vez que estás dentro del penal?

Que me sientan uno más, que me hablen sus cosas más íntimas, que me inviten a comer su menú, y que me expresen aprecio y cariño. El único que entra los jueves en sus pabellones de máxima seguridad soy yo.

 

La Comunidad te ha enviado. ¿te preguntan cómo y con quién vives y por qué los visitas? ¿Qué les dices, Hermano?

Gracias a Dios, de los que vamos en nombre de la Iglesia como hermanos o padres siempre esperan eso. Y en el caso de los católicos nos diferencian porque saben que no vamos a hacer proselitismo. Tienen muchas más visitas de protestantes que de católicos. Los evangélicos son más sectarios, pero igual te respetan cuando vas. Para no confundirte con los protestantes te dicen padrecito. Te piden que ores por ellos. Que no dejes de visitarlos. Que te comuniques con sus familias y visites a sus hijos, esposas, mamá etc. Siempre les digo que no soy el único que ora por ellos. Somos una Comunidad interesada en sus problemas. Lo que más piden es la bendición y ellos me dan su bendición.

 

Hermano Félix, ¿qué aportas con tus visitas a la BUENA ESPERANZA DE NUESTRO PROYECTO DE VIDA, contándonos lo que experimentas en el penal?

Que mientras esperan el sábado de gloria de una salida del penal para rehacer su vida con esperanza y con ilusión, están viviendo su Viernes Santo prolongado tal vez muchos años y esperando Cireneos, como nosotros, que hagan un poco más liviana la carga de su cruz. Hay más por hacer que por planificar, escribir o hablar. Manos a la obra. Nos esperan ya. “Estuve en la cárcel y vinieron a visitarme”. “Estuve enfermo y me trajeron al Señor Eucaristía”. Ustedes, mi Comunidad, también tienen otras periferias: enfermos, asilo de ancianos. Ánimo, llévenles a Dios y a la Virgen, especialmente en este mes de mayo.

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