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Señales de cambio de paradigma

 

Ad gentes: la experiencia de Internacionalidad.

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18/09/2010: Filipinas

Me encuentro en Davao una ciudad de la provincia de Mindanao en el Sur de Filipinas… Han comenzado a aparecer los brotes de ese esfuerzo emprendido hace más de diez años por hacer posible una vez más el sueño de Champagnat: ser sembradores de esperanza en todas las diócesis del mundo. Hacer de la fraternidad una realidad mundial: hermano de todos. Es el momento de la cena y me hago consciente de la riqueza humana de la internacionalidad con la que convivo en este momento. Pepito es el hermano filipino que acompañara a los nuevos postulantes del Sector, pero los otros miembros de la comunidad en este momento son todos o casi todos de diferentes países. Acaban de llegar los nuevos postulantes, dos jóvenes de Cambodia acompañados del responsable del aspirantado y su formador, Diego, de Colombia. Un joven del país vecino a Cambodia ha venido acompañado por Michael, hermano neozelandés que está trabajando en Saigón. Gilbert es un hermano africano; su país es Ghana, y por el momento colabora en todo lo que es cuestiones materiales y la preparación de los alimentos, en esta casa de formación. Ocho hermanos y siete nacionalidades. En este momento sin ningún anuncio previo, se presentan algunos de los miembros del equipo formador que preparará a los futuros laicos y hermanos que han respondido a la llamada a trabajar en misiones. Son cuatro hermanos, Antoine, de Ruanda, Santos de Ecuador, Teófilo, de Portugal e Hilario, de Argentina. Mi sorpresa se mezcla con la admiración que me causa el encontrarme en este momento con gente de 12 nacionalidades… ¡Qué riqueza y que signo tan real, de que algo nuevo se está gestando! Ya no es una Internacionalidad de dos países que trabajan juntos o de un hermano que se encuentra entregando su vida en un país diferente al que lo vio nacer… es un movimiento global que está creciendo y transformando nuestra manera de vivir y de pensar, ¿Qué implicaciones tendrá?Ayer por la noche, una nueva señal de este cambio de paradigma me emocionó. Hemos invitado a los miembros de la familia marista para la bendición de esta nueva casa. Hermanos, Padres, Hermanas Maristas y Hermanas Maristas Misioneras. Pero no termina aquí la lista. Esta vez han venido también el grupo de laicos que se han unido a la Misión ad gentes y que el próximo mes terminarán su formación para insertarse en los nuevos campos de misión de este Sector. Y la internacionalidad crece: hermanos de España y Corea han venido con laicas de Brasil, Malasia y Filipinas. Un matrimonio coreano también forma parte de este grupo. En el sermón, Larry, el sacerdote celebrante, con viveza y pasión nos invita a reflexionar en 4 palabras que para él sintetizan el evangelio del día. Escogidos, creativos, audaces y fieles. No sólo eran palabras para los nuevos postulantes; cada uno de nosotros comprendía que hoy yo también he sido llamado y elegido. Y en sus palabras nos invitaba a la creatividad en un mundo donde es más fácil hacer nido, seguir viviendo en la pasividad y cobijados con lo que siempre hemos hecho, pues nos da seguridad y nos libra del riesgo, del fracaso o de la crítica. Por eso nos invitaba a ser audaces para continuar haciendo crecer el sueño de Champagnat. Y por último nos decía: “Ser fieles a lo que nuestros hermanos han dejado. Tenemos una tradición de hermanos que han dado su vida día a día como María y Champagnat!” Después de esta liturgia siguió la mesa. Las conversaciones se entremezclan junto con el afán grande por llegar al nuevo lugar de misión: quiénes a Bangkok, quiénes a la India, quiénes al país vecino de Cambodia. Esperanzas y temores, alegrías y sufrimientos, luces y sombras. Una nuevo amanecer se ve clarear en el horizonte y las palabras de Basilio Rueda resuenan en mi corazón: “Hay que ayudar a la aurora a nacer”.___________________H. Hoan Castro

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