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La comunidad de formación marista de Mymensigh

Cmi

28/07/2011: Bangladesh

El 29 de junio de 2011, la comunidad de formación marista ad gentes de Mymensing, Bangladesh, ha vivido un acontecimiento digno de ser recordado. En este día recibía a siete candidatos a la vida marista. Vienen de tres tribus, en su mayoría cristianas: cinco de la tribu Mandi; uno de la tribu Ekassia; uno de la tribu Santal. En general son tribus pobres. Llegan para ir al “colegio”, es decir, los últimos años de secundaria. Serán acompañados durante estos dos años por los hermanos Mark y Virgilio, que constituyen la comunidad de formación. Este grupo representa una gran esperanza para la vida marista en este país muy pobre. Pueden llegar a ser las “raíces” de una presencia marista bangladesí en esta región. Que Dios y María escuchen nuestras oraciones.

Por una hermosa coincidencia la acogida de los sietes candidatos se hizo el 29 de junio, día de la fiesta los Santos Pedro y Pablo, apóstoles. Y otra bella coincidencia es que yo he podido estar presente en esta acogida, porque estaba precisamente haciendo la visita a esta comunidad ad gentes. La fiesta de los santos apóstoles se prestaba para una buena reflexión “vocacional” dirigida a los nuevos candidatos. Como conocen muy poco inglés, los hermanos Virgilio y Mark, que conocen la lengua bengalí, me ayudaron para hacerme entender.  Tomé ciertas enseñanzas de la vida de estos dos pilares de la Iglesia en la reflexión que compartí con ellos, que fácilmente podían ser aplicadas a la situación que estábamos viviendo en ese día de fiesta: la fiesta de Pedro y Pablo, pero también nuestra fiesta.

  1. Pedro y Pablo fueron llamados directamente por el Señor aunque los dos provenían de medios muy distintos: Pedro era un simple pescador del lago de Galilea; Pablo un intelectual de primer orden. Después del encuentro con el Señor, ellos no dudan en seguirlo. Vosotros venís de tribus diferentes donde puede haber elementos culturales muy diferentes. Por medio de algunos misioneros habéis escuchado la llamada del Señor. Ahora comenzáis una etapa de discernimiento. El Señor os conducirá allí donde él quiere, así como condujo a Pedro y Pablo.
  2. Seguir a Cristo no significa que todo fue fácil para Pedro y Pablo. Todo lo contrario. Tuvieron que afrontar muchos sufrimientos, hasta el martirio, hasta el don total de sus vidas. Muy probablemente vosotros no tendréis grandes dificultades en este tiempo de discernimiento durante el cual estaréis con los hermanos; en todo caso seréis invitados a descubrir cada vez más vuestra vocación cristiana; quizás el Señor podría llamaros a la vida marista. Ya desde ahora estáis invitados a ser capaces de entregaros a los otros sin medida, a renunciar a todo egoísmo y a descubrir el gozo de servir a las personas y de servir a vuestro país.
  3. Pedro en el encuentro que tuvo con el Señor resucitado, se vio obligado a hacer una triple confesión y profesión de amor: « Señor tú lo sabes todo, tú sabes que te amo ». Pero ante todo él había sido amado por el Señor; él había hecho la experiencia del amor del Señor, más grande que sus límites y sus faltas. Y del amor que él tenía por el Señor. Él fue invitado a servir y amar a los otros, al Pueblo de Dios, el “rebaño del Señor”.
    Como Pedro, seréis llamados a crecer en el amor. Ante todo en el amor por el Señor mismo; debéis aprender a amarlo cada vez más y probablemente a amarlo dentro de la tradición marista. Pero este amor cada vez más grande por el Señor, estoy seguro, os llevará a un amor más grande por vuestro pueblo de Bangladesh; seréis llamados como Pedro, a amar esta parte del “rebaño del Señor” que se encuentra en vuestro querido país. Y seréis llamados a amarlo en la persona de los más pobres. Esto es lo que he visto en numerosos misioneros que trabajan en vuestro país. Desde ahora aprended a amar a los pobres, a experimentar un gozo profundo por estar entre los pobres.
  4. Pablo también encontró al Señor de modo casi dramático: cayendo por tierra y perdiendo momentáneamente la vista. Él la recuperará más tarde, poniendo toda su vida, con un entusiasmo incomparable, al servicio de la Palabra del Señor. El será por excelencia en la Iglesia primitiva el “mensajero de la palabra de Dios”. Y lo hará prácticamente en todo el mundo conocido de aquella época. Y por una sencilla razón: “Yo pertenezco a Cristo; yo vivo en Cristo”.

Yo quisiera también que Pablo sea un ejemplo para vosotros. Deseo que crezcáis como él en una pasión única por Cristo; a medida que crecéis en la formación marista, creced también en el amor de Cristo y del Evangelio. Pablo es un gran maestro. No simplemente de teología. Sino  también en la capacidad de amar a Cristo, de ser capaz de perder todo para ganar a Cristo. Creced entonces en la escuela de Pablo. Aprended a relativizar el valor de las cosas para que Cristo sea en vuestras vidas el único valor, el valor absoluto.

No sé si mis traductores en lengua bengalí han traducido bien mis palabras. En todo caso éste es el mensaje que he querido dejar a nuestros candidatos bangladeshí. Y es el mensaje que yo podría dejar a todos nuestros candidatos en formación. Que San Pedro y San Pablo nos ayuden a todos a amar más al Maestro y a no temer las dificultades cuando hay que proclamar el evangelio. Aunque el martirio pueda acecharnos en el cruce de los caminos.

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H. Teófilo Minga - Coordinador Misión ad gentes
Mymensingh, 29 de Junio de 2011

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