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Marcelino y los jóvenes: ojos atentos, corazón compasivo

Mensaje del Ernesto Sánchez con motivo de la celebración del 6 de junio de 2018

 


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‘Que sus vidas se conviertan en una hermosa canción’

 

Testimonio de la Comunidad Lavalla200> Siracusa

Cmi

14/06/2018: Italia

La Comunidad Lavalla200> Siracusa en Italia nació en octubre de 2016 para atender principalmente a niños y jóvenes no acompañados, refugiados o inmigrantes que desembarcan en Italia.

Actualmente, sus miembros son Gabriel Bernardo da Silva (Brasil Centro-Sul), H. Onorino Rota (Mediterránea), Mario Araya Olguín (Santa María de los Andes) y H. Ricardo Gómez Rincón (Norandina).

A continuación, un testimonio del boletín de noticias, número 24, de la comunidad publicado el 10 de junio.

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El 15 de abril desembarcaron en el puerto de Augusta 218 inmigrantes. Tres ambulancias llegaron antes del inicio de las operaciones, signo evidente de que a bordo de la nave hay personas que están mal y que deben ser llevadas con urgencia al hospital. En la primera ambulancia sale Nabilah una joven de 20 años que es llevada al Umberto I de Siracusa. Operada de urgencia de cesárea, da a luz dos niños de 1600 gr. La noticia aparece en los medios y los periodistas hacen la cola habitual para obtener su primicia. Después, como sucede a menudo, silencio.

Ono fue llamado para ir al hospital a hablar con Nabilah, que viene de Costa de Marfil y que, además de su idioma, se las arregla en su estado para hacerse entender solo en francés.

Como todos los jóvenes de su edad, había encontrado al novio de su corazón, pero su padre le exigió que se casara con un hombre mucho mayor que ella. No había alternativas, la única solución era la huida, y escapa con el consentimiento de su madre. El viaje lo hace con su novio y dura más de un año. De los problemas experimentados durante el viaje, podemos imaginar las dificultades que han encontrado. En su paso por Libia, ambos han sufrido todo tipo de torturas y violencia, como todos lo sufren y de las que las redes sociales ahora comienzan a mostrarnos algunas imágenes. Nabilah quedó embarazada y, según tengo entendido, no sabe si los niños son de su novio o de la violación sufrida. Me hace esta confesión apoyada en la incubadora donde están sus dos pequeños y, llorando, me dice: “¡Son blancos!”.

El viaje de Libia a Italia no ha sido largo, pero complicado, y los dos barcos que han recogido a los refugiados han desembarcado en dos puertos diferentes y hasta ahora Nabilah no tiene noticias de su novio. Ella viajaba en una lancha llena hasta los topes, no podía moverse y pasaba mucho tiempo de pie porque no había sitio para sentarse, y mucho menos para tumbarse. Después de día y medio de navegación, advirtió que el bebé (aún no sabía que eran dos) ya no se movía. En cuanto subió al barco de la Guardia Costera, el personal de a bordo les proporcionó el tratamiento necesario, pero inmediatamente comprendieron la gravedad del caso y avisaron al Consejo Italiano de Reanimación del pueblo de Augusta.

Ahora Nabilah está en un centro cerca de Siracusa y algunas veces va al hospital para ver cómo crecen los dos pequeños. Yo, más que por el tiempo, no he tenido el valor de hablar con calma con ella, pero me he preguntado: "¿Cómo está viviendo este momento? ¿Cómo hará para encontrar el cariño hacia las dos criaturas que ha llevado en su vientre, pero que quizás no ha querido y que son el resultado de la violencia en lugar del amor? ¿Qué efecto tendrá en su vida aquella frase dicha entre lágrimas: "¡Son blancos’"?

Tal vez estoy haciéndome demasiadas preguntas. Solo espero que la sonrisa de Dios, el de la madre y de muchas otras personas de gran corazón, pueda dar a estos niños todo el calor que necesitan para conseguir que sus vidas se conviertan en una hermosa canción.

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