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Smoker Boy

 

Una experiencia en Davao

Cmi

01/06/2007: Filipinas

De Davao, donde se realiza el segundo curso de animación para los hermanos que se han presentado voluntarios para el proyecto de Misión Ad Gentes, nos llega este relato de una experiencia singular

Se llama Dennys, o Dionisio, o simplemente Syo. Vive en Piape (Padada, Filipinas). Tiene 15 años pero su estatura es la de un niño de diez. Fuma; de ahí el apelativo que le pusimos: Smoker Boy. Cuando tiene el cigarro en la boca parece que el cigarro es más largo que él.

Su familia está rota, truncada. Su padre se marchó y su madre se juntó con un bad guy, como él decía.

Me seguía a todas partes como un perrito, la mayor parte de las veces sin decir nada, como si estar conmigo le diera la seguridad de la figura paterna. La gente me decía: “Fuma porque no tiene padre que se lo prohíba.” Yo le daba algún cigarrillo de vez en cuando, cuando él me decía: One more, please. (“More” es la marca de tabaco que mucha gente fuma allí. Más malo que un pecao.)

Smoker Boy es pescador. Va a pescar dos veces al día: a las 4 de la mañana y a las 4 de la tarde. Es él quien está alimentando a toda su familia. Todo el mundo en Piape lo sabe y habla bien de él y le respeta.

Una de las veces que venía de pescar con su madre, les ayudé a empujar la barca hasta la playa. Luego me acerqué y pregunté si habían pescado mucho. Me enseñaron el cubo donde traían el pescado. No había más de 15 peces: no llegaban a los tres kilos. Para mi sorpresa, cogió 5 peces y me os ofreció. Me quedé sin habla.

Los recibí como uno de los mejores regalos que me han hecho en mi vida. Un chico se tira 4 horas pescando, no consigue más que 15 míseros peces, lo que iban a comer él y su familia ese día… y va y me regala cinco. Un tercio. Es como si yo le ofreciera un tercio de mi salario a alguien que es muchísimo más rico que yo… Aquello fue demasiado para mí. Estaba asistiendo a un acto de pura generosidad, de pura gratuidad, de puro evangelio.

Smoker Boy, sé que no me puedes oír, que no nos volveremos a ver nunca (en el cielo seguro que sí). Pero te digo que a tus 15 años, y desde tu pobreza e ignorancia y falta de horizontes en la vida, acabas de marcar con fuego una lección en mi alma. Una lección que no olvidaré fácilmente. Gracias, Smoker Boy. Que Dios te bendiga.

Para saber más: http://magopdavao.blog.com

Eugenio Sanz

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Cmi