Inicio > Noticias > Casa general: Hermano Mitsuaki Hatanaka Sakata

 

 

 



NoticiasElegir

  • Noticias
  • 2019 | 2018 | 2017 | 2016 | 2015 | 2014 | 2013 | 2012 | 2011 | 2010 | 2009 | 2008 | 2007 | 2006 | 2005 | 2004
  • Más populares | Estadística
  • Calendario
  • Última noticia

 


Conectarse

Hermanos maristas

RSS YouTube FaceBook Twitter

 

Foto de hoy

México: Formarme, Merida

Hermanos maristas - Archivo de fotos

Archivo de fotos

 

Últimas novedades

 


Llamadas del XXII Capítulo General



FMSI


Archivo de novedades

 

Calendario marista

18 marzo

Santos: Cirilo de Jerusalén, Salvador de Horta y Eduardo
1978, primera fundación marista en isla de Tonga

Calendario marista - marzo

Leer mi historia como historia sagrada y en la perspectiva AD GENTES

 

Archivo

Hermano Mitsuaki Hatanaka Sakata

22/04/2012: Casa general

Quiero leer con ustedes mi historia como historia sagrada en la perspectiva de Ad Gentes. Al leer mi historia como historia sagrada, puedo afirmar que veo mi vocación como una llamada de Dios. Si quiero hacerlo dentro de la perspectiva AD GENTES, puedo decir que es una llamada a una vocación específica, dentro de la llamada más general a ser Hermano Marista.

En las etapas de formación, personalmente me he sentido siempre muy acompañado por Dios. Cuando me marché al noviciado, fue muy difícil el momento en que tuve que comunicarlo a mis padres. Ellos no lo veían muy bien. Pero acabaron por comprender. Y creo que Dios ha dado fuerza a mi padre para comprender mi vocación. Y ahora mi familia me aprecia.

Después del noviciado he hecho la vida normal en las comunidades. Dios me ha ayudado siempre a través de hermanos concretos. En 2009 sentía muy claramente la llamada a la vocación AD GENTES y contesté la carta del Hno. Seán ofreciéndome para partir. Esa fecha parece ahora concretarse y eso me da mucha alegría.

En mi profesión perpetua debo decir que mi familia se “convirtió” de la no credibilidad de mi vocación a apoyarme y creer en mis convicciones y en la llamada de Dios a ser hermano marista. En aquel tiempo, mis padres vivían en la ciudad. Iban a misa aunque no entendían nada de castellano. Los antepasados de mi familia tienen una conexión íntima con la primera evangelización de Japón. De ella recibo yo una tradición sólida de experiencias cristianas. Y cuando mi familia decide emigrar de Japón a Bolivia, lo hace con un sentido misionero: mantener la fe a través de la evangelización y animación de la Colonia Japonesa establecida en Bolivia. Eso también me ha dado una gran alegría y veo que toda mi familia se siente a gusto al tenerme como Hermano Marista. Sé que también les costó cuando decidí partir a Ad Gentes. Pero lo han aceptado.

En resumen puedo decir que las 3 etapas de formación fueron muy bonitas (postulantado, noviciado, escolasticado): he podido ver siempre la presencia de Dios en la presencia de los hermanos de comunidad. Siempre fui muy abierto con los superiores y su apoyo fue formidable. Diría que Dios los ha puesto en mi camino vocacional. Todos me escuchaban muy atentamente y eso me daba mucho ánimo. Me acostumbré a ver la comunidad como espacio de Dios.

Además de la relación con los hermanos, me acostumbré también a ver a Dios en la belleza de las pequeñas cosas. Tal vez en esto sea más oriental que boliviano. En resumen, al leer mi historia como historia sagrada, puedo decir que me enamoré de mi vocación marista. Y esto quiere decir que me enamoré de mi vocación de Hermano. Y ser hermano es vivir la fraternidad.

Sé que la vocación Ad Gentes es un modo único, aunque exigente, de vivir esa fraternidad. Pero, con la ayuda de Dios, me lanzo en esa aventura. Habrá muchas dificultades (a empezar por el inglés), pero culturalmente creo saber adaptarme sin muchos problemas. La vocación marista me ha hecho madurar mucho en mi vida, tanto a nivel humano como cristiano. Soy un caso de cultura oriental (por mi familia, japonesa) que vivió dividido entre la cultura occidental (por los Hermanos españoles de mi comunidad) y la cultura boliviana; además dentro de Bolivia tenemos dos formas de pensar: la cultura boliviana del oriente (los CAMBAS) y la cultura boliviana de occidente (AYMARA-QUECHUA). Yo nací en el oriente boliviano. Cuando ingresé a la casa de formación, lo primero que tuve que trabajar fue el tema de la identidad cultural, a nivel de Bolivia, después integrar la cultura japonesa y, en las comunidades, la cultura de los hermanos españoles.

La Congregación me ayudó a situarme como persona primero. Y después me ayudó a asumir las dos culturas, a integrarme en ellas. Tuve que aprender a relacionarme en la multiculturalidad. Entre las dos expresiones culturales de mi país, al inicio me sentía dividido; en los últimos años me sentía más 'puente'. En ese 'ser puente' creo ser capaz de adaptarme a la cultura oriental (Asia) de Ad Gentes. Como he dicho antes, pienso más de modo oriental y siento las realidades de modo boliviano–latinoamericana, y planifico de modo occidental por las relaciones con los hermanos españoles. Esto puede facilitar mi integración en las comunidades Ad Gentes.

___________
Hermano Mitsuaki Hatanaka Sakata
Roma. 5 de abril de 2012

3033 visitas