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Maristas, Marcando la diferencia

30/08/2013: El Salvador - Álbum fotográfico

Teníamos muchos motivos. A nivel de la Iglesia estamos celebrando el “Año de la fe”. A nivel marista estamos viviendo el “Año de la juventud”. En Río de Janeiro se ha celebrado el Encuentro Internacional de Jóvenes Maristas – Change! ¡Haz la diferencia! E inmediatamente se llevó a cabo la Jornada Mundial de la Juventud.

No había excusas. Había que hacerlo y queríamos hacerlo. Era el momento. Y nos pusimos manos a la obra. Desde el año pasado decidimos que a finales de julio de 2013 queríamos realizar el IV Encuentro Provincial de Jóvenes. Y así ha sido. Ya les cuento…

Del 26 al 28 de julio hemos celebrado en la Provincia de América Central nuestro IV Encuentro Provincial de Jóvenes. Nuestro lema: ¡MARISTAS, MARCANDO LA DIFERENCIA!

Como ya es tradición El Salvador acogió al resto de delegaciones. El reto era grande ya que hemos sido unos 1140 participantes provenientes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Puerto Rico y Canadá.

Los objetivos que nos proponíamos desde el principio eran los siguientes:

·         Celebrar como jóvenes nuestro sentido de Provincia, una Provincia con una variedad y riqueza increíbles, viviendo una experiencia de comunidad y de familia Marista.

·         Abrir un espacio de reflexión sobre nuestra identidad de “SER MARISTAS”, el valor que tiene serlo y sus implicaciones, cómo marcar la diferencia y cómo soñamos la vida marista del futuro.

·         Generar una experiencia de encuentro con Jesús y de crecimiento en la fe y en la amistad con Él.

·         Conectar con varios acontecimientos que estamos celebrando en la Iglesia y en el Instituto: Año de la Fe, Año de la Juventud, Jornada Mundial de la Juventud…

Las semanas previas fueron intensas y agotadoras. Había mucho que hacer: listados, gafetes, mochilas, refrigerios, ambientación, coreografía… ¡Cuánto trabajo pero también cuánta colaboración de tantos y tantos! Realmente se respiraba la ilusión.

El viernes 26 estaba todo listo en el Liceo Salvadoreño. Las delegaciones empezaban a llegar… ¡ya están los de Guate!, ¡llegaron los hondureños!, ¡los nicas no han llegado todavía…! Cada delegación y los centros de El Salvador tenían un salón donde dejar sus maletas, inscribirse y recibir la mochila con todos los materiales. Más o menos a las 4:30 de la tarde estábamos todos en el Gimnasio nerviosos y listos para empezar. Fueron apenas unas horas las que estuvimos juntos esta tarde, pero nos llenaron de energía. La animación y la bienvenida, la coreografía inicial y la oración de ofrecimiento sin duda nos introdujeron en el por qué estábamos aquí. Por qué habíamos venido desde cerquita y desde lejos. Al acabar la tarde cada uno se regresó a su casa. Muchos con invitados de otros países que por unos días iban a formar parte de su familia.

El sábado 27 estuvo centrado en el testimonio de personas que intentan marcar la diferencia como Maristas. El video que nos envió el Hno. Emili Turú, nuestro Superior General, nos motivó a pensar en eso. El trabajo en grupos nos permitió profundizar y compartir la experiencia de solidaridad que hemos vivido todos antes de venir al Encuentro. Esa experiencia era uno, casi que el único requisito para asistir a este Encuentro.

A media mañana nos hicimos la foto grupal. ¡Qué montón de gente! ¡Cuánto podemos hacer en nuestros centros y países! ¿Seremos capaces de marcar la diferencia?

La tarde fue un momento maravilloso para integrarnos y compartir. Todos nos habíamos anotado con antelación en un deporte, juegos de mesa, karaoke o cineforum. Nos distribuimos en los tres centros más cercanos: Liceo Salvadoreño, Escuela San Alfonso y Colegio Champagnat.

Por la noche, después de la cena, seguimos reflexionando sobre lo que significa ser Marista. El momento de oración nos permitió unirnos “en torno a la misma mesa” y orar por cada uno de nuestros países, países donde queremos marcar la diferencia como jóvenes maristas. Con un mini-concierto y un momento de fiesta cerramos este intenso día. Había que descansar.

El domingo 28 era el momento de concretar lo reflexionado el día anterior: ¿Cómo voy a vivir los valores maristas en mi realidad? Después de un momento de desierto personal y de compartir nuestro compromiso en los grupos de origen, nos uníamos todos de nuevo en el Gimnasio para la eucaristía de celebración y envío. Fue el momento perfecto para agradecer a Dios esta oportunidad de encontrarnos y celebrar nuestra fe y nuestro ser marista.

Después de un “rápido” almuerzo muchos debían viajar y regresar a sus países. Era el momento de las despedidas. Habíamos hecho nuevas amistades. Pero sobre todo habíamos encontrado corazones que vibramos y soñamos por lo mismo: el sueño de Champagnat.

Gracias a todas y todos los que han hecho posible este Encuentro y han aportado su granito de arena. Sin ustedes hubiera sido imposible.

Le pedimos a Dios que nos dé valentía para marcar la diferencia allá donde estamos y con quienes compartimos la vida. Que nuestra Buena Madre nos siga acompañando en este camino de intentar ser discípulos de Jesús.

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H. Daniel Martín

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