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El hermano Emili Turú habla del encuentro con el Papa Francisco

17/04/2017: Casa general - Álbum fotográfico

Carta del Papa

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El día 10 de abril, el Papa Francisco ha recibido en audiencia privada al hermano Emili Turú, Superior general. En la entrevista que sigue, el hermano Emili nos relata su encuentro con el Papa y del mensaje que recibió dirigido a los maristas de Champagnat.

 

¿Por qué tuvo lugar esta audiencia?

Estamos celebrando el bicentenario de la fundación del Instituto y, por otra parte, el XXII Capítulo general tendrá lugar el mes de septiembre de este mismo año en Colombia. Nos pareció, pues, importante pedir un mensaje al Papa para todos los maristas de Champagnat con ocasión de estas celebraciones. 

 

¿Dónde se celebró la audiencia y cómo fue el tono de ese encuentro?

Como es habitual al tratarse de una audiencia privada, ésta tuvo lugar en la Biblioteca privada del Palacio Apostólico. El lugar es muy impresionante: hasta que llegas a la Biblioteca tienes que recorrer largos corredores y diversas salas renacentistas, todas ellas extraordinariamente decoradas… y, por supuesto, diversos puestos de control. 

De todos modos, la calidez personal del Papa te hace olvidar enseguida que te encuentras en un “palacio”. Diría que el tono fue muy fraternal, como era de esperar. El solo hecho de sentarse no frente a frente con una mesa de por medio, sino en un lateral de la mesa, con las sillas cerca, ya indica el tono de cercanía que el Papa quiere dar a ese tipo de encuentros. 

 

¿Puede compartir alguno de los temas tratados con el Papa?

El Papa se interesó casi desde el inicio por si sentíamos que la vocación de “hermano” era suficientemente comprendida en la Iglesia. 

Yo creo que la vocación de hermano es “uno de los secretos mejor guardados de la Iglesia católica”, como dijo en una ocasión John Allen. No se conoce ni se valora suficientemente, especialmente en el contexto de la vida religiosa masculina, que es mayoritariamente clerical, y así se lo expresé. Como ejemplo, le enseñé la invitación que recibí para esa audiencia, donde se me llamaba “Padre”… y, de hecho, así fue publicado por las Noticias vaticanas. 

El Papa, como ya ha dicho muchas veces, subrayó que eso se debe al fuerte clericalismo que persiste en la Iglesia, que frecuentemente ignora o incluso anula al laicado. En este sentido, nos animó a apreciar nuestra propia vocación de hermanos y a continuar promoviendo la vocación laical. 

 

¿Algún otro tema que quisiera mencionar?

El Papa fue muy explícito en su valoración de la extraordinaria importancia de la educación de los niños y jóvenes, e insistió en que la escuela continúa siendo un lugar privilegiado para esa educación. Por eso, decía, busquen nuevos lugares y maneras de educar y estar cerca de los niños y jóvenes, pero no abandonen la escuela. 

 

¿Hablaron algo sobre nuevos proyectos?

Llevé al Papa, como regalo, un libro que es un foto-reportaje sobre el “Proyecto Fratelli”, promovido conjuntamente con los Hermanos de La Salle en Líbano, al servicio de niños y jóvenes desplazados, especialmente de Irak y Siria. El proyecto le interesó mucho, tanto es así que se quedó con uno de esos libros, pero en otro escribió, de su puño y letra, una bonita dedicatoria a los hermanos que colaboran en ese proyecto, agradeciéndoles su servicio y animándoles a continuar a sembrar porque, en sus propias palabras, “dará mucho fruto”. 

Hablamos también de los “Maristas azules” de Alepo, para quienes tuvo palabras de admiración y simpatía, y a quienes envió una bendición especial.   

Tuve también ocasión de hablarle de las nuevas fundaciones internacionales a partir del proyecto “ad gentes” (2005) y ahora con el proyecto Lavalla200>. 

 

El Papa, en el mensaje escrito que le entregó, se refiere a los 200 años de existencia del instituto, como “una gran historia de entrega en favor de niños y jóvenes”…

Así es, y repitió varias veces su agradecimiento no sólo por lo que hemos llevado a cabo en el pasado, sino, de manera particular, por lo que somos y hacemos en la Iglesia hoy. 

Y, por supuesto, ¡pidió que recemos por él! 

Yo le aseguré que cuenta con nuestra oración y nuestro apoyo, y le agradecí particularmente el impulso que ha dado a la Iglesia, invitándonos a todos a estar en “permanente estado de misión” y “en salida”. 

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