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Marcelino y los jóvenes: ojos atentos, corazón compasivo

Mensaje del Ernesto Sánchez con motivo de la celebración del 6 de junio de 2018

 


Llamadas del XXII Capítulo General

 


 



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Líderes para una familia global

 

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João Carlos do Prado, consejero general

21/04/2018: Casa general

Durante el Capítulo en Rionegro (Colombia), los hermanos eligieron al Superior general y su Consejo. Son los líderes del Instituto quienes, durante los próximos ocho años, pondrán en práctica la llamada del Instituto: “Caminemos como Familia Global”.

Invitamos a los miembros del gobierno a presentarse y decirnos cómo ha sido el desafío de esta nueva misión hasta ahora. Hoy presentamos el texto escrito por el Hermano João Carlos de la provincia Brasil Centro-Sur, elegido como consejero general.

___________________

João Carlos do Prado, consejero general

Vengo de una familia grande, con 13 hijos. Somos de origen italiano, portugués y africano. Pertenezco a la provincia Brasil Centro-Sul. Conocí a los hermanos cuando estudiaba con los Franciscanos en la ciudad de Jaborá. Estudié ciencias de la religión, literatura portuguesa y obtuve una maestría en educación de la PUC en Curitiba.

En el campo de la misión, trabajé en la coordinación del servicio de orientación religiosa en el Colegio Marista de Joaçaba donde también di clases de enseñanza religiosa. Más tarde, en esa misma ciudad, coordiné el Centro de Animación Vocacional y de la Juventud.

Fui coordinador del sector de pastoral de la provincia de 2003 a 2008. Fui miembro del consejo provincial durante el mismo período. Coordiné también el área de misión de UMBRASIL durante dos años, hasta 2008. En los años 2009 y 2010 ejercité la función de secretario ejecutivo de UMBRASIL. A continuación, fui director del secretariado de misión del Instituto (2010-2017) y elegido provincial de la PMBCS en mayo de 2017.
 


¿Cómo fue la experiencia de la elección durante el Capítulo?

No fue una experiencia fácil. Hace pocos meses había sido elegido provincial de Brasil Centro-Sur. Se habían creado expectativas, tanto por mi parte como por parte de mis hermanos y laicos en la provincia. Por otro lado, ante la invitación de los hermanos capitulares, los diálogos durante el Capítulo y la oración me ayudaron a discernir la necesidad de estar abierto a la voluntad de Dios al servicio de todo el Instituto, acogiendo el resultado de la elección en el Consejo General.

La experiencia que hoy estamos viviendo como Consejo General en todas las dimensiones y los horizontes de futuro que se van vislumbrando para la animación y gobierno de todo el Instituto me traen alegría y serenidad para esta hermosa misión que Dios nos confía. Agradezco la invitación de los capitulares para formar parte de esta misión y también por la acogida y la aceptación de mis hermanos y laicos en la provincia.
 

¿Cómo es tu vida nueva en la Casa general?

Para mí está siendo una experiencia hermosa. Estoy muy contento por la forma en que estamos organizando nuestra comunidad, ritmos personales y la misión que Dios nos ha confiado al Instituto. En este inicio del camino, el tiempo que dedicamos de una semana, en una casa de encuentros, en Nemi, cerca de Roma, para poder compartir nuestra vida, historia y expectativas para esta jornada que juntos estamos emprendiendo.

Estamos tratando de traducir en el cotidiano de nuestras vidas a nivel personal, comunitario y de misión los llamamientos del XXII Capítulo General. Juntos queremos fortalecer el espíritu de una "familia global". Hay un clima de fuerte armonía, fraternidad, atención y apoyo mutuo entre los miembros de la comunidad del Consejo General. Estamos dedicando también mucho tiempo para soñar juntos el futuro del Instituto y organizar nuestro plan estratégico. Hay un clima de mucha corresponsabilidad en las decisiones sobre el Instituto que se están tomando en todas las dimensiones y niveles.

En cuanto a vivir en Roma y en la Casa general, es siempre una experiencia muy interesante, sobre todo por la diversidad cultural y el contexto de origen de cada uno de nosotros. La experiencia vivida en los seis años anteriores, al servicio del Secretariado de Misión, me ayudó a comprender un poco mejor este contexto. Me siento feliz apoyando a mis hermanos cuya experiencia de vivir en Roma es nueva. Es muy importante que lo que soñamos para el Instituto pueda ser realidad en nuestro cotidiano como comunidades internacionales, en la Casa General.

 

Considerando el proceso capitular, ¿cuál sería la línea de acción del Consejo General para los próximos años?

El XXII Capítulo General ya ha ofrecido las líneas y las temáticas para los próximos ocho años a todos los niveles del Instituto. Creo que las preguntas básicas del Capítulo, “lo que Dios quiere que seamos y hagamos”, permanecen en el discernimiento de las prioridades que tendremos para estos ocho años. Por otro lado, hay varios proyectos en marcha y temas sobre la mesa del Consejo que viene del gobierno anterior y que hay que dar seguimiento. Todavía, necesitamos estar con el corazón y la mente abierta para nuevos elementos que van a emerger a lo largo de los próximos años y demandarán atención del gobierno general.

Un riesgo que debemos evitar es el de encerrarnos en nosotros mismos, mirando sólo a la nueva realidad como Instituto Marista. Necesitamos estar sintonizados con la Iglesia, la sociedad, nuestras comunidades locales, y sobre todo, con el ritmo dinámico de la vida de los niños y jóvenes para poder comprender este momento y contexto de nuestra historia y dar las respuestas que mejor pueden aportar vitalidad para todo el mundo. Hay también una gran expectativa de diálogo, profundización y respuestas sobre el laicado marista y la vocación de los hermanos.

Estamos buscando la mejor manera de organización y procesos de corresponsabilidad hermanos y laicos para la misión y para llevarla adelante y construir una visión común de nuestra presencia y actuación evangelizadora entre los niños y jóvenes.

Necesitamos cuidar mucho de las comunidades y de las obras. Porque allí es donde la vida y la misión suceden y donde Dios se revela y dialoga por medio de las personas que forman parte de esos contextos.

 

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