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Comunidades internacionales para un nuevo comienzo

31/05/2018: Rumania

El Proyecto Lavalla200>  es una propuesta del Consejo General para ofrecer a hermanos y laicos una experiencia de vivir juntos en comunidades de distintas culturas durante un periodo. Una de ellas está en Rumania, e inicióen octubre del año pasado.

Cuatro maristas, más uno como regalo: esta es la comunidad Lavalla200> de Moinesti. Los cuatro son H. Barsen Garcia de Perú, español de nacimiento, el H. Mario Meuti de Italia, Francisco Decezaro y Nanci Prochnow de Brasil, que han estado casados por cuatro años. El quinto miembro es el H. Antolin Santos, que vive en Rumania desde el año 2000 y durante un año, hasta junio, ha sido “entregado” a la comunidad de Moinesti. Sin él, algunos asuntos prácticos hubieran sido muy difícil, tener relaciones, comunicarse... porque ninguno de los demás conoce el idioma rumano.

La Providencia permitió que a principios de septiembre encontraran una casa grande de alquiler, y la comunidad se estableció en octubre de 2017, obviamente pensando en estar todos. En cambio, para los dos brasileños el proceso para obtener un visado de largo plazo fue muy largo: cada semana pedían un documento nuevo, luego las vacaciones del Cónsul, la invitación a ir a la embajada rumana en Perú, que después de 45 días se comunicaron diciendo que no podían otorgar el visado... Casi seis meses de espera, pero finalmente el 24 de febrero de 2018 llegaron Francisco y Nanci.

El proyecto de esta comunidad en el primer año fue muy simple: aprender el idioma y explorar el territorio, para que en el segundo año pudiéramos vislumbrar el nuevo trabajo marista.

La realidad a menudo resulta ser un poco más compleja: la idea de aprender un idioma “fácil” pronto falleció después de una semana. Es cierto que es un idioma neolatino y muchas palabras son similares a los términos italiano, francés, español, pero las fuertes influencias rusas (hasta 1849 fueron escritas en cirílico), turco, húngaro, alemán, eslavo... han producido una mezcla bastante original y compleja, especialmente en la forma de organizar la frase, que ciertamente no tiene la linealidad de los otros idiomas latinos. Teniendo en cuenta también que nadie tiene más la memoria de cuando tenía 20 años, después de meses de lecciones (dos horas al día en una escuela en Moinesti) de estudio y ejercicios diarios ... todavía dicen que están “en alta mar”.

Jeff Crowe y Angel Medina se dieron cuenta de esto durante su visita en marzo y animaron a la comunidad a encontrar maneras de practicar el idioma diariamente, lo que es imposible en el hogar.

Y luego se activaron, contactando otras comunidades religiosas: las Hermanas de María Bambina, que en Faraoani, cerca de Bacau, tienen una casa familiar y dijeron que estaban listas para recibir a alguien, de hecho, felices de tener una figura masculina. Y luego un viaje a Iasi (la segunda ciudad más importante de Rumania, a tres horas de Moinesti) con doble intención: presentarse ante el obispo y conocer a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que habían invitado varias veces.

Después de esta reunión llegó la decisión: Barsen, Francisco y Nanci se mudarían a Iasi. Allí, además de la hospitalidad de los hermanos de Lasalle, continúan la escuela de idiomas con un nuevo maestro, que tiene mucha experiencia, habla español perfectamente y es les ayuda a comprender la dinámica lingüística.

En Iasi, además de practicar el rumano en casa, están presentes en su tiempo libre en dos centros donde realizan diversas actividades con los niños.

En cambio, Mario eligió vivir en la casa de acogida de las Hermanas de Faraoani y todos los días va a Bacau para las lecciones de rumano, pero en realidad se está dando cuenta de que los mejores maestros son los propios niños, con quienes come, a quienes acompaña a la escuela, ayuda con sus tareas...

Esta experiencia de “semi inmersión” continuará hasta la primera semana de julio.

Semi-inmersión, porque cada fin de semana la comunidad regresa a casa para estar juntos, pero sobre todo para continuar las relaciones con el territorio y las autoridades de Moinesti. La relación establecida con el alcalde y con el párroco de la Iglesia Católica fue excelente: fueron ellos quienes dieron la bienvenida a los Hermanos en su primera visita en marzo de 2017 (el H. Antolín Santos Illana y los provinciales de Mediterránea e Ibérica) que vinieron tras las indicaciones del obispo de Iasi. En estos últimos fines de semana, la comunidad ha tenido varias reuniones con los responsables de los Servicios Sociales del Municipio y, con su ayuda, conocen la realidad de Moinesti, más allá de lo que parece a primera vista... y están comenzando imaginarse su futuro inmediato.

Todavía no hay suficientes elementos para tomar decisiones y se espera tener más en las próximas semanas. Sin embargo, coinciden en que es hora de elegir un barrio, entre los informados y en los que se puede vislumbrar alguna posibilidad de acción. Allí también piensan establecer la casa de la comunidad lo antes posible, para ser “presencia” entre la gente y no solo cualquier visitante externo.

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