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“Encuentro Project” en El Paso

04/02/2019: Estados Unidos

El “Encuentro Project”, en Ciudad Juárez (México) y El Paso (Estados Unidos), ofrece servicios de planificación y alojamiento para vivir experiencias de encuentro, en la zona entre los dos países, dedicado a los migrantes. El proyecto incluye el trabajo directo con los solicitantes de asilo, migrantes y refugiados. Asimismo, brinda educación social católica sobre proyectos y realidades migratorias en las fronteras, a través de visitas al lugar, reflexiones y acompañamiento espiritual.

El “Encuentro Project”es un proyecto intercongregacional y colaborativo que incluye a los Jesuitas, los Hermanos Maristas, las Hermanas de San Francisco de la Sagrada Familia, personas laicas y el Instituto Fronterizo Esperanza (Hope Border Institute).

Los hermanos maristas, Todd Patenaude (Prov. Estados Unidos) y Eduardo Navarro De La Torre (Prov. México occidental), que trabajan en el Proyecto, forman una comunidad marista en la zona fronteriza, en El Paso, Estados Unidos.

El H. Tod, coordinador del programa y gerente de la casa del proyecto, nos cuenta más detalles de esta obra misionera.

Leer más sobre el proyecto (en inglés).

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El proyecto nació a partir de la llamada del último capítulo general para que los Hermanos vayan a los márgenes o a las fronteras. Las provincias de México y Estados Unidos decidieron realizar un proyecto conjunto para abordar la inmigración y los problemas que enfrentan los migrantes.

Nos encargaron por un año investigar y estudiar el fenómeno migratorio, los problemas y las posibles maneras que la congregación de los Hermanos Maristas tenía para ayudar. Durante un año nos educamos tanto como podíamos, ya sea leyendo, reuniéndonos con personas familiarizadas con todos los aspectos de la inmigración, tales como abogados de inmigración, trabajadores sociales, personas que trabajan en refugios de emergencia y casas para inmigrantes, políticos, agentes de patrulla fronteriza, obispos, sacerdotes y otros religiosos y laicos que trabajan en la diócesis fronteriza y / o con los propios inmigrantes.

 

También nos reunimos con muchos inmigrantes (tanto en México como en los EE. UU.), documentados e indocumentados, - incluidos refugiados, solicitantes de asilo, menores no acompañados, beneficiarios de DACA y personas deportadas. Viajamos a lo largo de la frontera sur de los Estados Unidos, desde McAllen, Texas, a San Diego, California, y en muchos puntos de acceso migratorios en México, incluso en la frontera sur de México en Tabasco.

Aprendimos mucho sobre las razones por las cuales las personas migran, ya sea debido a los factos "factores de empuje" que obligan a las personas de sus países de origen como los "factores de atracción" que atraen a las personas a los Estados Unidos y otros países de destino.

Aprendimos mucho sobre las razones por las cuales las personas migran, ya sea debido a los "factores de empuje" que obligan a las personas a emigrar o los "factores de atracción" que atraen a las personas a los Estados Unidos y otros países de destino.

Al principio, cuando nos reuníamos con los expertos en inmigración, les explicábamos que nosotros (como congregación) deseábamos iniciar un proyecto que aborde las necesidades no atendidas, y les preguntábamos cuáles eran estas necesidades. Muy pronto nos informaron que había muchas necesidades no cubiertas en el campo de la inmigración, que lo mejor era que nos enfocásemos en aspectos particulares del problema donde estábamos preparados para ayudar. Pronto empezaron a surgir algunas áreas temáticas de interés. Estas áreas incluían la hospitalidad: atender las necesidades básicas de los migrantes, tales como alimentos, agua y refugio, y también incluían enormes necesidades de educación, defensa y protección.

Al concluir nuestro año, le propusimos cuatro proyectos diferentes a nuestro gobierno provincial. Luego se decidió comenzar un proyecto en El Paso, Texas, que denominamos Proyecto Encuentro. El proyecto es una colaboración conjunta entre los Hermanos Maristas, los Jesuitas, las Hermanas Franciscanas y la Arquidiócesis de El Paso, y comenzó en agosto de 2018. Nuestra misión es trabajar directamente con los migrantes en refugios de emergencia y la creación de un programa de inmersión en la frontera, para educar a los grupos de personas sobre las realidades de la frontera, la inmigración y la enseñanza social católica.

¿Con cuántos inmigrantes y refugiados trabaja usted?

En el refugio donde trabajamos tanto el hermano Eduardo como yo, hemos recibido desde 150 a casi 500 inmigrantes por semana. Sin embargo, el refugio donde trabajamos nosotros es solo una parte del sistema de centros de acogida en El Paso. El sistema más grande es “Annunciation House”, que ha estado recibiendo de 500 a 2500 inmigrantes por semana.

 

¿De dónde vienen los inmigrantes y quiénes son predominantemente?

Por lo general, los inmigrantes son de Guatemala, El Salvador y Honduras. Sin embargo, a veces recibimos inmigrantes de México, África, Asia y Rusia. Y recientemente, hemos estado recibiendo numerosos inmigrantes de Cuba y Brasil.

En el refugio donde trabajamos, recibimos lo que se conoce como "solicitantes de asilo no detenidos", y están formados principalmente por familias (generalmente padres solteros, madre o padre y uno o más hijos) o mujeres embarazadas solteras.

 

¿Qué tipo de ayuda o servicio les ofrecen?

Por lo general, cuando las personas son liberadas de la ICE (Oficina de Inmigración y Control de Aduanas) , tienen poco o nada de dinero, tienen ropa o solo la que llevan puesta y, muy raras veces cuentan con recursos económicos para comprar boletos de transporte o comida. Los centros de acogida reciben a estas personas y les dan de comer, les proporcionan una cama, una ducha, un conjunto de ropa nueva y se comunican con sus patrocinadores para comprarles boletos de transporte. También nos ponemos de acuerdo con los voluntarios para que los lleven desde el centro de acogida al aeropuerto, a la estación de autobuses o tren. De igual forma, les proporcionamos alimentos suficientes para llegar a su destino.

Sin embargo, quizá la cosa más importante que hacemos es darles la bienvenida con los brazos abiertos, tratarlos con dignidad, amor y respeto y ayudarlos a sentirse seguros después de haber experimentado un fuerte trauma en los lugares de donde vienen, en el trayecto de sus viajes y del trato que recibieron por parte de los funcionarios del gobierno de los Estados Unidos, desde el momento en que llegaron a la frontera. Es asombroso ver que el poder del amor transforma a las personas de estar tan amedrentadas, traumatizadas y aterrorizadas, a sentirse personas felices, sonrientes y siempre muy agradecidas. Es desgarrador ver a los niños pequeños llegar asustados, agotados, hambrientos y, a menudo, enfermos. Sin embargo, es increíblemente reconfortante verlos transformarse, en pocas horas, en niños felices y juguetones, otra vez.

 

¿Tiene un equipo de trabajo?

El trabajo en los centros de acogida requiere un ejército de voluntarios, textualmente hablando. Necesitamos personas que den la bienvenida a los inmigrantes, les proporcionen alimentos, ropa, sábanas y toallas, artículos de aseo personal, atención médica básica, les brinden llamadas telefónicas y transporte, además de muchos pequeños detalles para que funcione todo el sistema de trabajo.

Hay muchas congregaciones religiosas que colaboran, Hermanas, Hermanos, Sacerdotes y misioneros laicos. Para ser honestos, las Hermanas y los laicos están haciendo el trabajo pesado. Hay varias Hermanas y un Hermano Marista (Eduardo) que se dedican a los centros de hospitalidad como ministerio de tiempo completo, y ha habido un flujo constante de Hermanas (de al menos una docena de diferentes congregaciones) que han venido a ayudar durante una semana a unos meses. Un sacerdote jesuita (Rafael García) y yo trabajamos en el refugio dos o tres días por semana. Los Hermanos y los sacerdotes están subrepresentados, pero afortunadamente eso comienza a cambiar… tendremos con nosotros a otro Hermano Marista (Peter Guadalupe) del 7 de febrero al 17 de marzo.

La colaboración intercongregacional y la camaradería son fantásticas aquí en El Paso. Todos trabajamos por una misión común y todos aportamos nuestros carismas individuales y nuestras fortalezas individuales. En mi opinión, ¡esto es un modelo de lo que deberían ser la Iglesia Católica y la vida religiosa!

El personal del Proyecto Encuentro (hasta ahora) está formado por un Hermano Marista, un Sacerdote Jesuita, una Hermana Franciscana y algunos laicos que ayudan ocasionalmente. Tuvimos nuestro primer grupo justo antes de Navidad, y hemos tenido otros dos grupos más, con otros once grupos alineados en los próximos meses. La demanda de este tipo de experiencia es alta, y aún no hemos empezado a hacer publicidad, todavía no tenemos un sitio web, ni ningún otro material de marketing que no sea el folleto (que estoy adjuntando). Es evidente que necesitamos reclutar más ayuda. De hecho, puede ver que el proyecto está creciendo rápidamente, ya que hay una gran cantidad de necesidades y un interés sincero por todo lo que se ha expuesto hasta ahora.

 

Tráfico de personas

Como mencioné anteriormente, hemos descubierto que las necesidades son muchas ... De las cuatro propuestas que presentamos, no me cabe ninguna duda de que elegimos la correcta, pero con frecuencia pienso en otras necesidades no cubiertas que no estamos abordando. Me angustia una en particular. Durante nuestra investigación descubrimos cuán grande es el problema de la trata de personas. Esto implica a millones de personas aquí en los Estados Unidos de América, dicho de modo textual. Sé que inicialmente es difícil de creer, pero basta considerar la alta tasa de prostitución en cada ciudad importante (sin ignorar las ciudades pequeñas donde también existe), y observar la cantidad de pornografía infantil en Internet, para ver qué tan grande es el problema - y esto solo si consideramos el tráfico sexual -, sin mencionar el tráfico laboral, que también es enorme.

Nos reunimos con algunas Hermanas (en California y Nueva York) que administran casas de seguridad para mujeres que han sido rescatadas de la trata y descubrimos que la necesidad de este tipo de ministerio supera con creces el abastecimiento. Pero lo que me resulta inquietante es que - las hermanas nos dijeron que no hay absolutamente NINGÚN servicio para hombres que han sido víctimas de trata.  A menudo pienso en eso, cuando veo miles de personas vulnerables, - especialmente niños -, que se ven obligadas a migrar y son los objetivos principales de los traficantes.

Constatar que aproximadamente el 90% de los solicitantes de asilo que llegan a los Estados Unidos terminará perdiendo y recibirá orden de deportación, - lo que expone sus vidas a situaciones de peligro y trata-, es algo que pesa mucho en mi corazón. Espero que las personas que lean este artículo se sientan inspiradas para abordar el tema o consideren cualquiera de las innumerables necesidades no atendidas, relacionadas con la inmigración y las personas desplazadas.

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H. Todd

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