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Vida de los hermanos en África

09/08/2006: Costa de Marfil

Hermano José Luis Elias trabaja en un colegio de 300 alumnos en Costa de Marfil, a donde se traslado en 2004, cuando estaba en Granada de profesor y coordinando un grupo de catequistas. Tras los trágicos acontecimientos que allí se produjeron en 2004, el Gobierno de España facilitó la salida de los españoles: pero los misioneros optaron por quedarse. El H. José Luis nos habla de su vida entre los marfileños.

¿Qué labor desempeñan allí los maristas?
Tenemos dos colegios: en Bouaké y en Korhogo, ciudad ésta de 100.000 habitantes, situada al norte y donde yo vivo. Estamos seis hermanos, cuatro de ellos marfileños. Como marista, nuestra tarea es escolar, aunque también nos encargamos de la animación pastoral y colaboramos con la parroquia en la catequesis de confirmación y en los grupos juveniles.

¡En qué consiste la crisis que enfrenta al país?
En 2000 hubo um golpe de Estado que excluyó a algunos partidos politicos. En septiembre de 2002, otro golpe provocó la actual división del país: el norte ocupado por los rebeldes y el sur leal al Gobierno. El afán de poder de políticos y rebeldes y las pugnas económicas de las grandes potencias han prolongado esta situación durante cuatro anos.

¡Cómo vivió los acontecimientos de 2004?
Llevaba allí menos de dos meses. En la mañana del 4 de noviembre, Bouaké, la capital de la zona rebelde, fue bombardeada y enseguida llegó la noticia a Korhogo. Vimos pasar por delante del colegio a la gente, que corría hacia las casas o a buscar a sus hijos a las escuelas. Nosotros logramos organizar con calma la salida de los chicos. Por la tarde vinieron dos aviones y lanzaron bombas. Después, corte de agua y de electricidad durante diez dias, pero ninguna otra contrariedad. Pasada una semana reanudamos las clases, sin agua ni luz. Conseguimos recuperar la sensación de normalidad y ocupar a los alumnos, que deambulaban por las calles.

¡Llegaron a pasar miedo?
No, creo que no. En comunidad tratamos de mantener la calma. Pudimos informar a los superiores a los dos o tres días. Más tarde tuvimos noticias tranquilizadoras de nuestros hermanos de Bouaké: los helicópteros de ataque habían sobrevolado su colegio pero se alejaron, quizás al percatarse de los niños, que salieron a verlos de cerca.

Cómo está ahora la situación?
El mandato del presidente ha sido prorrogado hasta el 30 de octubre. Le han obligado a aceptar un nuevo primer ministro de consenso, que ha formado un Gobierno de reconciliación nacional cuya misión principal es preparar las elecciones. En apariencia, todo está. bien; pero la realidad es que han pasado cuatro años sin un acuerdo real. Todo son buenas palabras y bloqueos políticos a la hora de dar pasos hacia la reunificación. Nadie quiere perder el status quo adquirido con la rebelión. El país sigue dividido en dos mitades, aunque la mayoría de la población está en el sur. En el norte las dificultades económicas son enormes; la situación de inestabilidad impide un trabajo serio, hasta febrero se bloqueaba la posibilidad de hacer exámenes oficiales, lo que desanimaba a los alumnos que preferían buscar algún trabajillo o vagabundear; otros no pueden estudiar en casa por carecer de electricidad, muchas niñas son inducidas por sus padres al matrimonio, abundan las familias divididas y los huérfanos, la comida escasea en no pocos hogares.

¿Reciben ayuda del Gobierno?
Antes el Estado subvencionaba al 90% nuestro. alunmado, pero como estamos en zona rebelde, quedó interrumpida esa ayuda en 2002. Recibimos aportaciones de SED y de particulares, así como de ciudades como Granada. Ese dinero se destina a escolarizar a quienes carecen de medios y a comprar pan y leche para más de cien alumnos y un buen grupo de chiquillos que no tienen nada.

¡Ha constatado la presencia de Dios entre la gente que sufre?
Allí no se concibe la existencia humana, la creación, sin lo sobrenatural. Eso hace más evidente y cotidiana la presencia de Dios entre nosotros. También es cierto que esa presencia divina sigue siendo para muchos motivos de sujeción y no de liberación,, ligada a la magia y a los sacrificios tradicionales. Religiones como el Islam, el cristianismo y nuevas sectas se encuentran por todas partes. Yo doy gracias a Dios por la protección constante que he podido notar durante mi estancia en Costa de Marfil, ya sea en esos momentos difíciles o con ocasión mis viajes y desplazamientos.

Pediodico Vivir – 30 julio 2006

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