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Los alumnos del Arzobispo Molloy High School visitan Francia

22/09/2006: Estados Unidos

Crecer en la fe y servir a los demás era el objetivo de la peregrinación de 12 días que emprendieron los miembros de la recientemente establecida Sociedad de Servicio Internacional San Marcelino Champagnat del Arzobispo Molloy High School. Champagnat ha cambiado nuestras vidas para siempre. Nunca seremos los mismos. De Lourdes fuimos a Le Rosey (lugar natal de Champagnat) a Marlhes (donde fue bautizado) a Saint-Chamond y L’Hermitage y La Valla; allí vimos de primera mano dónde comenzó todo. Qué enriquecedora experiencia fue aquélla.

Ésta era la segunda vez que el grupo iba a Lourdes y la primera a Notre Dame de L’Hermitage. 26 estudiantes, profesores, ex-alumnos y padres se sumaron a esta peregrinación que dejó una señal en sus vidas. Todos tuvimos que trabajar a fondo para poder realizar el viaje. Nos dedicamos a lavar coches, a vender pasteles, a organizar mercadillo barato, ahorramos el dinero de trabajos de fin de semana y de los regalos de graduación, y muchos recibieron donativos de la gente de su parroquia. Todo esto para trabajar en un país cuyo idioma no sabíamos hablar y donde no conocíamos a la gente, así que ¿para qué reuníamos todo ese dinero? Nuestro mundo es más grande que las Queens. Nuestro mundo es más grande que el Estado de New York. Champagnat y María misma nos llaman a ir a enseñar a todas las naciones. Una palabra destacó más que ninguna en nuestro viaje: hospitalidad. Escuchad lo que dicen ellos mismos y entenderéis por qué fueron a Francia... según sus propias palabras.

“Aquello me abrió los ojos a un completo mundo nuevo. Puedo hacer esta declaración ahora, pero al principio del viaje no me imaginaba que terminaría sintiéndolo así... la experiencia más milagrosa fue ver cómo mucha gente con la que tuve una relación cercana ni siquiera hablaba la misma lengua que yo. A través de gestos, sonrisas, carcajadas y todo tipo de expresiones, trabajamos juntos por la misma razón: el deseo de ayudar a los demás a sentir la magia de Lourdes”. (Casey McAuliff)

“Yo lloré cuando me di cuenta de que Lourdes es un lugar de renovación, un lugar donde se ve la obra de Dios en Su pueblo: los discapacitados, los peregrinos y los voluntarios”. (Richard La Rocca)

“Este lugar es hermoso…. Me pregunto: ¿Cómo no puede haber Dios?... No sé si usamos la fe para explicar lo inexplicable. Pero, entonces ¿cómo es posible que los humanos durante miles de años hayan llegado a la misma idea, sin siquiera conocerse unos a otros? La fe no nos da simplemente un deus-ex-machina en el que termina el drama confuso e inexplicable de la vida. Es la parte inexplicable de la vida. Sencillamente llena de sentido a la gente. No me imagino mi vida sin fe en Dios ni tampoco quiero intentarlo”. (Cristina Balducci)

“Cuando uno trabaja en las piscinas tiene la oportunidad de ser parte de uno de los momentos más importantes en la vida de esa persona a la que ayudas a entrar y salir del agua. Era una experiencia impresionante, compartir ese momento en que el enfermo rezaba o guardaba silencio. Yo sabía que era un momento que había sido esperado durante mucho tiempo. Los baños fueron la parte favorita del viaje para mí, sin duda. Por la noche, después del trabajo, bajábamos del hotel y nos reuníamos en un café llamado Las Cuatro Esquinas. Después de un largo día de trabajo teníamos la oportunidad de relajarnos un poco y bromear entre nosotros mientras compartíamos la comida y cantábamos (siempre era un momento agradable) Hay que decir que el Hno. Pat y Chris Dougherty, los responsables del viaje, se esforzaron por crear un clima de verdadera familia entre los voluntarios, y no sólo un compañerismo de amigos de la escuela. Durante la estancia dedicamos tiempos a sentarnos a reflexionar sobre la experiencia tanto en grupo como individualmente, y eso nos ayudó a madurar nuestras emociones fuesen buenas o malas. El trabajo era a veces exhaustivo y a veces sucio o simplemente no del todo agradable, pero todos entendíamos que las tareas que hicimos aquella semana eran necesarias... Espero poder volver a Lourdes el año que viene y cuento ya los días en el calendario. Nunca es demasiado pronto para empezar a mirar hacia el futuro”. (Ian Fitts)

“La gente se ponía en círculo y compartía sus lágrimas, pero yo no conseguía entrar en esa puesta en común por mi parte. Finalmente habló Joe, el tipo tranquilo de Minnesota. Contó lo bien que se lo había pasado con mi amigo Casey y conmigo. Yo me quedé muy intrigado porque no sabía que tenía esa capacidad de impresionar a alguien simplemente siendo yo misma. Joe terminó diciendo unas palabras que rompieron las barreras de la fortaleza de mi mente: “Eres un encanto. Basta que seas quien eres ”. Yo me eché a llorar. Y lloré hasta que Casey vino a sentarse a mi lado para calmarme. Cuando terminé de expulsar hasta la última inhibición de mi mente escéptica, comprendí qué era lo que yo trataba de esquivar. Estaba temerosa de volver a casa. No quería ir a un lugar donde diariamente me sentía innecesaria y provocada. En todo ese tiempo que me había sentido segura de mí misma no supe lo que me estaba perdiendo. Jamás pensé que alguien a quien apenas conocía me hubiese visto como una persona encantadora.

Lourdes me enseñó mucho, y no me di cuenta de la gran parte de ello hasta que llegué a casa. Me hice más paciente y aprendí poco a poco a aceptar quién era y dónde estaba. Puse a las personas por delante de mis necesidades sin resentimientos. Tengo fe en que resultará. Siento una renovada confianza en mí misma y la fuerza para sobrellevar los contratiempos. Tengo esperanza en el futuro, sin temor, porque he conocido a gente con la que puedo contar y ahora veo el potencial que lleva una elección positiva.

Aunque fui a Lourdes previendo la “típica experiencia”, allí obtuve mucho más. Encontré amigos, fe, y lo más importante: a mí misma”. (Christine Ward)

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