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Entrada al noviciado de Sevilla

28/11/2006: España

El 7 de noviembre, y después de un retiro preparatorio de varios días, tuvo lugar la entrada al noviciado de Sevilla de tres jóvenes. Una eucaristía sirvió de marco a la ceremonia, que resultó muy familiar. Contó con la presencia del H. Manuel Jorques, Provincial de la Mediterránea, que hizo entrega de un ejemplar de las Constituciones a cada novicio, comentando el sentido que deben tener para sus vidas. Con una acción de gracias y una comida fraterna concluyó ese acto.

Los nuevos novicios son Pere Castanyé, José Antonio Porras y Pedro Uceda. Sus edades oscilan desde los 31 a los 22 años. Los dos primeros son antiguos alumnos maristas y pertenecen a la Provincia de L’Hermitage. Ambos han estado vinculados a las actividades pastorales de sus respectivos colegios o han formado parte de grupos de fe universitarios. Pedro Uceda, que es el más joven, llega de la Provincia Mediterránea. Se educó en un colegio religioso femenino y formó parte de los grupos de vida cristiana. Su primer contacto con los maristas se dio hace tres años cuando conoció la comunidad del posnoviciado de Granada.

«Los novicios tienen como tarea fundamental continuar discerniendo su vocación –afirma el H. Pere Ferré, que está al frente de ellos–. Son dos años óptimos para interiorizar, integrar todas sus dimensiones humanas y profundizar la relación con Jesús y el conocimiento amoroso de María y de Champagnat».

Su formación se circunscribe a tres ámbitos. Estudian en comunidad todo lo referente a la vida marista: conocimiento del Fundador, de los primeros hermanos y de la historia del Instituto, así como las Constituciones, la Guía de Formación y la espiritualidad marista.

Prosiguen su formación con novicios y novicias de diez congregaciones según un plan de internoviciado que dura dos años y que comprende materias como teología espiritual, teología de la vida comunitaria, la misión de la vida religiosa, etc. Además, varios fines de semana participan de convivencias sobre el sentido del noviciado, talleres de oración, seminarios sobre los votos, formación afectiva...

Además, acuden a las clases que se imparten en el Centro de Estudios Teológicos (CET) del seminario de Sevilla.

Tienen previsto realizar tres experiencias fuertes a lo largo de estos dos años: experiencia de solidaridad durante un verano; peregrinación al Hermitage al inicio del segundo año de noviciado y experiencia comunitaria de un mes, aproximadamente, hacia mitad del segundo año de noviciado.

Tanto los hermanos acompañantes como los novicios colaboran una tarde a la semana con entidades vinculadas a la parroquia, como es el caso de una asociación de prevención de drogodependencias (refuerzo escolar con niños y adolescentes conflictivos, educación en valores...) o con otra asociación vinculada a Caritas donde se atiende a los niños mientras sus madres siguen cursos de higiene, cocina, educación de los niños, capacitaciones diversas...; y, por último, colaboran también con grupos de inmigrantes.

El noviciado está ubicado en un barrio periférico de Sevilla, en una zona muy popular, de gente sencilla. Esto favorece un estilo de vida también sencillo, una vivencia de Iglesia en contacto y participación frecuente con la parroquia. «Parece el lugar indicado –prosigue el H. Pere– para formarse para la vida religiosa del futuro, aprendiendo a vivir desde dentro, interiorizando la realidad cotidiana, el contacto con las personas y, en ello, percibir a Dios presente en la historia».

H. José Delgado García

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