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Hechos y reflexión del accidente del H. Provincial, H. Alfredo y H. Enrique – Prov. México Occidental

 

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12/06/2013: Mexico

 

class=imgshadowA las 5 am, del viernes 17 de mayo, Eduardo, Alfredo y yo salimos de Guadalajara rumbo a Morelia, rezamos en camino de manera hermosa, agradeciendo la vida que explota con taaanta fuerza en las personas que encontramos, en todo lo que vivimos… y agradeciendo también las ganas que Dios enciende en cada una de nuestras células para entregar lo recibido y dar vida a otr@s.

Después de pasar la caseta de Ocotlán, dormité un poco, yo iba de copiloto, Lalo manejaba y Alfredo iba atrás; el instinto me despertó al sentir muy cerca de nosotros las luces traseras de un tráiler, exclamé “¡aguas una troca!!”; Lalo se dio cuenta del peligro y pensó: “abajo del tráiler somos hombres muertos” y dio un volantazo para evitar la colisión, al girar yo golpeé contra la ventana y ya no supe de mí, después me platicaron que comenzamos a dar vueltas, así salimos de nuestro carril en la autopista, cruzamos la cuneta intermedia y los carriles de regreso, GRAAACiAS a Dios no venía ningún carro, para caer sobre las ruedas, a unos 10 metros lejos de la carretera… permanecimos unos minutos desmayados y luego comenzamos a evaluar los daños: a Alfredo le dolía mucho el brazo derecho, creía que estaba quebrado, Lalo tenía un golpe fuerte en la cara y se sentía aturdido, y yo estaba bañado en sangre, sintiendo que algunos huesos del cráneo se me habían sumido… eran las 6.30 am. Hicimos algunas llamadas para pedir auxilio. Con gente de la autopista que llegó a auxiliarnos,  Lalo ayudó a recoger nuestras  cosas que iban en la cajuela y quedaron tiradas en las volteretas. 

GRAAAAACiAS a Dios los 3 llevábamos el cinturón de seguridad, las bolsas de aire se inflaron y la cabina de nuestro toyota no se sumió… si no, otra hubiera sido la historia. Después de mucho esperar, una ambulancia nos llevó a Ocotlán, estábamos como a 15 km. A mí, me costuraron la cabeza e hicieron una tomografía, para luego darme la mala noticia: había fracturas craneales y hemorragia interna, probablemente comenzaría a convulsionar… por eso de inmediato ordenaron mi traslado a Guadalajara. En el camino, iba luchando, aferrado a la vida, sin pensar mucho y olvidando fácilmente los nombres de los enfermeros. Al llegar, le di mi reporte al doctor, pero como no habían mandado reporte escrito, decidió hacer otra tomografía, resultando que NO había ni fracturas, ni hemorragia… ¿Dios hizo otro milagro en el camino o se equivocó el doctor de Ocotlán? Tenía además, la clavícula derecha y una vértebra lumbar fisuradas, un gran golpe en la cara, del lado derecho, que estaba tan inflamado que parecía un balón de fut americano pegado a mi ojo y mejilla, entre negro, morado y rojo, pero mi ojo no fue afectado.

Ese viernes y el sábado, aunque traté de ser muy amable con los que me atendían, visitaban o llamaban, mi energía estaba concentrada en sobrevivir… la muerte rondaba cerca. El domingo y el lunes, fui bajando la guardia, sintiéndome muuuuy querido, acompañado, cuidado y apapachado… constantemente lloraba de agradecimiento y de angustia... El domingo al medio día salí del hospital, para integrarme a la Casa Champagnat, una comunidad bellísima de hermanos ancianos y enfermos, atendidos por un super equipo de mujeres y hombres que con gran cariño, ternura, alegría, paciencia y firmeza nos acompañan, dirigidos hermosamente por Manuel y Flora.

class=imgshadowAhí, poco a poco comencé a serenarme y a descifrar en mi interior el mensaje de todo lo vivido: toqué la línea de la muerte, Dios, en su enoooorme misericordia, me miró al centro de mi ser y me preguntó qué quería… y desde mi más profunda intimidad, sin titubear, decidí regresar, aunque con miedo, ¡QUiERO ViViR!! Él sonrío, siempre lo hace, y me dijo: OK, solo que tienes algunas tareas, sobre todo en tu interior: aprende a soltar, a descansar, no eres el salvador de nadie… aprende a no ser juez de los otr@s... y aquí estoy: muuuuuy agradecido e intentando aprender. Las tareas hacia afuera, las voy descubriendo también…

No sé si percibas esta revolución inmensa de amor, confianza, perdón, esperanza, vida, alegría, fuerza, verdad y liberación que está explotando en nuestro mundo, GRAAACiAS a taaaantas mujeres y hombres que están poniendo lo mejor de ell@s mism@s, que están poniendo su pequeña parte… yo me quiero sumar a ell@s y te invito a hacer lo mismo: Si FALTAS TÚ, ¡NO HABRÁ MiLAGRO!!!

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H. Enrique Escobar

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