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Boletín marista - Número 104

 

El hermano Enrique Escobar promueve el Proyecto Personal de Vida
21.11.2003

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¡ENAMÓRATE! ¡ENAMÓRATE! ¡ENAMÓRATE!

H. Lluís Serra

El hermano Enrique Escobar, 49 años, nació en Guadalajara, Jalisco, México. Es licenciado en Pedagogía. Ha sido profesor desde la escuela elemental a la universidad y formador durante 10 años. Actualmente es Provincial de México Occidental, cuyo servicio después de seis años finaliza el próximo mes de diciembre.


¿Cómo surgió en ti la idea de impulsar en tu Provincia el Proyecto Personal de Vida?
Yo puedo hacer muchas, muchas cosas para tratar de motivar, invitar a cambiar, pero sólo la persona desde su centro decidirá. Creo que las personas y las circunstancias nos pueden ayudar o estorbar, pero el único responsable de lo que haga con mi vida soy yo. Nadie tiene el poder de destruirme, amargarme, darme paz, a menos que yo se lo entregue... por eso el PROYECTO PERSONAL DE VIDA (PPV), para que cada uno tome su vida en serio. Además creo también que mi buena voluntad de crecer y cambiar necesita estructuras de apoyo que la sostengan... el PPV es una de ellas.

¿Explícanos en qué consiste dicho proyecto personal?
Consiste en regalarme un tiempo para planear y renovar mi vitalidad, para clarificar los objetivos de mi caminar y la ruta que deseo para mi vida. La propuesta de planear la vida no tiene como objetivo tener un mapa rígido y ordenado de lo que debemos hacer, sino asegurar que vamos viviendo en la dirección que sabemos nos hace plenos y felices; las distracciones, el cansancio, la desesperanza, la confusión y algún extravío pueden llegar a hacer parecer distante la posibilidad de nuestra vida en plenitud... y ahí, nuestra palabra escrita, nuestra conciencia y decisión plasmadas, pueden ser un espejo, un recordatorio, una señal que nos ayude a retomar el camino, a no perder el camino.

¿Qué aceptación tiene entre los hermanos de tu Provincia?
Gracias a Dios mucha. El curso pasado 120 hermanos sobre 150 lo elaboraron y compartieron en entrevista personal. El reto es hacerlo cercano a la vida, evaluarlo cotidianamente, que ilumine nuestro caminar de cada día.

Me parece un dato revelador que 120 hermanos, sobre 150, puedan platicar contigo sobre su proyecto personal. ¿Qué efectos produce el hecho de que un hermano acepte esta dinámica de crecimiento humano y espiritual?
Efectos muy diferentes, incluso alguno lo podrá sentir como una acción de supervisión y control. Creo que un buen número lo hace, vive y comparte como algo vital, como un apoyo a su crecimiento. A mí personalmente, escuchar los PPV de mis hermanos me da mucha vida, me confronta, me reta a seguir caminando, me consuela, renueva mi esperanza... Como a Moisés delante de la zarza ardiente, me exige quitarme mis zapatos para entrar con mucho respeto en tierra sagrada.

He leído el texto, y el título dice mucho. “¡Dame la audacia de volver a empezar!”. Propones una actitud de cambio, de conversión... ante un inmovilismo que dificulta toda mejora.
Quiere favorecer una actitud más humilde ante la vida, menos grandiosa, es una invitación abierta siempre, semejante a una puerta que está abierta por primera vez, por segunda, por quinta, por enésima vez... además de resignificar el recomenzar no como una derrota sino como valentía. Nace de una frase del H. Roger, fundador de Taizé: “No hay nada en las personas que podamos hacer de una vez por todas, por eso existe la audacia de volver a empezar” y en el dibujo de la portada yo la transformo en una oración confiada.

¿Qué esfuerzo requiere trabajar el proyecto personal de vida?
Yo digo que un esfuerzo muy grande, porque es ir contracorriente. Dentro del folleto hay una frase que me ha hecho reflexionar mucho, escucharme y confrontarme: “En nuestras sociedades pluralistas, urbanas, masificadoras y tecnológicas estamos viviendo un proceso de enajenación tal que no nos permite pensar, sentir y desear aquello que nos beneficie, real, personal y vitalmente”, Esto lo experimento cruda y constantemente en mi interior y puedo percibirlo en mis hermanos, en nuestros compañer@s de misión, en mis familiares y amig@s... El PPV me ayuda a romper este proceso de enajenación, me invita a ir a mi centro, a escucharme en profundidad, a decidir y a volver a empezar cada mañana, cada encrucijada.

Sin espacios de interioridad y silencio, según puedo concluir de su lectura, el proyecto no tiene sentido o posibilidad de desarrollarse. ¿Qué sugerencias haces para crear estos espacios de interioridad y silencio?
Hay un ejercicio dentro del folleto que nos invita a analizar en qué gastamos nuestro tiempo, muchas veces me descubro proclamando valores hermosos y grandes ideales pero siendo muy poco congruente con el tiempo que les dedico. Por ejemplo soy capaz de jugar tres horas a frontenis o desvelarme trabajando o platicando con algún amig@, y con Jesús, el centro de mi vida, apenas le dedico unos minutos y ya estoy corriendo a hacer mil cosas. Creo que es decidir detenerme y aceptar estar a solas conmigo y con Él. En algunas comunidades están redescubriendo el valor del retiro mensual y me alegra. En las escuelas estamos sugiriendo a los directiv@s que aprovechen las reuniones para dar pequeños espacios en este sentido.

He visto la última redacción, editada para agosto de 2003. Se observa un texto abierto incluso para laicos. ¿Les piensas proponer que usen este instrumento de mejora personal y crees que tu propuesta va a tener acogida?
La necesidad de planear y renovar la vitalidad no es una necesidad exclusiva de los hermanos, la clarificación de los objetivos y la ruta que deseamos dar a nuestra vida es algo más universal. Hablamos de misión compartida, necesitamos invertir tiempo y energía en la formación de nuestros compañer@s de misión.
Hay personas dentro y fuera del Instituto que han utilizado y disfrutado los folletos anteriores. Por ejemplo el impresor, se emociona haciendo los folletos porque desde que hicimos el primero captó el valor, lo hizo y lo agradece.
Un reto interesante será la aplicación de este plan a nuestras organizaciones, ¿qué tanto nos enteramos los directiv@s de los sueños y retos de los colaboradores? ¿cómo puede favorecerse más que la institución y la persona logren nutrirse recíprocamente para bien y plenitud de las dos entidades? No en un intercambio de “me das, te doy”, sino en una apuesta por el bienestar común, en la claridad de que el enriquecimiento de uno es riqueza de tod@s.
Pensando en ell@s, hemos redactado una guía para la elaboración del PPV. Para algunos de ell@s es la primera vez que lo van a hacer de esta manera.

¿Qué papel juega la oración en el proyecto personal de vida?
Orar es detenerme para ir a mi centro, para escucharme en profundidad y descubrir con sorpresa, alegría y esperanza, que mi camino y el de Dios no son paralelos, para descubrir que en Dios no hay juicio, sino que está profundamente interesado en mi felicidad, mi plenitud y realización. Orar es descubrir que mi soledad es una enorme oportunidad de encuentro, es descubrir que ante mis debilidades, sinsentidos, contradicciones y ambigüedades hay Alguien que sí puede... y que yo con Él, también puedo.

¿Qué indicaciones darías para convertir a Jesús en el centro de nuestra vida y para comprometernos en su servicio y en el servicio de los hombres y mujeres, de los niños y de los jóvenes, que nos rodean?
Ninguna, si apenas me hago caso yo, cómo le puedo indicar a otr@ algo... Yo sólo puedo invitar e invitarme insistentemente a abrir el corazón para recibir el gran amorgratuitosincondiciones de Dios y enamorarme, ¡SÍ! ¡ENAMÓRATE! ¡ENAMÓRATE! ¡ENAMÓRATE! ¡ENAMÓRATE! ¡ENAMÓRATE! La vida sólo tiene sentido si la entregas a alguien, a Alguien.

Si alguien está interesado en este Proyecto personal de vida... ¿cómo puede hacerse con un ejemplar (en español) o quien le pudiera orientar?
Si alguien está... A tus ordenes con muchísimo gusto: enriqueescobar@hotmail.com

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