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Boletín marista - Número 110

 

El hermano Aureliano Brambila, es director del CEPAM, Centro Internacional de Patrimonio Espiritual Marista
04.12.2003

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LA FIGURA DE CHAMPAGNAT HA ACOMPAÑADO TODO EL DEVENIR DE MI VIDA Y LO HA CONFIGURADO

H. Lluís Serra


El hermano Aureliano Brambila de la Mora, de 70 años de edad, nació en la Ciudad de México, México. Alumno de los Colegios México (de los Hermanos Maristas) desde febrero de 1939 hasta noviembre de 1950. Ingresó al Postulantado Marista el 28 diciembre de 1950. Después de dos años en el Escolasticado de Poughkeepsie, NY, ejerció su apostolado en Monterrey, NL. Durante su estancia en Monterrey, simultáneamente a la enseñanza, estudió la carrera de Químico en la Universidad de Nuevo León. En 1965 fue enviado a Roma a estudiar teología a la Universidad Laterana en el Jesus Magister y mariología en el Marianum. Al terminar sus estudios en 1969 regresó a México; se le encargó animar y dirigir diversas instancias de formación marista. En 1971 se le nombró Provincial de México Occidental. De 1977 a 1982 fue Maestro de Novicios en el noviciado común para ambas provincias mexicanas. Desde octubre de 1982 a mediados de 1988 se le destinó al Hermitage y a Roma, para hacer estudios sobre el patrimonio espiritual marista. De 1989 hasta la fecha la Provincia lo ha dedicado a la atención del Centro de Estudios sobre el Patrimonio Espiritual Marista. Esta entrevista se lleva a cabo en las instalaciones del CEPAM.

He buscado en internet la palabra CEPAM y el buscador google lo pone en primer lugar. Dígame qué es el CEPAM.
Su sigla de identificación significa: Centro de estudios del Patrimonio Espiritual Marista. La provincia de México Occidental vio la necesidad de abrir un Centro en donde se concentrara el material relacionado con el patrimonio marista y se acudiera a realizar estudios sobre el mismo. Lo instituyó oficialmente, el hermano José Guadalupe Romero Torres, Provincial, con el nombre de CEPAM en abril de 1989, en la ciudad de Morelia. Designó al hermano Brambila como encargado del Centro. Este funcionó ahí hasta septiembre de 1992. Hubo un curso especial de cinco meses en Roma en 1993. En verano de 1994 se mudó a su nueva sede: Loma Bonita, Guadalajara, gozando de instalaciones adhoc. Actualmente CEPAM cuenta con filiales en el Monestir de Santa María de Bellpuig de les Avellanes, (Cataluña, España), en Viamão, (Porto Alegre, Brasil) y en Cochabamba, Bolivia. CEPAM ofrece cursos normales (nueve semanas), especiales (tres o cuatro semanas) y jornadas (un fin de semana). Además, organiza y mantiene actualizado un sitio en internet en geocities.com/athens/oracle/3630.

¿Cree que estos meses de estudio proporcionan a sus participantes una nueva visión de Marcelino Champagnat? ¿Cuáles son los aspectos más destacados a los que llegan?
CEPAM se propone lograr que Marcelino y su Obra sean mayormente amados por mejor conocidos. CEPAM no es sólo un sitio en que se encuentra reunida una cierta cantidad de documentación sobre Marcelino, es también, y ante todo, un enfoque, un estilo de investigación del patrimonio espiritual marista. En parte, ésta es su novedad. En CEPAM pensamos que es el momento propicio para implementar el Proyecto “Acercando las fuentes”. Este proyecto, cuyo nombre parece todo un desatino lingüístico, esconde un noble propósito: “Puesto que no es posible llevar a todos los hermanos a las fuentes, llevemos las fuentes a los hermanos”. El acercar las fuentes es “realizable” mediante la transcripción fiel de los documentos, en forma bilingüe que permita saborear las expresiones originales y controlar la traducción. El curso normal completo se acerca a los tres meses de duración.

La metodología de trabajo resulta ser importante. ¿Cuál es su propuesta metodológica y qué valores tiene?
En CEPAM pensamos que la historia de nuestro carisma es un caminar animado y presidido por el Espíritu, sobre la ruta iniciada por el Fundador. Opinamos que el campo de estudio no puede verse circunscrito a sólo Marcelino, sino que ha de considerarse todo el patrimonio espiritual marista. La visión del conjunto es necesaria. El estudio de cada documento se realiza mediante un proceso que comprende las siguientes etapas: Información: con toda objetividad ver lo que el documento dice. Reconstrucción: rehacer el ambiente, la situación concreta, las actitudes de las diversas personas que intervienen, especialmente las actitudes o repercusiones en la persona del Fundador. Inducción: tratar de sacar, mediante la repetición de frecuencias las constantes que pueden escapar a lo transitorio y circunstancial. Interiorización: asimilar profundamente las actitudes y constantes básicas, para hacerlas propias. Proyección: con los elementos y con la asunción de actitudes originales hacer planeación hacia el futuro concreto de nuestra realidad. De esta suerte todos los pasos anteriores no se agotan en una mera reconstrucción de un pasado irrepetible. El carisma es actuante, no simple historia acaecida. Se abre una prospectiva cierta y segura. Además, y como parte integrante del método, a pesar de la seriedad científica que reina en CEPAM cuidamos mucho la actitud orante de los participantes, pues sabemos que a Marcelino no se le puede estudiar sólo desde parámetros psicológicos y sociológicos. Su realidad profunda es mistérica.

Trabajar las cartas de Marcelino significa relacionarse con sus textos más personales. ¿Cómo es Marcelino a través de sus cartas?
Sus cartas ocupan un lugar privilegiado en el patrimonio espiritual marista. Son su expresión directa y en muchas ocasiones, por tratarse de borradores, su expresión original, que denota las actitudes más profundas y arraigadas de su ser. Está ahí como sin maquillaje. Es un Marcelino hondamente humano. Lleno de cualidades psicológicas y espirituales y también de temores, dudas e impaciencias. Es un encuentro muy cercano con él, como si estuviera a su lado junto a su escritorio. Parte integrante de esa correspondencia activa son sus cartas colectivas a los hermanos, esto es, sus Circulares. Estas constituyen una de las mejores expresiones del pensamiento del Padre Champagnat en relación con la fundación de su familia religiosa. Además son todo un mensaje de cariño y preocupación por el Instituto que va tomando cuerpo. Si las comparamos con el resto de la correspondencia activa del Fundador, podemos constatar que su redacción es más cuidada, su elaboración es más esmerada y ordenada, sus expresiones afectuosas al ser dirigidas a todos y cada uno de los hermanos son de intensidad más alta, su destinatario es un poco el hermano universal, de todos los tiempos y lugares. Y como si fuera poco, son un bello ejemplo de colegialidad pues con frecuencia hace las Circulares en equipo, con los miembros de su Consejo.

¿Hay otros textos importantes que usted utiliza y qué valor tienen para la investigación?
Sí, la correspondencia pasiva, toda, pues completa el cuadro del conocimiento de la persona y obra de Marcelino. Con frecuencia alude a correspondencia activa que no llegó hasta nuestros días. Además nos informa de cómo abordaba la gente a Marcelino, qué cosas le trataba, qué situaciones se vivían. Estas cartas nos muestran la rudeza con que a veces se trataba a nuestro Fundador. La correspondencia relativa (cartas en que contemporáneos de Marcelino hablan entre sí sobre él), los testimonios, la legislación y un sinfín de documentos pertinentes contenidos en la monumental obra de Origines Maristes del Padre Coste.

¿Cuántas personas han pasado por sus cursos y cómo los valoran?
Hay que tomar en cuenta que para los cursos largos (un mes o más de duración) debido a la dinámica del método empleado el máximo normal de participantes por sesión es de ocho personas. Han pasado por esos cursos completos de CEPAM dados en diversas sedes 170 hermanos. Estos pertenecen o pertenecían a Provincias tales como América Central, Bélgica-Holanda, Bética, Brasil Norte, Castilla, Cataluña, Colombia, Córdoba , Chile, Ecuador, Iberville, Iberville, León, Madagascar, México Central, México Occidental, Norte, Nueva Zelanda, Perú, Porto Alegre, Poughkeepsie, Quebec, Rio de Janeiro, Río de la Plata, Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Santa María, Sao Paolo, Sydney, Uruguay, Venezuela, Si a esto sumamos los cursos de quince días o menos dados en el Escorial, en Cochabamba, en Roma, en el MIC, en el MAC, en Seul, en Mar del Plata (para el Cono Sur), en la Provincia de León, se obtiene la impresión de que el tema y el método suscita interés entre los hermanos.

¿Han participado laicos en sus cursos? En caso afirmativo, ¿qué piensa que les atrae más de Marcelino? ¿Se lo recomendaría?
Sí, CEPAM, también atiende a grupos de seglares maristas. Principalmente las Fraternidades del Movimiento Champagnat de la Familia Marista y los adultos (maestros y padres de familia) de las comunidades educativas. Lo hace mediante módulos ad hoc cuya duración es de una jornada de diez horas. El Centro ha elaborado 20 módulos. Hasta la fecha sólo hemos implementado los seis primeros. Estos instrumentos contienen una serie variada y dosificada de documentos del patrimonio (correspondencia activa y pasiva, testimonios, biografía de Marcelino, biografía de hermanos de las provincias mexicanas e historia de lo marista en México). Tanto la figura del Fundador como la de los hermanos resulta atractiva para los seglares. Se muestran muy interesados en el estudio de los módulos. En la jornada son muy participativos. Les atrae mucho la capacidad de amar de Marcelino y de los hermanos manifestada en la abnegación total por la educación de la juventud y en la bondad y sencillez de trato.

¿Qué interés tiene el pasado, que usted investiga y difunde, para la vivencia actual y futura del carisma de san Marcelino?
CEPAM intenta profundizar nuestro patrimonio espiritual, privilegiando, desde luego, la figura de nuestro Fundador. Y esto no para fomentar nostalgias y posturas regresivas, sino para inspirar la “refundación” auténtica hacia el presente y el futuro. Alcanzar esta finalidad producirá excelentes frutos. Los estudios que se realicen ayudarán al crecimiento espiritual de muchos (dentro y fuera del Instituto), podrán servir de base para trabajos de investigación de más enjundia, serán capaces de orientar la toma de decisiones provinciales y comunitarias. CEPAM no se engolosina con el pasado. Si lo estudia es para proyectarlo hacia la comprensión del presente y la preparación del futuro. Continuamente estamos haciendo referencia a la legislación actual y a la doctrina capitular del momento.

¿Cree que hoy el Instituto marista es fiel a las intuiciones fundacionales de Champagnat?
Gracias al regreso a las fuentes pedido por Vaticano II, se ha engendrando un dinamismo en el Instituto que nos hace sacar muchas virtualidades de nuestro carisma marista que han estado ahí, dormitando. El haber definido nuestro campo de apostolado como la educación cristiana de los niños y jóvenes, dentro y fuera de estructuras escolares, y en cualquier situación en que se encuentren nos restituye horizontes inmensos e insospechados.

Permítame una pregunta personal. ¿Qué significa para usted, más allá de los cursos que imparte, la figura de san Marcelino?
No me sería fácil ponerlo en palabras. Sin embargo déjeme decirle que para mi vida personal y para mi espiritualidad, Jesús, María y Marcelino, forman una tríada inseparable. La figura de Champagnat desde mi ingreso al colegio marista a los cinco años, cuando los hermanos le decían Venerable hasta hoy que lo invocamos San, ha acompañado todo el devenir de mi vida y lo ha configurado.

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