Inicio > Biblioteca > Boletín marista > Número 112 (18.12.2003)

 

 


Para recibir noticias sobre el Capítulo en su correo, haga clic aquí y rellene el formulario

 


 



 


Emili Turú - La Valla: casa de la luz

Emili Turú
Superior general



 

FMSI

Conectarse

Hermanos maristas

RSS YouTube FaceBook Twitter

 

Foto de hoy

Australia: Parramatta Marists, Cerdon College y Marist College Kogarah donan ropa a Marist 180

Hermanos maristas - Archivo de fotos

Archivo de fotos

 

Últimas novedades

Archivo de novedades

 

Calendario marista

23 septiembre

San Pío de Pietralcina, Lino, Tecla

Calendario marista - septiembre

Boletín marista - Número 112

 

Consejo general ampliado - Región de Europa (V)
18.12.2003

Bajar WORD

DESAFÍOS CONCRETOS PARA LA VIDA MARISTA EN EUROPA HOY



Este Boletín marista, que contiene el discurso de hermano Seán Sammon y el mensaje final de la reunión celebrada en Madrid, concluye la serie dedicada al Consejo general ampliado de la Región de Europa y que comprende, además del presente Boletín, los números 105, 106, 107 y 108.



PALABRAS PRONUNCIADAS EN LA CLAUSURA DE LA REUNIÓN DEL CONSEJO GENERAL AMPLIADO EN EUROPA
Madrid, España, 23-27 de noviembre de 2003
Seán D. Sammon, FMS


Hermanos, tenía previsto hablar mañana por la mañana, pero como el trabajo de estos días avanzaba, el equipo organizador aceptó mi propuesta de trasladar a hoy por la mañana esta intervención.

He permanecido en silencio durante los debates de estos días porque, para ser sincero, creo que, a veces, se da demasiada importancia a mis palabras y, como consecuencia, se produce un cambio indebido en el curso del debate. Ahora bien, estoy seguro que aquí se encuentran algunos que no tardarían en decirme que no hay cuidado de que esto vaya a pasar en Europa. Han sido para mí unos días muy emocionantes y motivadores, y ya próximo el final de nuestro encuentro, no puedo dejar de llenarme de mucha esperanza por nuestra vida y misión marista en esta región de nuestro Instituto. Y lo digo a pesar de los tremendos retos a que todos nos enfrentamos aquí.

Existen en nuestro Instituto, en la Iglesia y el mundo aquellos que, durante varios años, han creído que la vida religiosa apostólica está muerta en Europa Occidental. Y, si no está muerta, está dando las últimas. Esta manera de pensar ha tenido consecuencias serias, lo que ha causado que algunos de nosotros tomemos ciertas acciones y evitemos otras. Al pensar estas personas, por ejemplo, que la vida religiosa está viviendo sus últimos días, muchos católicos de Europa y de otras partes del mundo titubean a la hora de invitar a los jóvenes a que consideren la vida religiosa como su vocación. Otros dicen: ¿Qué razones hay para entrar en una congregación religiosa en la era del laicado? No se necesita ser religioso -afirman- para ocupar un puesto en la Iglesia de hoy.

Al aceptar la idea de que nuestro estilo de vida marista se está muriendo en Europa, algunos de los nuestros también han fracasado a la hora de abordar adecuadamente las tres tareas necesarias que garanticen que nuestro estilo de vivir el Evangelio permanece vital en nuestra Iglesia: clarificar su identidad, llevar a cabo y, de manera audaz, una renovación genuina y promover las vocaciones. Si continúa nuestra falta de acción en estas áreas, podremos esperar con razón ser testigos de la muerte de nuestro estilo de vida en Europa.

Pero no pienso, ni por un segundo, que ése será el resultado de todos estos años. También me doy cuenta de que, en relación con las vocaciones y con otras muchas áreas, vosotros y otros Hermanos de esta región habéis trabajado muy duramente. Como dijo aquí, con frustración, uno de vosotros esta mañana durante una exposición sobre la promoción vocacional en la Conferencia General de 1997: Háganme caso, en Francia lo hemos intentado todo para promover las vocaciones, incluso la oración. Y por ello, porque habéis trabajado duramente durante muchos años, incluso con resultados desalentadores, os estoy agradecido como igualmente lo están Luis y los miembros del Consejo.

¿Qué es lo que me hace ser tan optimista sobre el futuro? Son varios factores en realidad. En primer lugar, tenemos claro los retos a los que nos enfrentamos hoy. Los dijisteis claramente ayer y lo hicisteis con un estilo más vivo, más claro, mucho más centrado de lo que hasta entonces yo lo había oído, incluso más que en el Capítulo General.

Y aunque sea repetitivo, me vais a permitir que los comente rápidamente. En primer lugar, la necesidad que tenemos de clarificar nuestra identidad como Hermanitos de María. Yo siempre he creído que este reto constituye el meollo de nuestro trabajo de comenzar de nuevo nuestro estilo de vida para un nuevo milenio. Dicho con palabras sencillas, depende de la respuesta que demos a esta pregunta: ¿En quién o en qué vosotros o yo ponemos el corazón? Es una pregunta fundamental en la vida, es una pregunta sobre el sentido y la finalidad. Y si le encontramos la respuesta adecuada, contestaremos a muchas otras preguntas a la vez.

En los últimos cuarenta y cinco años, hemos estado haciendo lo que hace la mayoría de la gente cuando intenta reformular su identidad como persona o grupo: explorar nuestras opciones, examinar otras formas distintas de ser Hermanitos de María; por ello, hemos experimentado las crisis. Todos estos esfuerzos nos han llevado a la confusión y a la agitación, y esto era de esperar. Al fin y a la postre, en los primeros 26 años que siguieron a la Revolución francesa de 1789, las órdenes religiosas perdieron más del 70 por ciento de sus efectivos. El Vaticano II produjo un terremoto. Cuando se asentó el polvo, nos encontramos que estábamos en un lugar diferente. Desde entonces, hemos empleado el tiempo intentando encontrar nuestro camino.

Pero ahora nos estamos moviendo a una nueva fase. Se aproxima rápidamente el momento en el que tendremos que hacer algunas opciones. Este momento será cuando nos toque decir: Optamos por quedarnos aquí y no allí. Optamos por ir en esta dirección y no en la otra. Si hago esta observación, no lo hago para limitar de ninguna manera la posibilidad de la diversidad. Lo que quiero decir es que esa diversidad debe estar en tensión realista con el sentido de unidad global.

Sin embargo, dicho todo esto, os sugeriría que nuestras actuales y persistentes preocupaciones sobre nuestra identidad sólo empezarán a resolverse cuando empecemos sencillamente y sin timidez a ser de nuevo nosotros mismos. Y eso quiere decir, en primer lugar, actuar como las personas religiosas y líderes que estamos llamados a ser; segundo, acoger a los jóvenes que buscan unirse a nosotros, aunque sean pocos en este momento, y aprender todo el rato sobre su mundo con sus propias y exclusivas esperanzas y sueños, miedos y preocupaciones, fe y dudas. Y, por último, aceptando el hecho de que la renovación de la vida consagrada hoy se realizará solamente fruto de una revolución del corazón en la vida de cada uno de nosotros. De ello podemos estar seguros. La frase ‘profundamente humano y hondamente espiritual’ se considerará entonces como la descripción más exacta de aquellos de nosotros que tengan clara su identidad. Yo sueño en ese día.

Hoy en día, redescubrir nuestra espiritualidad como la espiritualidad de Marcelino encarnada hoy, y hacerlo en unión de aquellos seglares que también comparten su sueño y carisma, es el segundo reto al que nos enfrentamos. Ahora les comento la cuestión de la colaboración con los seglares. Creo que fue en nuestro 20.º Capítulo General, cuando uno de los seglares participantes ofreció la mejor definición de lo que significa la colaboración marista; es una de las mejores definiciones que haya oído en muchos años. Dijo así: Queremos formar más parte de la espiritualidad y misión de Marcelino y queremos que vosotros forméis más parte de nuestras vidas.

Somos religiosos. Esta es nuestra identidad principal. La pasión por Jesús y su evangelio debe estar en el centro de ello. Si creemos todas estas cosas y las vivimos, entonces será mucho más fácil responder a tantas otras preguntas. María en nuestras vidas. El mensaje de Mateo 25 y las llamadas de nuestra Iglesia e Instituto a ser una Iglesia de los pobres.

Tercero, la misión. Yo tengo bastante claro que nuestra misión consiste en la proclamación directa de la Palabra de Dios a los jóvenes, particularmente a los que son pobres. ¿Por qué digo que la misión de los Hermanitos de María está clara para mí? ¡Porque, durante la mayor parte de mi vida, no lo he hecho! Mi Provincia me pidió que me ocupara en obras de la Iglesia, obras necesarias, pero no en la misión de los Hermanos Maristas. Yo no trabajé con jóvenes, sino con adultos. Ampliar la misión del Instituto para que cubra, al final, el trabajo de cada Hermano, no nos dejará en absoluto un sentido claro de la dirección.

Al mismo tiempo, sin embargo, deberemos tener muy claro qué es exactamente la misión marista. He pensado a menudo que sería una bendición y una afirmación de nuestra misión si los padres se lo pensaran dos veces antes de enviar su hijo o hija a una de nuestras escuelas si temiesen que, por formar parte de esa comunidad escolar, se tomasen el evangelio en serio. Finalmente, en el área de la misión, tenemos que desarrollar la capacidad sencilla de escuchar, a fin de intentar entender por qué mi hermano puede defender apasionadamente una postura que es muy distinta de la mía y a la que yo me aferro con igual pasión.

La vida comunitaria sigue siendo otra área desafiante. Necesitamos, sin duda alguna, nuevos modelos de comunidad. Nosotros no somos ni una familia en el sentido tradicional, ni una comunidad terapéutica. Somos más bien una comunidad de adultos que se han reunido para hacer de la vivencia radical del evangelio el centro de nuestras vidas. Pero la formación nos prepara muy poco o nada en absoluto para la vida de comunidad, y muchas veces fracasa en su intento de proporcionarnos las cualidades necesarias para la vida en común.

Hay otros retos de los que, por falta de tiempo, no puedo hablar. Basta decir que hoy estamos envueltos en un cambio paradigmático en la vida religiosa, gustos religiosos que no se han visto durante casi dos siglos. En el pasado, la conversión personal, la lectura de los signos de los tiempos y la vuelta a los elementos esenciales del carisma del fundador fueron las herramientas utilizadas para renovarnos. Para los retos a los que hoy nos enfrentamos, esas pueden sernos de igual ayuda que lo han sido para otros en el pasado.

Cualquiera que ponga en duda si tenemos los recursos necesarios para enfrentarnos a los retos que ayer pusisteis de manifiesto y explicasteis tan bien, sólo tiene que echar un vistazo a esta sala y fijarse en el grupo reunido. ¿Por qué no tomarse un momento para hacerlo ahora mismo? En los últimos días, cuando yo he hecho lo mismo, me he quedado sorprendido y tranquilizado por el talento evidente, la espiritualidad profunda, la generosidad, la grandeza de corazón, y amor por nuestro Instituto y su misión que son tan obvios entre vosotros. Marcelino se habría quedado asombrado al ver los recursos que se encuentran entre los que están hoy aquí.

Hermanos, necesitamos nuevas imágenes para la nueva realidad a que nos enfrentamos, y, como se dijo muy bien ayer aquí, necesitamos un nuevo lenguaje para describir todo lo que se está desplegando.

Hoy nos encontramos ante una encrucijada, igual que lo han estado antes nuestros hermanos de Europa. Un ejemplo: en los últimos meses he meditado y orado a menudo sobre nuestros Hermanos que salieron de Francia en 1903 a consecuencia de la Ley Combes. En los cinco años que siguieron, 960 partieron para otros países, de los cuales más de 100 fueron a China solamente. Y partieron sin gozar de tiempo para aprender el idioma, y careciendo de un conocimiento pleno de las culturas a las eran enviados. Pero partieron con valor, con audacia, con la fe puesta en Dios y la confianza en María. Y por hacerlo así, transformaron el rostro de nuestro Instituto.

Hoy, vosotros estáis a la puerta de un nuevo milenio, y la posibilidad de una nueva Europa marista. Sois los pioneros de las nuevas Provincias y de esta nueva región de Europa. Al igual que celebramos este año el centenario de esos Hermanos nuestros que dejaron Francia hace 100 años, dentro de otros cien habrá alguien que escribirá la historia de este período sobre el desarrollo de la Europa marista. Puesto que comenzáis a vivir esa historia, actuad de modo que los que vayan a escribir sobre ella digan que comenzasteis con valor. Tomad decisiones que los haga decir que la valentía y la audacia fueron vuestras características. Sí, comenzad la vida marista de nuevo en esta parte de nuestro mundo con valor, audacia y esperanza.

No puedo imaginarme un tiempo mejor para vivir o un tiempo mejor para ser uno de los Hermanos de Marcelino. Y no tengo ninguna duda de que él está aquí entre nosotros, como lo está el Señor y María, nuestra hermana en la fe. Que nos concedan grandeza de corazón para hacer lo que tenemos que hacer, de modo que el sueño de ese sencillo sacerdote rural y padre marista continúe llevando la Palabra de Dios a los niños pobres necesitados de escuchar alguna buena noticia.
Gracias.


DOCUMENTO FINAL


Se presenta el documento final, aprobado por la asamblea, en forma de mensaje. He aquí el texto íntegro:


A LAS PROVINCIAS MARISTAS DE EUROPA
27 de noviembre de 2003
El Consejo General
Los equipos de visita a las Provincias
Los Consejos Provinciales de Europa
Queridos hermanos y seglares maristas:
Un saludo fraternal para todos vosotros, hermanos y seglares maristas de Europa, enriquecida por nuestras presencias en Argelia, Líbano y Siria. Os escribimos con un corazón lleno de cariño y de esperanza. Con el Señor, “que hace nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5), queremos compartir con vosotros nuestra experiencia y la fuerte llamada a la vitalidad y a la fidelidad creativa que hemos vivido. ¡Es posible SER Marista en Europa hoy! ¡Es un don del Señor, y un desafío para la vida!

Como sabéis, los Consejos provinciales de las nuevas Provincias maristas de Europa, se han reunido en Madrid del 24 al 27 de Noviembre. Este encuentro llegó tras la animación de los retiros del verano 2003 y de las visitas del Consejo General, y después de que hayan tenido lugar un buen número de los Capítulos provinciales que han inaugurado estas provincias. En esta reunión participaron el Consejo General, los Hermanos que han visitado las Provincias, y los Consejos Provinciales, es decir unos sesenta Hermanos. En torno al H. Séan Sammon, Superior General, hemos celebrado un “Consejo General ampliado”.

En este marco, hemos querido abrir nuestro corazón a la novedad que el Señor nos regala, intentando encontrar las fortalezas y los desafíos para la vida Marista en esta Europa del siglo XXI.
Hemos descubierto muchas fuerzas y riquezas que están presentes en nuestras cinco provincias europeas. La primera, sin duda, las personas, hermanos y seglares que trabajamos juntos y compartimos misión y vida; y también muchos proyectos, muchas actitudes positivas, mucha animación pastoral y solidaria, muchas presencias que hacen visible y esperanzador nuestro ser maristas hoy.
Las llamadas del mundo y del XX Capítulo General, las respuestas que vamos dando, la disponibilidad y la búsqueda, son signos evidentes del Espíritu que nos llenan de gratitud hacia el Señor y hacia nuestra buena Madre. Y, aunque haya debilidades, cansancios, incomprensiones, envejecimiento, miedos, sabemos que, abiertos al Espíritu, experimentaremos como Pablo que “cuando nos sentimos débiles, entonces somos fuertes” (2 Cor 12, 10)

Esto nos ha animado también a buscar desafíos y caminos para seguir haciendo vivo y actual el carisma de Marcelino Champagnat hoy, encarnándolo en nuestras plurales realidades europeas. Porque los retos y las llamadas son también don del Señor en nuestro proceso de reestructuración y nos ofrecen una ocasión de crecer y revitalizarnos, convirtiéndonos en “odres nuevos” para Él (Mt 9, 17).

El principal desafío que hemos percibido ha sido el de RECREAR NUESTRA IDENTIDAD MARISTA HOY. Estamos en un tiempo favorable para responder a esta invitación del Señor, y tenemos para ello una herencia de fidelidad y de opciones valientes.
Por eso, aceptamos esta búsqueda de una identidad renovada como reto, sabiendo que es un camino que debemos recorrer juntos hermanos y seglares, con nuestras propias identidades maristas que se complementan. Y a hacerlo:

- Desde la espiritualidad, redescubriendo la pasión por Jesucristo como centro de nuestras vidas, al estilo de María. Para ello, necesitaremos procesos de conversión continuada, y pedir al Espíritu que “rompa las trabas”, de manera que “Cristo se convierta, poco a poco, en el Señor de nuestras vidas” (C 166).

- Desde la misión, que ha de adaptarse y recrearse para responder a las necesidades de los niños y jóvenes europeos de hoy. Sea en los colegios o en nuevas presencias, hemos de estar atentos a la fuerza evangelizadora de todas nuestras acciones, y a una atención particular a los más desfavorecidos.

- Y desde una vida fraterna marista, que sea signo y testimonio de esperanza, y suscitadora de vocaciones.

Son desafíos concretos para la vida marista en Europa hoy y actualización de lo que nos pidió el XX Capítulo General. Entre todos podremos re-dibujar, re-pensar, re-descubrir, re-crear la vida marista, también en el re-conocimiento del Señor Jesús, como los discípulos de Emaús, pues sabemos que “si alguien vive en Cristo es una nueva criatura” (2 Cor 5, 17).

Las Provincias de Europa se encuentran justamente ahora en el momento de adaptación y de descubrimiento de los caminos necesarios para que las acciones de reestructuración ya realizadas se conviertan en oportunidad para una nueva vitalidad y viabilidad de la vida y misión maristas en Europa. Todo ello nos está exigiendo ahora mismo mucha energía y atención. Es por esta razón que, aunque hemos sentido una fuerte llamada a acciones audaces, hemos preferido proponernos un primer paso discreto, en esta línea de acción a nivel de toda Europa, y que compartimos con vosotros:

Esta asamblea aprueba la formación de un grupo de trabajo constituido por cinco hermanos, un hermano por cada una de las nuevas Provincias de Europa.
Este grupo de trabajo tendrá como objetivo facilitar la profundización y una mejor comprensión de la identidad del hermano y del seglar maristas:

Con vistas a este objetivo, el grupo tendrá como cometido:
1. La preparación y el desarrollo de un Foro europeo, antes de la Conferencia general, sobre la identidad del hermano y del seglar maristas en Europa, en coordinación con la “Comisión de Laicado” del Consejo general.
2. La elaboración de un plan de reflexión, de animación y acompañamiento de procesos y acciones que se consideren convenientes para facilitar el descubrimiento de nuevos caminos de identidad y el dinamizar los caminos ya iniciados.
Será sometido a la aprobación de la CEP antes de septiembre del 2004.
Cada hermano Provincial enviará el nombre del hermano que formará parte de este grupo de trabajo al hermano Superior general antes del 31 de enero del 2004. El hermano Superior general, en diálogo con los cinco Provinciales, nombrará entonces al hermano coordinador del grupo.

Como veis, queridos hermanos y seglares maristas, seguimos “optando por la vida”. A veces nos sentiremos desconcertados o con dudas y, como Nicodemo le diremos al señor “¿Cómo es posible que un hombre vuelva a nacer siendo viejo?” ¿Podemos los maristas de Europa nacer de nuevo? Pero la audacia de Champagnat y la disponibilidad de María nos animan a decir que sí, y a hacer la experiencia de “nacer del Espíritu”, de “nacer de lo alto” (Jn 3, 4-7).

Las Provincias maristas “Compostela”, “Europa Centro-Oeste”, “Ibérica”, “L’Hermitage” y “Mediterránea” tenemos en nuestras manos este don y este desafío. Y todos, hermanos y seglares, somos necesarios para afrontarlo, recreando nuestra identidad marista en colaboración interprovincial y en la comunión.
Nos confiamos mutuamente a María y a San Marcelino para que ellos acompañen nuestro camino y nos lleven de su mano.

3440 visitas