Inicio > Biblioteca > Boletín marista > Número 115 (25.12.2003)

 

 


Para recibir noticias sobre el Capítulo en su correo, haga clic aquí y rellene el formulario

 


 



 


Emili Turú - La Valla: casa de la luz

Emili Turú
Superior general



 

FMSI

Conectarse

Hermanos maristas

RSS YouTube FaceBook Twitter

 

Foto de hoy

Australia: Día de Reflexión de Laicos Maristas - Sídney

Hermanos maristas - Archivo de fotos

Archivo de fotos

 

Últimas novedades

Archivo de novedades

 

Calendario marista

23 octubre

Santos:Juan de Capistrano, Servando

Calendario marista - octubre

Boletín marista - Número 115

 

Navidad 2003 - H. Seán Sammon
25.12.2003

Bajar WORD

LLEVAR LA PALABRA DE DIOS A LOS NIÑOS Y JÓVENES POBRES QUE TIENEN NECESIDAD URGENTE DE ESCUCHAR LA BUENA NOTICIA
Intervención del hermano Seán Sammon, Superior general, después de la misa de Nochebuena, celebrada en la Casa general de Roma


Queridos hermanos y todos vosotros que compartís y vivís el sueño de Marcelino Champagnat:

Una vez, un profesor pidió a cada uno de sus estudiantes que hiciera partícipes a los demás de un momento de su vida en el que habían sentido algo especial. Como respuesta a tal petición, una mujer, de mediana edad, contó la siguiente historia:

“Vengo de una familia numerosa y este episodio tuvo lugar cuando yo tenía doce años. Todos los domingos por la mañana, mi madre nos preparaba para la misa. El ritual que seguía nunca variaba: nos ponía en fila, nos lavaba la cara a cada uno y luego nos peinaba. Cada uno de nosotros esperaba su turno pacientemente y luego salíamos a jugar y nuestra madre pasaba al siguiente hasta que todos estuvieran listos.

“Un domingo, - continuó hablando la mujer que se sentaba en la segunda fila- yo tenía muchas ganas de salir y de jugar. Pero, justo antes de que me tocara, mi madre se dio cuenta de que a mi hermano más pequeño le faltaba un cordón en los zapatos, y me pidió que fuera a su habitación a por uno. Como yo no quería perder la vez y estaba nerviosa por salir a jugar, no hice caso de lo que se me había pedido y, en cuanto mi madre me terminó de asear, me salí a jugar.

Después de jugar durante algunos minutos, me sentí culpable y regresé a casa. Al entrar, mis ojos se toparon con este cuadro: mi madre se estaba quitando el cordón de su propio zapato y se agachaba para ponérselo en el zapato de mi hermano más pequeño.

Entonces me fui a la alcoba de mis padres, tomé un cordón, y cuando mi madre se puso a peinar a mi hermanita, me agaché y coloqué el cordón en el zapato de mi madre. Mientras yo hacía todo eso, mi madre no me dijo nada y acarició suavemente mi pelo”.

La mujer añadió: Esa mañana, mi madre me enseñó una gran lección para mi vida: la bondad engendra bondad, si ayudas a alguien te ayudarán a su vez.

Marcelino decía que si la vida de un franciscano debía caracterizarse por la pobreza, la sencillez debería caracterizar la vida de los hermanitos de María y de todos los que se sienten atraídos por su carisma y por su sueño. Y el hermano Francisco añadió que también otras muchas pequeñas virtudes deberían distinguirles.

Y ahora algunos se podrían preguntar: ¿Y qué quiere decirnos con todo esto? ¿Qué relación tiene la oración del Fundador por su comunidad principiante y la propuesta del hermano Francisco con nuestro relato sobre la muchachita y el cordón de zapatos? La respuesta es muy sencilla: la tarea de transformar nuestro mundo en una sociedad más justa basada en la Buena Nueva de Jesucristo comienza con cada uno de nosotros. Esta Navidad, por lo tanto, que nuestro regalo al mundo sea el de recordar y tomar parte activa, cree siempre que la bondad engendra bondad, trata a los otros con respeto y te sucederá lo mismo, presta atención y lo harán también contigo, acoge el amor incondicional de Dios y te transformarás para siempre.

¡Feliz Navidad, hermanos! Le pido a Dios que en esta Navidad bendiga a nuestro mundo con su paz, y que nosotros nos comprometamos durante el próximo año a llevar a la vida el sueño de este sencillo sacerdote de pueblo y padre marista: llevar la Palabra de Dios a los niños y jóvenes pobres que tienen necesidad urgente de escuchar la Buena Noticia.

3054 visitas