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Boletín marista - Número 129

 

Hermano Michael Green
04/03/2004

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Hermano Michael Green,
Presidente de la Asociación de Escuelas Maristas de Australia

“AUSTRALIA ES UN PAÍS MUY SECULARIZADO. OTROS DIRÍAN, UN PAÍS POST-CRISTIANO. LA ESCUELA CATÓLICA CONSTITUYE LA PRINCIPAL OPORTUNIDAD PARA LA EVANGELIZACIÓN DE LA JUVENTUD DE AUSTRALIA”.

H. Lluís Serra

El hermano Michael Green, 48 años, nació en Sydney, Australia. Ha realizado estudios en historia, educación, espiritualidad, sociología y arqueología bíblica. En su tesis doctoral, completada en la Universidad de Sydney, explora cómo se manifiesta el carisma marista en la escuela. Michael se ha involucrado en la enseñanza, en la administración escolar y en la animación provincial. Actualmente, es director del Colegio ‘San Agustín’ de Cairns, ciudad situada en la parte norte tropical de Australia. Durante diez años, Michael ha sido consejero provincial de la Provincia de Sydney, y durante varios años ha sido delegado provincial de educación y de asistencia social juvenil. El año pasado fue elegido Presidente de la Asociación de Escuelas Maristas de Australia (AMSA en inglés).

¿Cuáles son las principales características del panorama educativo de Australia?
Australia goza de un estándar muy alto en educación y sus colegios están muy bien equipados según las normas internacionales. Una peculiaridad de la educación en Australia es el gran número de escuelas privadas. Más del 30% de los niños australianos van a escuelas privadas y la mayoría son católicas. El gobierno subvenciona con el 80% los gastos de funcionamiento de estas escuelas y ayuda al desarrollo del capital, pero no interfiere en su gestión diaria. Gracias a esta subvención estatal, las cuotas de los alumnos se pueden mantener bastantes bajas y, por eso, la mayoría de las escuelas católicas están al alcance del bolsillo de las familias normales. Por regla general, no se considera a estas escuelas como elitistas o selectas. La Iglesia católica de Australia ha estado muy implicada en la educación primaria y secundaria, pero muy poco en la educación universitaria. La mayoría de las universidades de Australia son grandes instituciones públicas.

En este contexto, ¿cuál es el servicio de la escuela católica, la escuela marista, en la educación del país?
Las escuelas católicas constituyen el campo de misión más extendido de la Iglesia en Australia. Casi todas las parroquias del país tienen su propia escuela primaria y ayudan a un liceo católico regional. La educación católica está muy organizada en todo el país en el ámbito diocesano. La mayoría de las escuelas maristas funciona dentro de estos sistemas diocesanos y colaboran con los programas educativos de la Iglesia local. Las inscripciones en las escuelas católicas nunca han sido tan altas como ahora. Y lo curioso de la situación es que la asistencia a misa y la participación en la vida parroquial nunca han estado más bajas que ahora. Para la mayoría de la gente, la escuela católica representa su único contacto con la Iglesia. Australia es un país muy secularizado, algunos dirían, un país postcristiano. Por eso, la escuela católica constituye la principal oportunidad para la evangelización de la juventud australiana. Trabajar en un ambiente no religioso, representa ciertamente un gran reto. Muchos jóvenes australianos tienden a estar sobrealimentados materialmente, pero no así espiritualmente.

¿A quién pertenecen las escuelas?
La mayoría de las escuelas católicas de Australia, incluidas las escuelas maristas, pertenecen a las diócesis y a las parroquias. Una minoría pertenece directamente a congregaciones religiosas, como los Hermanos Maristas. Nuestra Provincia tiene una serie de acuerdos con las diócesis referente a la dirección y administración de las escuelas maristas, pero en la mayoría de los casos no tiene ninguna conexión económica con las escuelas de la Provincia, y no se obtiene ninguna renta de ellas. Nuestra política ha sido la de cooperar estrechamente con las diócesis al tiempo que se desarrollaba el sistema de escuelas católicas que actualmente existe. En la mayoría de las diócesis, se anima a que estas escuelas cultiven su identidad marista por medio de una promoción explícita de la espiritualidad marista y de la expresión de las características típicas del estilo educativo marista.

Usted es el presidente de la Asociación de Escuelas Maristas de Australia. ¿Cuáles son los objetivos que persigue esta organización?
La “AMSA”, como es conocida, reúne a más de 50 escuelas maristas, especialmente liceos de toda Australia. También incluye 5 escuelas de las Hermanas Maristas y de los Padres Maristas. Su objetivo es asociar a los equipos directivos de estas escuelas para que se ayuden mutuamente a ser “maristas” en la Iglesia australiana y en el sector educativo, proporcionando al movimiento educativo marista una identidad, un impulso y un sostenimiento, de modo que, en el futuro, no dependan de hermanos, hermanas o padres maristas. La asociación organiza conferencias, cursos; proporciona recursos y, en general, facilita oportunidades para reunirse a quienes están implicados en la misión educativa marista.

¿Significa esto que las escuelas maristas están llevadas por laicos en vez de por hermanos maristas?
Sí, cada vez es más cierto. Cerca del 98% de la enseñanza y dirección de las escuelas maristas la realizan los laicos. La mayoría de las escuelas tiene a un laico como director y en muchas ya no hay hermanos en ellas. Es decir, los laicos están asumiendo, en su mayor parte, la misión del Instituto en Australia. Estos laicos tienen una conciencia creciente de su ser ‘marista’ y un aprecio progresivo tanto por la misión del Instituto como por su espiritualidad.

¿Cómo han conseguido los laicos esta integración tan favorable con el carisma marista?
Creo que éste es uno de los signos de nuestros tiempos: el Espíritu Santo está interviniendo entre nosotros. La Provincia ha elaborado un plan detallado y ha hecho un gran esfuerzo en formación durante los últimos diez años para ayudar a que esto fuera una realidad, pero nos hemos visto sorprendidos por la fuerza que está tomando. Los laicos están reivindicando el estilo marista como algo propio y están descubriendo nuevas intuiciones en la espiritualidad marista. Cuando las mujeres adoptan el estilo marista, se comprueba esto más claramente. Al mismo tiempo, tenemos todavía un largo camino que recorrer. El desarrollo no ha sido fuerte ni consistente de manera uniforme. Resulta irónico que hayan sido a veces los propios hermanos los que han dificultado la difusión de la espiritualidad marista entre los laicos.

¿Cuál es el mayor desafío al que se enfrentan hoy las escuelas maristas en su país?
El desafío más significativo que tienen las escuelas maristas en Australia es, en mi opinión, el mismo al que se enfrenta el sector de la educación católica en este país (Italia): la espiritualidad de los profesores. Nuestras escuelas están comparativamente muy bien dotadas, reciben una buena subvención del gobierno y nuestros profesores están muy preparados profesionalmente. Respecto a estos tres puntos, las cosas nunca han estado mejor que ahora. El mayor peligro que yo veo es que las escuelas pierdan su alma, que dejen de ser centros genuinos de evangelización. La escuela católica auténtica debe ser un espacio en el que los alumnos encuentren a Jesucristo: debe ser un ámbito de Evangelio. Para que esto suceda así, la escuela debe poseer profesores que amen y conozcan a Jesucristo, que han moldeado y definido su vida según el Evangelio y que están deliberadamente comprometidos en la vida y misión de la Iglesia. Mi mayor temor es que muchas escuelas católicas de este país se queden reducidas a simplemente centros de humanismo secular con un tenue patrimonio religioso.

¿Hay algún remedio para esta enfermedad?
Pienso que tenemos una parte importante de la solución ante nuestros ojos: nuestro carisma marista, que, como cualquier otro gran carisma de la Iglesia, ha sido dado por el Espíritu Santo al pueblo de Dios para que pueda realizar de forma más efectiva la misión de la Iglesia. En Australia, muchos de nuestros profesores no se sienten muy atraídos por la Iglesia institucional y no se comprometen en la vida de la Iglesia, pero se sienten atraídos por el estilo marista – por el estilo educativo marista y por la espiritualidad marista. ¡El Espíritu nos está bendiciendo de esta manera! Sólo así podrá continuar la obra del Evangelio en una sociedad tan secularizada y en una Iglesia que, a los ojos de muchos australianos, está desacreditada. Por eso es tan importante para nosotros que sigamos siendo creativos imaginando cómo pueden llegar los laicos a ser auténticamente “maristas”.

¿Qué desafíos presentan los alumnos de las escuelas maristas?
Nuestros alumnos proceden de todas las categorías sociales y económicas que existen en Australia. Sería imposible encasillarlos de una manera sencilla, como tampoco se pueden clasificar los retos que nos presentan. Muchos alumnos viven el sufrimiento de las familias desestructuradas; esto se puede traducir en un comportamiento negativo. Sin embargo, el mayor desafío para las escuelas maristas es que la mayoría de los alumnos tiene muy poca relación con la vida de la Iglesia. Viven en un ambiente materialista, secular y sin orientación alguna hacia la Iglesia. El desafío consiste, por tanto, en hacer que el Evangelio les diga algo y les comprometa. La generación de sus padres se rebeló contra la Iglesia, pero hoy no ocurre esto: los alumnos normalmente no se rebelan contra la Iglesia o su doctrina; simplemente, ‘pasan olímpicamente’ de ellas. Palabras como ‘Dios’, ‘Iglesia’, ‘doctrina’, ‘sacramentos’ no les dicen nada; no son más que palabras... palabras desconectadas de su experiencia vital.

¿Cuáles son las mayores alegrías que os dan?
Los jóvenes australianos son casi siempre jóvenes sin grandes pretensiones, con los pies en el suelo, amantes de la diversión y de fácil trato con sus profesores. Es ciertamente lo que se percibe en las escuelas maristas. Igual que los jóvenes de otros sitios, nuestros jóvenes son abiertos, generosos, idealistas. Por lo general, se respira un aire de felicidad en nuestras escuelas.

Los maristas australianos tenéis algunas escuelas “sólo para chicos”. ¿Qué valores educativos veis en esta opción cuando, en otros países, la mayoría de las escuelas son mixtas?
La mayoría de las escuelas australianas, incluidas las maristas, son también mixtas. Por razones históricas, algunas de las escuelas más antiguas han permanecido “sólo para chicos”. Por raro que parezca, y sabiendo que también hay escuelas sólo para chicas, se puede decir que se están poniendo de nuevo de moda y se están beneficiando de un nuevo florecimiento. Esto se puede explicar en parte por sus excelentes resultados académicos, pero también porque la gente ve beneficios sociales y personales para los chicos y chicas que frecuentan esas escuelas. Los hermanos de nuestra Provincia han dado clase en ambos ambientes y existe una amplia gama de opiniones sobre sus ventajas.

¿Qué tipo de educación religiosa se ofrece a los alumnos?
La enseñanza de la religión es una materia obligatoria para todas las escuelas católicas de Australia. Se estudia desde que se entra en la escuela hasta el final de sus estudios. El currículo lo determina cada diócesis. Además, muchos alumnos de los dos últimos cursos siguen durante un curso académico completo estudios religiosos, que tienen validez oficial para el examen de acceso a la universidad. Normalmente, las escuelas católicas ofrecen un amplio abanico de experiencias que completen el currículo educativo religioso: retiros para alumnos mayores, celebraciones litúrgicas y sacramentales, servicio social comunitario, programas de inmersión multicultural. Muchas escuelas también tienen grupos apostólicos para jóvenes y programas de justicia social.

¿Qué tipo de presencia y compromiso tienen los padres en vuestras escuelas?
Históricamente, y especialmente antes de que el gobierno ayudara económicamente a las escuelas, los padres estaban muy involucrados en las escuelas. Esto sigue ocurriendo hoy en día, pero ya menos, sobre todo ahora que lo normal es que trabajen el padre y la madre. Otros campos en los que se pueden implicar los padres son: como miembros del consejo escolar y de otros comités; en las reuniones de padres y profesores (que normalmente tienen lugar dos o tres veces al año) y también en las diversas funciones sociales organizadas por los padres, o en las reuniones mensuales o trimestrales de la asociación de padres.

Los hermanos están presentes en otras actividades educativas no curriculares y se ocupan de los jóvenes con problemas especiales. ¿Puede decirnos algo sobre estas realidades?
Entre los trabajos apostólicos extraescolares que se realizan, existe uno muy importante para los hermanos de nuestra Provincia, llamado Marist Youth Care. Es una agencia que trabaja con algunos de los jóvenes más necesitados del estado. Muchos nos han llegado a través del Tribunal de Menores; un buen número de ellos son víctimas de abusos; muchos tienen que vivir separados de su familia o no tienen a dónde ir. El programa Marist Youth Care dirige una veintena de programas en la parte occidental de Sydney, que incluye asesoramiento, intervención educativa, oportunidades de empleo, ayuda a jóvenes nativos y varios programas de asistencia domiciliaria. Somos el mayor proveedor de “asistencia fuera de casa” del estado. Como sucede con los otros apostolados, casi todo el trabajo lo llevan a cabo los laicos. Algunos hermanos se cuentan entre los más de cien trabajadores implicados en el Marist Youth Care.

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