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Emili Turú - La Valla: casa de la luz

Emili Turú
Superior general



 

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Boletín marista - Número 13

 

Entrevista al hermano Óscar Martín por el hermano Lluís Serra
08.03.2002

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QUE LA VIDA NOS LLENE A TOPE

Óscar Martín ha sido el hermano más joven del 20° Capítulo general. Cumplió 35 años en pleno período capitular. Se ha dedicado a tareas educativas, formativas y pastorales. Actualmente es viceprovincial de la Provincia de Castilla (España).

¿Cómo resumirías en pocas palabras el 20° Capítulo general?
Como pinceladas, ahí van algunas palabras destacadas: vitalidad, multiculturalidad, horizontes, espiritualidad de búsqueda, en comunidad, compartiendo no sólo misión sino también vida, profundidad, procesos de crecimiento, realismo, fraternidad.

Un Capítulo en pos de la vitalidad. ¿Cuál es el elixir de la vida para el Instituto marista?
No hay elixir de la vida, pero sí procesos de vida. La reflexión capitular nos habla de ponernos en camino, de estar abiertos, de buscar más humanidad y más espiritualidad en nuestras fuentes, de crecer como personas y como hermanos.

¿Cómo valoras el documento “Optamos por la vida”?
Es un documento para dinamizar. Sin grandes aportaciones novedosas en lo doctrinal, pero con muchos pequeños pasos para dar. Es como un proyecto de vida para estos ocho años, con cinco ejes bien definidos. Podremos tener mucha vida. Y repartirla.

¿Qué destacarías del nuevo Superior general y su equipo?
Es pronto para valorar nada. Pero me atrevo a decir tres cosas: que son personas muy humanas, muy cercanas, lo que sin duda marcará su estilo de animación y gobierno. Que tienen todas las características para ser un verdadero equipo, un grupo capaz de encontrarse, dialogar, trabajar juntos y hacer comunidad. Y que representan bien la diversidad, vitalidad y líneas de futuro de nuestro Instituto, además de aglutinar el apoyo mayoritario, claro y contundente del Capítulo.

¿Qué ha supuesto para ti participar en una reunión tan internacional?
Una gran riqueza. Un don. Abrir los ojos, la mente, el corazón a la maravilla de ser hermano. Una inyección de optimismo, de cariño todavía mayor al Instituto, concretado en nombres, rostros, historias, situaciones.
¿Cómo has visto la integración de los laicos en este Capítulo?
Su integración ha sido natural, familiar, cercana. De personas que compartimos espiritualidad, misión... vida en definitiva. También creo que su presencia ha sido un buen testimonio de la realidad del Instituto.

¿Qué dirías a un joven que deseara ingresar como hermano?
Más que decir lo que sí haría sería abrirle mi vida, nuestra vida, dejarle entrar y acompañarle en su camino de crecer como persona y como cristiano. Ojalá pudiese, pudiésemos mostrarle con la vida que somos personas apasionadas por Jesús, compartiendo en familia, entregados a la misión educativa y evangelizadora al estilo de María y Champagnat. Todo ello sería nuestra mejor explicación e interpelación. Estamos intentando que la Vida nos llene a tope y se nos transparente.
(FMS ECOS MARISTAS 39, diciembre 2001)

EL PAPA ENVÍA A JEFES DE ESTADO EL DECÁLOGO DE ASÍS POR LA PAZ
Juan Pablo II ha enviado a todos los jefes de Estado y de gobierno una carta, acompañada por el “Decálogo de Asís por la Paz”, firmado al final de la Jornada de Oración por la Paz en el Mundo, celebrada en Asís el 24 de enero de 2002.
En la carta, firmada el pasado 24 de febrero, el Papa afirma haber constatado que “los participantes en el encuentro de Asís estaban más que nunca animados por una convicción común: la humanidad debe elegir entre el amor y el odio”.


Ofrecemos a continuación el Decálogo:
1. Nos comprometemos a proclamar nuestra firme convicción de que la violencia y el terrorismo se oponen al verdadero espíritu religioso y, condenando todo recurso a la violencia y a la guerra en nombre de Dios o de la religión, nos comprometemos a hacer todo lo posible para erradicar las causas del terrorismo.
2. Nos comprometemos a educar a las personas en el respeto y la estima mutuos, a fin que se pueda llegar a una coexistencia pacífica y solidaria entre los miembros de etnias, de culturas y de religiones diversas.
3. Nos comprometemos a promover la cultura del diálogo a fin de que se desarrollen la comprensión y la confianza recíprocas entre los individuos y entre los pueblos, porque esas son las condiciones de una paz auténticas.
4. Nos comprometemos a defender el derecho de toda persona humana a llevar una vida digna, conforme a su identidad cultural, y a fundar libremente una propia familia.
5. Nos comprometemos a dialogar con sinceridad y paciencia, sin considerar lo que nos separa como una muralla insuperable, sino al contrario, reconociendo que el confrontarse con la diversidad de los demás puede convertirse en una ocasión de mayor comprensión recíproca.
6. Nos comprometemos a perdonarnos mutuamente los errores y los prejuicios del pasado y del presente, y a sostenernos unos a otros en el esfuerzo común para vencer el egoísmo y los abusos, el odio y la violencia, y para aprender del pasado que la paz sin justicia no es una paz verdadera.
7. Nos comprometemos a estar al lado de los que sufren miseria y abandono, haciéndonos voz de los que no tienen voz y actuando concretamente para superar esas situaciones, convencidos de que nadie puede ser feliz solo.
8. Nos comprometemos a hacer nuestro el grito de los que no se resignan a la violencia y al mal, y deseamos contribuir con todas nuestras fuerzas a dar a la humanidad de nuestro tiempo una esperanza real de justicia y de paz.
9. Nos comprometemos a alentar toda iniciativa que promueva la amistad entre los pueblos, convencidos de que si falta un entendimiento sólido entre los pueblos, el progreso tecnológico expone al mundo a peligros crecientes de destrucción y muerte.
10. Nos comprometemos a pedir a los responsables de las naciones que hagan todos los esfuerzos posibles para que, a nivel nacional e internacional, se edifique y se consolide un mundo de solidaridad y de paz fundado en la justicia.

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