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Boletín marista - Número 164

 

Hermano J. Jesús Sánchez Cobián
14/10/2004

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UN CENTENARIO
Hermano J. Jesús Sánchez Cobián, nacido el 15 de octubre de 1904

El H. J. Jesús Sánchez Cobián nació en una pequeña población rural del sur de Jalisco, San Juan de Amula, en el seno de una familia profundamente cristiana dedicada a las labores del campo. Apenas tenía dos años cuando murió su papá. Desde temprana edad el joven Jesús se dedicó a las labores del campo.

Aquí está el relato que él mismo hace de su vocación

“A los 17 años yo araba una yunta de maíz, durante ese tiempo yo pedía a Jesús y a María cuál sería mi vocación. El año 1921, al ir a misa el Jueves Santo, les pedí me dijeran cuál sería mi vocación. No me dijeron nada. Pero al día siguiente, Viernes Santo, oí claramente dos palabras: “Hermano Marista”. Me sentí seguro de saberlo. Guardé silencio el viernes, el sábado y el domingo. El lunes por la tarde dije a mi mamá “Voy a ser Hermano Marista”. Ella se rió y me dijo: “hijo, no sirves para eso”. Insistí y me dijo: “vete con el Padre para que te ayude”.

Esa misma tarde fui con el Padre y me dijo:”¡Qué tontería! Mejor vete con tus hermanos al seminario de Colima”. Yo le respondí: “Para ser Padre, no”. Discutimos un rato diciendo siempre lo mismo, y le respondí: “ya me voy, no quiere ayudarme”, y me dijo: “Cuando venga el H. Pedro Damián, el que busca vocaciones, yo te avisaré para que trates con él el asunto”. Le agradecí y esperé a que él me avisara.

Pocos días después me llamó el Padre diciéndome que estaba ahí el H. Pedro Damián, que fuera a tratar con él mi asunto. Vi al H. Pedro Damián y me enseñó un escrito, leía unas líneas y me dijo: ya basta. Mira, voy al Limón, al Grullo y a Autlán, mientras, prepárate y si está todo listo cuando regrese, yo te llevo.

Volví a ver al Hermano cuando regresó y me mandó llamar. Al volver yo al curato en que se hospedaba, me dijeron: Ya se fue el Hermano. Dejó dicho: hoy duermo en Tonaya y mañana en San Gabriel. Yo pensé, mañana paso por Tonaya y en San Gabriel lo alcanzo, aunque sea de noche. En efecto, al siguiente día fui a San Gabriel y llegué obscureciendo. Pregunté por el curato. Fui y toqué. Salió el Hermano Pedro Damián y me dijo: pasa, y para no molestar al Sr. Cura, duermes aquí. Y acomodó tres sillas.

Al siguiente día subimos la sierra hasta el rancho La Manzanilla. Fuimos a casa de unos amigos suyos. Al día siguiente bajamos la sierra y llegamos a Sayula. (Todo lo caminado anterior mente fue a pie). En la población de Sayula tomamos el tren hasta Guadalajara, ahí fuimos al colegio de los Hermanos y al día siguiente, por la tarde, emprendimos el viaje a la ciudad de México. Llegamos amaneciendo al día siguiente. Yo no llevaba dinero, el H. Pedro pagó todo. En tranvía nos trasladamos a Tlalpan, D. F., a la casa de formación donde entré como aspirante marista.”
(Hasta aquí el relato del H. Jesús Sánchez Cobián)


Traía estudios escasos, por lo que no inició de inmediato su etapa de postulantado, ni tampoco, por su edad, lo enviaron al juniorado. Corría el mes de octubre de 1922. En la fiesta de Navidad de 1923 tomó el hábito marista y recibió el nombre de Hermano José Leandro. Durante las fiestas de los 25 años de la llegada de los Hermanos Maristas a México, el 25 de diciembre de 1924, emitió sus primeros votos.

Al cerrarse las casas de formación en México por la persecución religiosa de 1926, el H. Jesús pasa a Cuba y es nombrado vigilante en el internado de Cienfuegos. Regresa a México y de 1927 a 1935 ejerce su apostolado tanto en la ciudad de México como en Guadalajara hasta que las leyes persecutorias en contra de las escuelas católicas lo obliga nuevamente a viajar a Cuba, en donde es profesor en el colegio de Cárdenas por 5 años.

Al dejar el gobierno de México un tanto dormidas las leyes persecutorias, el Hermanos Jesús Sánchez vuelve a la patria en 1940. En julio de 1945 inicia su largo servicio como director y superior. De 1945 a 1949 se estrena como director del colegio de Cocula, pequeña población de Jalisco. Participa en los cursos del segundo noviciado en Gugliasco en la primavera de 1949. Al regresar, es nombrado director del Colegio Morelos de Tepatitlán, Jalisco. Al terminar sus seis años, pasa nuevamente como director al Colegio Hidalgo de Cocula. Al terminar su mandato de seis años en Cocula, lo vemos otra vez como director en Tepatitlán. Hasta 1961. Como él lo decía en broma: “Ahí le encargo Tepa, o Cocula, según el caso, por seis años”

Durante su gestión en Cocula y en Tepatitlán se distingue por su cuidado en hacer florecer vocaciones, con notable éxito. En 1961 es nombrado director del Colegio Montejo Anexo, de la ciudad de Mérida. Esta es una escuela fundada para personas de escasos recursos.

En 1967 lo encontramos cerca de su tierra de origen ya que fue nombrado para formar parte de la comunidad que atendía el colegio en Ciudad Guzmán, Jalisco.. De ahí pasa, en 1970, a formar parte de la comunidad de la ciudad de Campeche, por siete años. En esa , tierra totalmente tropical, se hace famoso por despertar a la comunidad por la mañana con unos acordes de su acordeón y por el chapuzón en la pila del jardín a media noche para quitarse el calor y poder dormir. Aunque se queja de que no puede ver bien, todas las mañanas va a pie hasta el centro de la población a conseguir el periódico y al regreso lo ha leído de pe a pa.

Por breves años pasa sucesivamente por Ciudad Guzmán, Campeche, Guaymas, Guadalajara. Por fin, en 1990 es nombrado para formar parte de la comunidad de Sisoguichi, en la Sierra Tarahumara. Sigue siendo jovial, con chispa para hacer algunas observaciones, pero su salud está resintiendo la edad y los rigores del frío de la Sierra Tarahumara.

En 1997, con gran pesar de él, se le pide que pase a formar parte de la comunidad de la Casa Champagnat de Morelia.

Tenemos un Hermano con gran claridad de pensamiento, siempre alegre, escribiendo poesías. Vive en una gran soledad porque le aqueja una casi absoluta sordera. Su día lo pasa rezando, sobre todo rezando. Varios rosarios durante el día. Visitas al Santísimo, lecturas y escribiendo poesías. Su caminar es muy lento, pero sigue estando erguido. Puntual. De buen apetito. Y, como se dijo antes, de buen humor y con salidas chispeantes.

El próximo día 15 de octubre se cumplirán cien años de haber visto por vez primera la luz y el 25 de diciembre se cumplirán 80 años de su entrega al Señor por los tres votos de religión.

Con frecuencia le gusta hacer números de las veces que ha participado en la Eucaristía durante su larga vida y juntamente con esos números una exhortación a los Hermanos a vivir día a día la Eucaristía.

Don Jesús, o como es conocido en Tepatitlán y Cocula: “El Señor Director”, nos unimos a usted para dar gracias Dios por estos primeros cien años de vida, por todas las gracias con que lo ha bendecido. Por nuestra parte le damos gracias a Dios por habernos dado un hermano chapado a la antigua, profundamente enamorado de Jesús Eucaristía y de nuestra Buena Madre.

Muy feliz cumpleaños y que sea por muchos más.

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