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Boletín marista - Número 168

 

SIRIA 2
11/11/2004

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SIRIA 2

El boletín n.º 158 nos ofrece algunos datos informativos sobre la realidad de Siria y conmemora el 50.º aniversario del Colegio Champagnat de Alepo.
En este número, el Hermano Georges Sabé, natural de Alepo, responde a algunas preguntas sobre la vida y misión de los Hermanos en este país.


¿Cuáles son las actividades de los Hermanos?
Por decreto del Gobierno n.º 127, fechado el 9.09.1967, el gobierno nacionalizó el Colegio Champagnat. Concedió a los Maristas la posibilidad de ocupar los apartamentos de la comunidad.
Los Hermanos han conservado una presencia simbólica hasta 1975, cuando se estableció una comunidad que continuara la presencia educativa marista en Alepo.
La presencia no puede quedarse sólo en simbólica. Los maristas tienen una misión educadora incluso si no es escolar. Es necesario descubrir nuevos caminos.
Los Hermanos animan dos grupos scouts:
- El grupo Champagnat-Hermanos, que, desde 1976 hasta hoy, ha formado a cientos de jóvenes en el espíritu marista por el método scout.
- El grupo Champagnat-Jabal (en referencia al distrito de Jabal y Saydé) nacido del primero. Los jóvenes, sintiendo la urgencia de una educación scout marista en medios desfavorecidos, han organizado un grupo para los niños de este barrio. Hermanos y jóvenes continúan con dicho proyecto con entusiasmo y esperanza.

¿Cómo han respondido ustedes a los Capítulos generales que invitan a los Hermanos y a los laicos a avanzar juntos, a acercarse más a los niños y a los jóvenes más pobres y excluidos, a través de nuevas presencias de educación, de evangelización y de solidaridad?
Varios laicos han participado en sesiones de formación marista en Europa. A su vez, ellos han invitado a parejas a formar parte del “Movimiento Champagnat de la Familia Marista”. En la actualidad, dos familias, integradas cada uno por seis parejas, se reúnen dos veces de media al mes para reflexionar, orar y compartir la espiritualidad marista con los Hermanos.
Una pareja ha dado un paso adelante. Ha lanzado el “club marista” para jóvenes de 15 a 17 años. Siempre dentro de la perspectiva de la educación no formal, los jóvenes se forman a vivir entre ellos los valores maristas y a ser sensibles a las realidades de otros jóvenes menos favorecidos.
Compartiendo con los Hermanos, los laicos maristas lanzaron en 1986, un gran proyecto de solidaridad… Actualmente, un centenar de familias más desfavorecidas se beneficia de ese proyecto, ya sea a nivel de alojamiento, de cuidados médicos, de educación o de entretenimiento de los niños, del perfeccionamiento de las mujeres y de otros tantos microproyectos. Algunas parejas forman con los Hermanos un grupo de solidaridad.

¿En qué consiste concretamente su actividad?
Este año del centenario, la comunidad está formada por tres Hermanos. Con los laicos, apoyan la misión marista en sus dos dimensiones: educativa y solidaria.
Con la ayuda de algunas jóvenes voluntarias, han puesto en marcha un proyecto educativo para niños que no van todavía a la escuela. “Aprender a crecer” tiene por objeto erradicar la pobreza mediante la educación y la enseñanza y el desarrollo integral de la persona.
Los Hermanos colaboran con las señoras en el proyecto “Formación y Perfeccionamiento de la mujer” que tiene por objetivo el progreso y la apertura de la mujer a partir de la comunicación, de la escucha, de la reflexión en común y el diálogo. Este proyecto se dirige a mujeres que forman parte de familias desprotegidas.
El proyecto “Mosaico” se propone a los adolescentes de las familias más pobres. Tiene como objeto hacer que se sientan en un ambiente sano y sencillo según el espíritu marista.
En la misma perspectiva de educación, la comunidad tiene sus puertas abiertas a los jóvenes que quieran orar, estudiar, busca un acompañamiento espiritual, jugar, o simplemente, compartir la vida diaria con los hermanos.

¿Qué representa Siria para los cristianos?
Para entender bien el sentido de nuestra presencia, hay que comprender el lugar de nuestra misión, es decir, Siria.
Siria es la cuna de las civilizaciones y la cuna del Cristianismo. Para no hablar más que del cristianismo, le recuerdo que a las puertas de Damasco, capital de Siria, el Señor se apareció a Saulo y lo invitó a convertirse. La primera comunidad de Damasco fue catequizada por Pablo y lo preparó al bautismo y a la misión de ser apóstol de las naciones. En Antioquia, población de Siria hasta principios del siglo XX, los creyentes fueron llamados cristianos por primera vez. Al norte de Alepo, existen 700 lugares cristianos que se remontan a los siglos II a XI, dan testimonio de la vitalidad de las comunidades cristianas de esta época, con una vida ascética de forma estilita, cuyo mayor representante de esta tradición es San Simeón Estilita.

¿Qué sentido tiene la presencia marista?
En la actualidad, Siria es un mosaico de comunidades. La mayoría musulmana está compuesta de sunitas, chiitas, drusos, ismaelitas y otros… Los cristianos representamos el 8% de la población y la comunidad cristiana está compuesta de 6 Iglesias católicas (griega, armenia, caldea, siríaca, maronita y latina) y de 3 Iglesias ortodoxas (griega, armenia y siríaca).
Encontrarse en el corazón del mundo musulmán, en el corazón del mundo árabe, ser cristiano y árabe. Ser religioso consagrado en el corazón de una Iglesia con múltiples rostros, buscar ser una presencia que va al encuentro de los jóvenes allí donde están y, sobre todo, a los menos favorecidos, acompañarlos, intentar llevar un nuevo rostro de Iglesia a los jóvenes con una presencia sencilla, abierta, acogedora, ir más allá de las barreras que nos separan, testimoniar los valores del Evangelio hablando con el mundo musulmán, la lengua del Corán, ser árabes entre los árabes con un corazón reconciliado y pacífico, todo esto ¿no es lo que significa esta presencia educativa marista?
No hay que olvidar las diversas declaraciones del Santo Padre, sobre todo estos últimos años, referentes al porvenir de los cristianos en esta región. Nuestra presencia y nuestra solidaridad, sobre todo con los más pobres, no es más que una parte de la respuesta que la Iglesia está invitada a dar.

¿Cuál es la obra más significativa?
Actualmente, sentimos que el proyecto social de solidaridad con los más pobres representa una misión importante y urgente en la Iglesia de Alepo. Este proyecto, que en un principio era únicamente un proyecto de alojamiento, comprende en la actualidad varios microproyectos, como: la educación de los más pequeños, el perfeccionamiento de la mujer, el escultismo o el club de adolescentes.
Creemos que una atención especial a los más desatendidos y la educación de los jóvenes en la justicia, en el compartir y en la solidaridad, son prioritarias. No podemos olvidar, por otra parte, el despertar de las vocaciones, el acompañamiento personal y la invitación a seguir a Jesús al estilo de Marcelino.
Es preciso decir que estas obras son todavía más significativas por la colaboración auténtica que se vive entre hermanos y laicos, jóvenes y menos jóvenes.

¿Cuáles son sus dificultades?
Nuestras auténticas dificultades residen en ser comprendidos por la Iglesia local y en convencer a la gente de que ser hermano hoy no significa necesariamente tener escuelas y, menos aún, dirigirlas.
Otra dificultad real reside en encontrar jóvenes aptos para nuestros diferentes movimientos.
La hemorragia de la emigración de las familias y de los jóvenes representa algo más que una dificultad añadida.

¿Cómo son ustedes sembradores de esperanza?
Nuestra comunidad es consciente de que nosotros representamos para los jóvenes otro rostro de Iglesia, menos clerical, más cercana, más realista, más abierta y más solidaria. No es fácil que nuestros jóvenes vean este rostro marista en mucha gente de Iglesia. A menudo escuchamos sus comentarios. Somos conscientes que para las familias menos favorecidas, nosotros los maristas, hermanos y laicos, somos una señal de esperanza.

¿Cómo ven el futuro?
Hay que reconocer que la situación de Oriente Medio es explosiva y alarmante. Los cristianos de Oriente, ¿podrán seguir viviendo en la tierra que Jesús amó y eligió?
El futuro es la esperanza, la esperanza de resistir a la tentación de abandonar a estas gentes y a esta tierra, la esperanza de que la misión marista compartida entre hermanos y laicos crezca con nuevas vocaciones. Es cierto que nuestro número es muy reducido, pero, ¿no es verdad que la primera comunidad de Lavalla estaba formada tan sólo por dos hermanos? Desde 1998, el Señor ha invitado a cuatro jóvenes a seguirlo en el Instituto Marista. Nuestra comunidad tuvo la gracia de acoger a tres de ellos para su experiencia comunitaria y postulantado. Actualmente, uno de ellos forma parte de la comunidad y los otros dos continúan su formación en España.
Ver el futuro con esperanza significa dejarse interpelar siempre por los jóvenes, conservando nuestras puertas abiertas para acogerlos, escucharlos y caminar con ellos.
Ver el futuro con esperanza es percibir que los cristianos de Occidente no se extrañan ya de nuestra existencia como árabes cristianos.
Es difícil soñar en el futuro sin tener una identidad propia. Esta identidad no puede quedar arrinconada en el modelo europeo. Soñar en el futuro, ¿no es, según expresión del Hno. Seán Sammon, S.G. aceptar la diversidad de culturas, de visión y de situaciones, aceptar el respetarse mutuamente y hacer de la diversidad una fuerte de enriquecimiento?

¿Ustedes se sienten “Hermanos Maristas de la Enseñanza?”
Aunque no tenemos escuelas y sentimos la importancia de la educación marista escolar, hemos caminado por otros senderos educativos que consideramos también maristas. ¿Habría que hablar de una educación no formal? Tal vez, pero, sobre todo, volvemos a la idea de la diversidad de la misión. Creemos que la misión educativa marista es siempre actual, sobre todo en nuestros países.
En este año de las vocaciones, rogamos al Señor y a María que nos bendiga con nuevas vocaciones, laicas y consagradas, que respondan a las necesidades de los jóvenes del mundo entero.

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