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Boletín marista - Número 175

 

Tsunami en el sudeste asiatico
03.01.2005

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TsunamiTodos estamos al corriente de la tragedia ocurrida en el sudeste asiático. El H. Superior General y los Hermanos de su Consejo, desde el primer momento, se han puesto en contacto telefónico con los hermanos de las zonas afectadas, interesándose por ellos y sus familias, y precediendo en algunos casos al conocimiento que ellos mismos tenían de los acontecimientos.

Los medios de comunicación nos están proporcionando las noticias más recientes y actualiza-das. Nuestra información, como la carta reciente del H. Superior general, tiene la finalidad de mantenernos en sintonía con nuestros hermanos en esas zonas, expresándoles nuestra solidari-dad y nuestro afecto, y haciéndoles sentir que somos realmente una única familia: aquella que el P. Champagnat fundó el 2 de enero de 1817.

El H. Seán en su carta citaba un texto enviado por el H. Michael Sexton desde Trichy (India); el mismo Hermano nos pone con contacto con la dura realidad que están viviendo en estos mo-mentos:
Hemos recibido una llamada telefónica del párroco de Nuestra Señora de Velankanni, un im-portante centro de peregrinaciones en Nagapattinam, en la costa, a unas dos horas de distan-cia de Trichy. Esta ha sido una de las áreas más afectadas en el Estado de Tamil Nadu. El pá-rroco pedía la colaboración de los Hermanos para sepultar la gran cantidad de cuerpos que ya-cían en las playas. Esto refleja la realidad que vamos a tener que ir afrontando a medida que se vaya desvelando la magnitud del desastre.

El H. Michael de Waas, provincial de Sri Lanka y Pakistán, nos ofrece también información directa:
Habrán visto en televisión que Sri Lanka ha sufrido un terrible desastre. La realidad de las ma-sivas olas gigantescas y sus consecuencias ha sido algo totalmente nuevo para la mayoría de la población de esta isla. Ha causado un impacto tremendo tanto en quienes lo han vivido en primera persona como en quienes contemplamos lo ocurrido, desconociendo además cómo hacer frente a la situación.
El número de muertos continúa creciendo. No se sabe el paradero de muchas personas, y una gran cantidad de gente está desplazándose. Escuchamos historias increíbles, pero que sabe-mos son muy reales.
La buena noticia es que muchas personas se están uniendo, olvidando las diferencias de casta, credo y raza, tratándose de ayudar los unos a los otros de la mejor manera posible. Una terri-ble lección que nos está uniendo...
Los Hermanos y sus familias están a salvo. Nuestra escuela Holy Cross College en Kalutara, situada a 20 kilómetros al sur de Colombo es la única escuela cercana al mar. Tanto la escuela como la cercana población no han sido afectadas, pero tan sólo unos pocos kilómetros más al sur, la tragedia ha golpeado fuertemente. Muchas casas destruidas, muchas posesiones que han desaparecido, juntamente con tantas personas inocentes. Todavía no sabemos si nuestros profesores y estudiantes de esta escuela se han visto afectados. Nos tememos que algunas de sus casas hayan sido destruidas, ya que vivían cerca del océano.
Afortunadamente, era domingo, día Poya (día de luna llena, cuando muchos Budistas van a los templos) y el día después de Navidad. Por eso mucha gente no trabajaba. Los pescadores son en su mayoría católicos y descansaban después de las celebraciones de Navidad. Mucha gen-te, por otra parte, prefirió no ir a Misa durante la mañana, sino que esperaba la celebración de las misas vespertinas.
Una iglesia en el sur, Matara, dedicada a Nuestra Señora, y lugar de peregrinación, fue cubierta por el tsunami durante la celebración de la Misa. Muchas personas fueron arrastradas hacia el mar, entre ellas una Hermana de la Caridad que iba a distribuir la comunión, y que fue encon-trada muerta. El párroco y otra Hermana pudieron salvar sus vidas, pero guardarán para siem-pre el enorme impacto de lo sucedido. La estatua de Nuestra Señora de Matara, una imagen milagrosa de María que ocupaba un lugar prominente delante de la iglesia, mirando al mar, ha desaparecido. La tradición cuenta que esa imagen se encontró en el mar de Matara, justo don-de la iglesia se encuentra ahora.
Sabemos que costará mucho asumir esta tragedia a la mayoría de la población de Sri Lanka. Mucha gente está pegada a sus televisores o radios, escuchando atentamente el desarrollo de los acontecimientos, y tratando de estar preparados para lo peor.
Muchas gracias por su preocupación y su apoyo a través de la oración por nuestro pueblo, aho-ra que está tan necesitado. No dejen de orar por nosotros, por favor.


Malasia, a pesar de estar tan cerca del epicentro, no se ha visto muy afectada, ya que Sumatra la protegió. Estas son las noticias que nos llegan del H. Tom Chin, provincial de China (que in-cluye los países de China, Malasia, Singapur).
Muchas gracias por su preocupación: todos nuestros Hermanos están bien, y ninguna de nuestras escuelas se ha visto afectada por el tsunami. No tengo noticias de que familiares de los Hermanos hayan sido víctimas de esa catástrofe. La zona más golpeada ha sido parte de la isla de Penang, así como la costa oeste de Malasia del norte, donde no tenemos escuelas.
Sabemos que ha habido muertos, pero la situación en Malasia no ha sido tan grave como en zonas de Tailandia, Sri Lanka e India.


Continuamos en comunicación con nuestros Hermanos en esa zona del sudeste asiático, y a medida que tengamos más información la iremos transmitiendo al Instituto. Estamos también en diálogo para valorar qué tipo de ayuda podemos ofrecer como Instituto para la atención a las personas afectadas, especialmente los niños y jóvenes, aunque en este momento entendemos que la prioridad es resolver lo mejor posible las necesidades básicas. Esperamos poder ofrecer en breve una posibilidad de colaboración marista para las víctimas de esta tragedia.

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