Inicio > Biblioteca > Boletín marista > Número 205 (14.07.2005)

 


 


 



 


Emili Turú - La Valla: casa de la luz

Emili Turú
Superior general



 

FMSI

Conectarse

Hermanos maristas

RSS YouTube FaceBook Twitter

 

Foto de hoy

Sudáfrica: St David’s Marist Inanda

Hermanos maristas - Archivo de fotos

Archivo de fotos

 

Últimas novedades

Archivo de novedades

 

Calendario marista

25 mayo

Santos: Gregorio, María Magdalena de Pazzi y Vicenta María López Vicuña.
1975: muere en Saint-Paul-Trois-Chateaux el H. Leónidas, 7º Superior general.
1990: Congreso de teólogos para la heroicidad de las virtudes del H. Alfano Vaser.

Calendario marista - mayo

Boletín marista - Número 205

 

El II curso para animadores comunitarios
14.07.2005

Bajar WORD

Del 28 de abril al 26 de junio de 2005, un grupo de Hermanos ha realizado en El Escorial el curso para animadores comunitarios. Al final del periodo, les hemos pedido que compartan con la gran familia marista su experiencia. Agradecemos su disponibilidad y el que hayan aceptado condensar la riqueza de dos meses de vida en unas pocas líneas.

Hno. Raúl Figuera
Me llevo una ilusión renovada por vivir como hermano marista. Me gustaría transmitir esta ilusión y ayudar a mis hermanos a despertar a la esperanza que nace de una vida con sentido. Un fruto que me gustaría ver es la alegría de vivir como hermanos.

Hno. Félix Ortega
Lo más significativo del encuentro, en primer lugar destaco la persona de cada uno de los Hermanos integrantes del curso de animadores de comunidad. En cada uno he percibido la ilusión, la esperanza y decisión de compartir una vida comunitaria marista como quería San Marcelino. Seguidamente, añadiría la insistencia en hacernos responsables de la vida de nuestros hermanos de comunidad.
A medida que el encuentro iba avanzando como dos llamados muy insistentes que he ido experimentando: a) Tomar cada día más conciencia de que la comunidad debe anteponerse a cualquier otra actividad que se nos ha confiado. b) Defender y cuidar mi comunidad, aceptando y ayudando a cada uno de los hermanos que Dios ha querido que comparta conmigo mi vida religiosa.

Hno. João Carlos do Prado
Una profunda experiencia institucional. Un momento para contemplar la realidad marista de la Provincia y percibir las llamadas de Dios para el futuro.

Hno. Saturnino González Bajo
Estoy convencido que la vida comunitaria marista vale la pena vivirla y a plenitud. Que es posible ser Hermano Marista hoy. Que toda persona y más el religioso debe estar siempre ocupado en su conocimiento y en la búsqueda de Dios.
La segunda idea es que todos nos necesitamos, por eso nos debemos aceptar como somos y amarnos en lo concreto de cada día.

Hno. Óscar Martín Vicario
Muchas veces ha aparecido en nuestro curso la idea de que encontrar un tesoro (el tesoro) es fundamental para nuestro caminar como personas, cristianos y maristas. Y, en efecto, yo siento que descubrirme y redescubrir a cada hermano y a la comunidad como tesoro, don, regalo, es el paso más importante para construir (porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón).
Nadie se convierte en un día, o en dos meses de curso... Quizá por eso, lo que más valoro no son los contenidos (aunque su nivel ha sido bastante bueno), ni los muchos instrumentos que hemos hecho más nuestros (técnicas, procesos, dinámicas) sino, sobre todo, las experiencias de fraternidad, de atención al hermano, de contemplación, de actitudes atentas, de escucha, de mirada nueva... (evangelizar los sentidos).
Quien tiene un amigo tiene un tesoro (y quien tiene un hermano más). Y quizá esté ahí el reto para llevar a la vida lo poco o mucho aprendido (y aprehendido). Porque el Animador comunitario está llamado, antes que nada, a ser humano y humanizador, buscador de sentido y de Dios, caminante y compañero de camino. (Y a aupar la vida).

Hno. Jorge Gaio
La vida fraterna es esencial para el fortalecimiento del crecimiento personal, comunitario, espiritual y apostólico. En este espacio de fraternidad - morada de todos - se da mi encuentro y relación con Dios, con los hermanos, con la humanidad... y ese ambiente genera adhesión.

Hno. Adalberto (Beto)
De esta vivencia me llevo la alegría de ser Hermano entre los hermanos y la riqueza del compartir la vida. Es bueno sentir que somos de la misma familia y compartimos los mismos sueños.
La Vida Religiosa pasa por crisis, como todos los demás estilos de vida, pero no por eso pierde su importancia, su belleza y su sentido. Vale la pena consagrarse al servicio de la vida para que ésta sea plena.

Hno. Miguel Ángel (MAEB)
La alegría de ser Hermanito de María, el encuentro cercano y fraterno con mis hermanos, el compartir caminos, el soñar juntos, el entusiasmo de haber celebrado la vida de fe con un Espíritu de Vida

Hno. Ignaci Pruna
El ser uno con los hermanos, en sintonía, ya que juntos podemos llegar muy lejos en el desafío de unificar nuestras vidas y crecer personal y comunitariamente. (CRECER: desarrollo humano y cristiano, a la medida de Jesucristo).

Hno. Eliseudo
Mucha satisfacción y alegría por la acogida que hemos tenido en estos dos meses de curso, traducida en convivencia fraterna, en que el apoyo mutuo y el respeto al misterio de cada uno fueron actitudes de gran importancia para quienes se interesan por el bien de los demás.
Nuestro nombre de hermanos es sublime y por ello necesitamos cuidarlo con mucho cariño y ternura, ya que lo dejamos todo para venir a vivir juntos en esta nueva familia marista; tal es nuestra riqueza, ser uno para el otro motivo de alegría y paz.

Hno. Jesús García-Garayo
Lo que me llevo de estos dos meses en El Escorial es el impulso recibido para afrontar con más responsabilidad mi vida comunitaria. A mis hermanos de comunidad les diría que nos necesitamos mutuamente para permanecer fieles al Señor y para seguir un proceso de crecimiento espiritual en comunidad.

Hno. Antidio Bolívar.
Ah, me llevo demasiados detalles cargados de vida, pero lo más grande y hermoso que hace parte de mi corazón y que va conmigo, es la riqueza y la vida de cada hermano con quien he compartido la fuerza renovadora de muchas gracias puestas en nuestras manos durante este tiempo. Me llevo además, la fortaleza paciente de conocerme un poco más, de asumirme y proyectarme en la vida creativamente como soy yo.
Otro don que me llevo, el documento de la vida que me sugiere en cada momento que tengo que amar a mis hermanos y recibirlos tal y como son, y a partir de estas realidades cargadas de significado, hacer el intento bondadoso de construir camino como hermano.
En fin, muchos documentos, sí, y bien recibidos, pero y sobre todo, me voy agradecido de la experiencia, con mucho optimismo dibujado en mis ojos y en mi corazón, pero también, con unas cuantas páginas de realismo, para seguir apostándole a la vida marista con toda la gracia de ser vivida hoy.
Así sea, y en hora buena, el don de un hasta luego, repleto de acción de gracias.

Hno. Jaume Bofarull
Hoy es posible vivir el sueño de Marcelino en nuestras comunidades. Nuestras maneras de relacionarnos y de vivir pueden ser diferentes porque la fraternidad es posible. No importa el pasado. Sólo queda el futuro. Y el mañana depende de las respuestas de vida que demos ahora. Nacer de nuevo, es posible. Hacer nuevas todas las cosas, es posible. Ser Hermanito de María es apasionante. Yo lo he visto en El Escorial.

H. Reinaldo Becerra.
Me he sentido muy interpelado por la realidad de la vida comunitaria a partir de la reflexión, la oración y la vida de fraternidad en este curso. Quiero compartir el regalo de ser Hermano y la vital importancia de aprender a crecer en la comunicación, aceptación y la confianza.

Hno. Dionísio R. Rodrigues
Para mi lo más significativo de estos meses fue la experiencia de vivir en una comunidad internacional y poder compartir lo que poseemos de más significativo como personas: nuestros valores, nuestras limitaciones... Constatar que no solamente vivimos en familia (efectiva), sino que somos una familia (afectiva) y reafirmar que el carisma que nos ha dejado Marcelino es un don de Dios como presencia evangélica para el mundo.

H. Pedro Martínez
Este curso ha supuesto para mí una parada necesaria para hacer frente a la inercia de la vida. Retomar aspectos de mí mismo que estaban algo descuidados. La posibilidad de tomar un mayor contacto conmigo mismo y descubrir y agradecer cómo Dios va actuando en mi historia. Y el ánimo para seguir viviendo la fraternidad con mis hermanos de comunidad y con la gente que me rodea.

3190 visitas