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Boletín marista - Número 212

 

VII Conferencia general
09.09.2005

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¿Qué es la Conferencia general?

Las Constituciones maristas describen la Conferencia general como una asamblea consultiva que tiene un doble objetivo: consolidar la unidad dentro del Instituto y estudiar los asuntos de interés general para darles solución.
La costumbre de reunir a un grupo significativo de hermanos para tratar con ellos asuntos importantes del Instituto ya fue práctica de Marcelino que veía cómo fomentaba la unión de los hermanos. El origen de esta estructura al servicio del gobierno general, tal como ahora la conocemos entre nosotros, comenzó a gestarse y definir su funcionalidad a partir de los aires de renovación y del nuevo estilo de gobierno de las instituciones religiosas que suscitó el Concilio Vaticano II.
El Hermano Charles Rafael inició esta práctica en 1961 y la volvió a repetir en 1965. De estas experiencias iniciales se pasó a consolidarse como convocatoria entre Capítulos generales una vez trascurrida la primera parte del período del mandato del Hermano Superior general para tomar el pulso a la aplicación de las decisiones capitulares pasando a formar parte del capítulo del Gobierno general de las nuevas Constituciones.
Siendo como es la Conferencia General una asamblea consultiva su dinámica y funcionamiento difieren de los de un Capítulo General. Éste tiene plena autonomía respecto del Consejo General y es la autoridad suprema extraordinaria del Instituto. En cambio la organización, el temario, el determinar la agenda y la duración de la Conferencia general, es competencia del Superior General y su consejo en diálogo con los Provinciales. Los Capítulos suelen resolver todos los asuntos por votación y ofrecen unos documentos al Instituto. En las Conferencias no se votan las decisiones, pero hay un consenso sobre los aspectos que han de ser impulsados en las Provincias o en el Instituto aunque no se expresen en documentos y declaraciones oficiales. Estas diferencias se traducen en la forma de trabajar y por supuesto en los objetivos que se persiguen y en los medios para alcanzarlos.

Algunas peculiaridades de la VII Conferencia general

El lugar de reunión
El lugar de reunión de esta convocatoria no será Roma, ni siquiera Europa, sino Asia. La VII Conferencia general se reunirá en Sri Lanka, también conocida como Perla del océano Índico para acercar a todos los hermanos a esa porción de la humanidad a veces tan desconocida para muchos de nosotros. Con ello se sigue el criterio con el que se organizó la V Conferencia general en Veranópolis, que por primera vez en la historia de este tipo de realizaciones se hizo fuera de Roma y en América Latina.
Los acontecimientos políticos no ofrecieron las garantías mínimas de seguridad para que la VI Conferencia general, que se programó para realizarse en Nairobi, continuara la ronda de los continentes y en esta ocasión se asomara a África. De nuevo regresó a Roma, aunque mantuvo los rasgos africanos del logotipo que se confeccionó para aquella ocasión. La convocatoria en Asia retoma pues el criterio de que el lugar de reunión y su contexto sea parte del discurso de las Conferencias.

La misión ad gentes como trasfondo
La VII Conferencia general se realiza en Asia, el continente más vasto de la tierra, bajo el signo de la misión ad gentes. Fue en Asia donde Dios, desde el principio, reveló y realizó su proyecto de salvación. Jesús de Nazaret, el Salvador, que se encarnó como asiático, que nació en esa pequeña porción de Asia occidental, que conoció y amó a esa tierra, no es conocido todavía. La presencia de los cristianos en el continente asiático, habitado por cerca de dos tercios de la población mundial, es una minoría considerada muy a menudo como extranjera y representante de las potencias extranjeras, pero al mismo tiempo promesa y esperanza. El número de maristas en ese continente es un pequeño grano de mostaza, una presencia, hoy por hoy, insignificante, pero viva.
La misión ad gentes que convoca a la Iglesia a ir y enseñar a todas las naciones, según la sensibilidad del hermano Superior general, se ha ido descuidando progresivamente en los últimos años en el Instituto. Ha habido una mengua en el espíritu misionero el cual necesita fortalecerse y merece la atención de la Conferencia general. El hermano Seán Sammon adelanta en su carta convocatoria de la Conferencia que su próxima circular versará sobre la misión, las obras de los Hermanitos de María y los Juan Bautista Montagne de hoy.

No habrá laicos invitados
Durante los dos últimos Capítulos generales y en la Conferencia general de 1997 asistieron un pequeño grupo de laicos y laicas como observadores y asesores. Pero el hermano Superior general ha decidido no invitar a un grupo de laicos a la próxima Conferencia general. Es consciente de que la participación de los laicos en estos encuentros fue un buen inicio, pero hoy se hace necesario algo más.
El trabajo con los laicos ha recorrido otros caminos, promovidos por el Consejo general a partir del mandato capitular, con la finalidad de proponer un nuevo vocabulario y suscitar nuevas estructuras en las que se lleve a cabo una representación más eficaz que la que ostentaban los que fueron seleccionados por los hermanos Provinciales y sus Consejos que no dejaban de ser invitados.
En las ocasiones anteriores en que los laicos estuvieron presentes, debido a la naturaleza de la reunión del Capítulo general y de la Conferencia general y a las disposiciones de las Constituciones y Estatutos maristas la participación de los laicos fue bastante limitada.
Por eso se ha convocado otro tipo de contactos como el primer encuentro de la Comisión preparatoria de la Asamblea Internacional de hermanos y laicos prevista para 2007 sobre la Misión Marista tenido del 1 a 6 de diciembre de 2004 o la reunión en la Casa generalicia de consultores laicos de todo el Instituto, bajo el auspicio de la Comisión Internacional del Laicado, celebrada en junio de 2005, cuyo objeto fue escuchar a los laicos maristas inmersos en tareas de animación para conocer sus deseos y necesidades de apoyo y pedir su parecer sobre cómo se puede caminar juntos.
Es de esperar que a mediano plazo la presencia de los laicos en las obras maristas no sea valorado solamente como un elemento positivo, como consta en las noticias de eventos anteriores, sino una participación con protagonismo propio compartido con los hermanos.

Un lenguaje nuevo para una responsabilidad de siempre
El lenguaje del hermano Seán Sammon ha sido nuevo desde su primera intervención escrita que conocimos. Nuevo en su forma y en sus contenidos. La carta circular de convocatoria de la VII Conferencia general, que no está dirigida a los Superiores o a los hermanos en exclusiva, pues en el saludo el hermano Superior general se abre a todos cuantos apreciáis y sentís vuestro el carisma de Marcelino Champagnat, se nos ha ofrecido con un doble título en portada: Un liderazgo que genera vida y suscitar la vitalidad del carisma y la misión marista hoy. Dos propuestas que nos atañen a todos pero que, en el desarrollo de su carta, pone el énfasis en la responsabilidad de los Superiores, llamados aquí, en este documento, líderes. Ésta, a mi modo de ver, es una novedad concomitante a la Conferencia pues no es el lenguaje que usan las Constituciones y Estatutos.
El hermano Superior general, al describir, en su carta circular, la misión de los líderes en el Instituto marista lo hace en clave de fe, como una elección del Espíritu Santo para ser un guía. Si eres Provincial, Superior de Distrito o Superior de Comunidad -y habría que añadir: Superior general, Consejero general, etc.- Dios te eligió para ser un guía que tiene la habilidad de conseguir que otros hagan lo que no quieren hacer y lo hagan con agrado. Un interrogante que me suscita esta reflexión es el de ¿qué es lo que los otros (¿los que no son líderes?) no quieren hacer? Conseguir que lo hagan y hacerlo con agrado son dos retos para una misión del corazón que se traduce en transmitir una visión de futuro a los hermanos y laicos y en ofrecerles misericordia y atención solícita, confortarlos y alentarlos.
Con esta promesa de los hermanos Provinciales y Superiores de Distrito de llevar en el corazón el espíritu de la caridad se espera encontrar el hermano Superior general con sus hermanos en Sri Lanka para que el encuentro nos dé más razones para creer en el nuevo amanecer que despunta para el Instituto y su misión.

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