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Boletín marista - Número 224

 

1er Encuentro americano Movimiento Champagnat de la familia marista
2.12.2005

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Fusagasugá, Colombia, 2 al 5 de noviembre de 2005

La Comisión de Laicos del Consejo General, ante el hecho de que el 75% de las fraternidades se encuentran en América, convocó el I Encuentro americano del Movimiento Champagnat de la Familia Marista de esta área geográfica marista en Fusagasugá, Colombia, los días 2 a 5 de noviembre de 2005. Hasta la fecha la animación y coordinación del Movimiento se había realizado exclusivamente a nivel de cada Provincia, con la excepción de México. La Comisión de Laicos del Consejo general creyó que ya había llegado el momento de poner en contacto a los miembros y asesores del Movimiento a nivel de la región, es decir, de las 13 unidades administrativas asentadas en la geografía marista desde Canadá a Cruz del Sur. Para ello invitó a tres o cuatro participantes por Provincia y dos por Distrito (uno de ellos, hermano), con roles de animación o al menos, con visión del Movimiento a nivel de la unidad administrativa.
Las delegaciones de diez Provincias de América se reunieron para compartir el desarrollo del Movimiento en los respectivos países: Canadá, México Central, México Occidental, América Central, Norandina, Brasil Centro Norte, Brasil Centro Sul, Rio Grande do Sul, Cruz del Sur y Santa María de los Andes.
El encuentro, animado por los hermanos Pedro Herreros y Antonio Ramalho, Consejeros generales apoyados por el hermano Michael Flanigan, Secretario de la Comisión de Laicos del Consejo general, se propuso tres sencillos objetivos: El conocimiento mutuo entre los responsables de los distintos países, reflexionar juntos sobre la identidad que se va perfilando para el Movimiento en América: identidad marista laical, rol del hermano, pertenencia eclesial, etc., y mirar el futuro del Movimiento a nivel de la región, tratando de definir qué estructuras pueden facilitar el desarrollo del Movimiento, qué rol puede desempeñar la Comisión de Laicado, etc.
El hermano Seán dirigió una carta a los participantes en el I Encuentro del Movimiento Champagnat de la Familia Marista de América manifestando así la cercanía de los miembros del Consejo general a este histórico encuentro de representantes del Movimiento Champagnat de la Familia Marista. En esta carta el hermano Seán destaca que el fundamento del laicado marista es nuestro bautismo que nos convoca a la llamada universal de la santidad y a proclamar el Reino de Dios.
Así mismo, el hermano César Rojas, Viceprovincial de la provincia Norandina, en su saludo a los participantes en el encuentro les deseó una estancia muy feliz durante esos días de reflexión, diálogo y profundización en torno al valor y el papel del laico marista dentro de la Iglesia y muy especialmente dentro del carisma y la espiritualidad.
Recordó que al compartir juntos hermanos y laicos... se descubren nuevos signos de vida que llaman a profundizar la identidad específica de hermanos y de laicos, al compartir vida, espiritualidad, misión y formación.
Los laicos maristas, afirmó, han renovado con su presencia nuestra herencia espiritual y han generado un nuevo dinamismo que nos impulsa a ser testigos de los valores de Champagnat en los diversos lugares en donde nos encontramos.
Y, finalmente, invitó a todos los participantes para hacer que el encuentro se convirtiera en la viva expresión de esa hermosa utopía de la gran familia marista, reunida en un solo corazón y un mismo espíritu y en la que junto al pan y junto al vino se celebre la alegría del encuentro... de amor y fraternidad expresión viva del gran SUEÑO DE CHAMPAGNAT, que convoca a todos a ser protagonistas y constructores de la gran Familia Marista.
Se dedicó largo espacio de reflexión acerca de los grandes desafíos que vive el Movimiento: su identidad eclesial, su vinculación a la Congregación, el rol del hermano asesor, los planes de formación... etc. Finalmente, se ha intentado diseñar los caminos de futuro que requiere el acompañamiento de los laicos que han optado por vivir su vocación bautismal según la espiritualidad que nos legó San Marcelino.
El hermano Laurentino Albalá, Provincial de la Provincia Norandina, anfitriona del Encuentro, recordó en sus plabras de clausura que las fraternidades maristas nacieron ya hace años y se han ido desarrollando en cada Provincia a su ritmo y con características algo peculiares. Subrayó, a continuación, la importancia de este I Encuentro como el momento oportuno para compartir el caminar de las Fraternidades y compartir también las riquezas desarrolladas. Destacó que las fraternidades maristas son integrales en la dimensión formativa, de espiritualidad, de vida de familia y de solidaridad. Recordó también la invitación que hizo el 20º Capítulo general a caminar hermanos y laicos juntos, destacando que el Movimiento Champagnat de la Familia Marista necesita la ilusión, el entusiasmo y el compromiso de los laicos porque es su movimiento. Y concluyó afirmando que es necesario invitar a otros, motivarlos, animarles a que se comprometan en esta aventura maravillosa de vivir nuestro cristianismo al estilo marista.

Este primer encuentro se ha complementado con la convocatoria del XI Encuentro de fraternidades maristas de México en el Centro de Conferencias del Episcopado México que se encuentra ubicado en Cuautitlán Izcalli, Estado México, del 21 al 23 de octubre de 2005, con participantes de las dos Provincias maristas y del VI Encuentro Provincial de América Central en Guatemala del 28 al 30 de octubre de 2005, con participantes de Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Puerto Rico.

Documento final
Los participantes en el Encuentro dirigieron la siguiente carta al hermano Superior general y su Consejo, a los hermanos Provinciales y comunidades de América y a las Fraternidades del Movimiento Champagnat de la Familia Marista de América.

Para ser fieles a la intuición del Espíritu, el Concilio Vaticano II devolvió a los laicos su puesto en la Iglesia como partícipes de la misión de Jesús como sacerdote, profeta y servidor. En esta misma línea los tres últimos Capítulos Generales de la Congregación han formulado vehementes llamados para que avancemos juntos, Hermanos y Laicos, compartiendo vida: espiritualidad, misión, formación… (Cfr. Optamos por la vida, 31 y 26)
Para continuar respondiendo a estos llamados de la Iglesia y de la Congregación, la Comisión de Laicado del Consejo General convocó a comienzos del 2005, este primer Encuentro del MChFM de las Américas.
Atendiendo a esta convocatoria y por la gracia de Dios y la generosidad de los Consejos Provinciales del continente, nos hemos reunido en Fusagasugá, Colombia, pequeña ciudad ubicada a 80 kilómetros al sur de Bogotá, 26 laicos y laicas y 16 hermanos, en representación de las 193 Fraternidades y aproximadamente 3000 miembros, de las Provincias de América Central, Brasil Centro Norte, Brasil Centro Sul, Canadá, Cruz del Sur, México Central, México Occidental, Norandina, Rio Grande do Sul y Santa María de los Andes, para realizar el Primer Encuentro Americano de nuestro Movimiento. Nos acompañaron y coordinaron los hermanos de la Comisión de Laicado:, Pedro Herreros y Antonio Ramalho, Consejeros Generales, y Michael Flanigan, secretario.
Durante los días comprendidos entre el 2 y el 5 de noviembre, Hermanos y Laicos compartimos, de manera fraternal, alrededor de la espiritualidad y del carisma de Marcelino, enriquecidos por la diversidad de idiomas y culturas. ¡Qué extraordinario resulta constatar que cientos de hombres y mujeres, a lo largo y ancho de nuestra América, desde Canadá hasta Chile y la Argentina, caminan de manera decidida, intentando seguir las huellas de Champagnat, hombre de corazón sin fronteras, que nos ha cautivado a todos y a todas!
En estos cuatro días de encuentro hemos desarrollado la siguiente dinámica: después de la presentación individual de los 45 participantes en el Encuentro y durante los dos primeros días, cada una de las Provincias que asistieron hizo la presentación de la realidad de sus fraternidades. El tercer día de encuentro se profundizó acerca del perfil del MChFM dentro de una visión de Iglesia. El último día, después de realizar un plenario acerca del ¿hacia dónde? del Movimiento, se trabajó sobre la identidad del laico y el rol de los hermanos en las fraternidades.
Con base en las conclusiones del Encuentro, y a manera de llamadas, nos permitimos hacer énfasis en los siguientes aspectos, para motivar la reflexión que debe hacerse en cada Provincia y fraternidad de cara al crecimiento de nuestro Movimiento en América y el mundo:
1. Nuestra condición de laicos maristas constituye respuesta a un auténtico llamado que nos hace el Espíritu, para vivir nuestra misión de bautizados, desde la perspectiva del carisma y la espiritualidad de San Marcelino Champagnat, don de Dios para toda la Iglesia.
2. Teniendo en cuenta que hoy se vive en la Iglesia la hora de los laicos, de manera respetuosa nos dirigimos a los Hermanos Provinciales y Hermanos en general, para invitarlos a seguir propiciando la creación de espacios para compartir con los laicos a fin de realizar más plenamente la misión que nos dejó San Marcelino. (Cfr. Optamos por la vida, 43,10)
3. De la misma manera, invitamos a las comunidades de Hermanos y a las fraternidades para continuar profundizando en los temas de la identidad del laico marista, y en los nuevos tipos de relación entre Hermanos y Laicos que pueden darse a la luz de la eclesiología actual.
4. Ante el progresivo empobrecimiento de la mayoría de nuestros pueblos americanos es importante que desde las fraternidades nos interpelemos sobre la posibilidad de dar alguna respuesta con proyectos de solidaridad que ofrezcan nuevas esperanzas de vida a tantos hombres y mujeres de nuestro continente.
5. Frente a la realidad del crecimiento del Movimiento en América, hemos previsto intensificar los intercambios y la reflexión a nivel continental entre los equipos provinciales, utilizando los recursos de Internet y la página web congregacional, así como sugerimos a los Hermanos Provinciales la conformación de equipos regionales para acompañar dicha reflexión sobre el desarrollo del MChFM.

Finalmente, expresamos nuestro agradecimiento al Hermano Superior General y su Consejo por haber pensado en América para iniciar estos encuentros continentales, y a los Hermanos Provinciales por el apoyo que nos han brindado no sólo para poder vivir esta extraordinaria experiencia de fraternidad sino también para poder realizar nuestro trabajo cotidiano en las fraternidades.
Que el Dios de la Vida y nuestra Buena Madre María acompañen nuestro caminar hacia el cumplimiento de la misión que tenemos como bautizados desde el carisma y la espiritualidad de Champagnat.
Los Laicos y Hermanos del MChFM de América.


MUERTE DE LA MADRE DEL HERMANO SUPERIOR GENERAL

El día 20 de noviembre de 2005 ha muerto la señora Mary Sammon a la edad de 95 años. La señora Mary es madre de dos hermanos maristas, Seán Sammon, Superior general del Instituto y Henry Sammon de la Provincia de Estados Unidos, así como de una hija: Moira Sammon Magro.
Desde este espacio informativo, al comunicar a todos los lectores tan sensible pérdida, queremos compartir los sentimientos de dolor de nuestros hermanos Seán y Henry y nos unimos a su oración por el eterno descanso de su querida madre.

Nuestro amor fraterno se extiende a cada uno de nuestros familiares. Se manifiesta por una acogida cordial en nuestras comunidades y por la oración, sobre todo con ocasión de acontecimientos felices o dolorosos. La consagración religiosa hace más profundo y delicado el amor que tenemos a nuestros parientes.

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