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Boletín marista - Número 235

 

Visita de Esperanza Aguirre a la comunidad marista de Bucarest
16/02/2006

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El hermano Juan Carlos Sanz Miguel nos ha hecho llegar la referencia de las páginas de los periódicos españoles que han difundido la noticia de la visita de Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, a la comunidad marista de Bucaret. A continuación os ofrecemos unos recortes de prensa entresacando lo más destacado de la noticia.

www.madrid.org
La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha presidido la firma de un protocolo para impulsar con 300.000 euros un programa de integración para niños sin hogar en Rumania que permitirá dar respuesta social a 40 menores, de entre 6 y 18 años, a partir del próximo verano.
Este programa permitirá la puesta en marcha del Centro San Marcelino Champagnat, de la Asociación de Hermanos Maristas de Rumania, que estará listo en los próximos meses y contara con cuatro casas para niños y un edificio deportivo, entre otras instalaciones.
Esta actuación tiene como objetivo cubrir necesidades básicas de los menores que han perdido su hogar, acompañar y reforzar su educación para garantizar una adecuada integración socio-laboral en el futuro y reforzar un programa de reintegración familiar para tratar de reestablecer los lazos perdidos por los jóvenes con sus familias. Además, esta prevista la construcción de unos talleres de formación ocupacional para que los menores puedan desarrollarse profesionalmente.
(http://www.madrid.org/lapresidencia/contenidos/noticias/20060130/noticia_integracion.htm)

www.telemadrid.com
Aguirre visitó una casa en la que actualmente están acogidos seis niños rumanos, cinco de ellos de etnia gitana, que han sido abandonados, una circunstancia que cada año sufren unos 4.000 ó 5.000 menores y que hace que todas las ayudas en este sentido sean pocas, según señaló Juan Carlos, uno de los hermanos maristas que trabajan en este centro y que anteriormente prestaba su ayuda en el madrileño barrio de Vallecas.
Los maristas llegaron a este país hace ocho años y desde entonces trabajan con los más pequeños para lograr que tengan un ambiente lo más similar al de una familia y evitar problemas como el absentismo escolar, además de paliar el desarraigo que padecen estos menores, algunos de los cuales pueden permanecer abandonados en un hospital hasta dos años sin que nadie pregunte por ellos y sea al final la policía quien les derive a un centro.
El abandono de menores no es nuevo en Rumania, sino que se remonta a la época de Ceaucescu, cuando se hablaba de tener muchos hijos para hacer un gran país sin que importase qué iba a ocurrir después, cuando creciesen, pues el Estado se iba a hacer cargo de ellos, según narra Juan Carlos. Ahora, esos niños tiene 25 ó 30 años y su hogar son las cañerías por las que discurre el agua caliente y la calefacción.
Evitar situaciones como ésta es lo que pretende evitar el hogar San Marcelino Champagnat y hoy Aguirre reconoció la labor que los maristas desempeñan en más de setenta países en favor de los más débiles, los más desfavorecidos y los más necesitados. En el caso de Bucarest se construirán cuatro nuevas casas con capacidad para cuarenta niños y dispondrán de instalaciones culturales y deportivas. Será lo más parecido al hogar que han perdido, dijo Aguirre
La jefa del Ejecutivo incidió en la importancia de comprometerse con los jóvenes y con su futuro y de colaborar en proyectos que permiten mejorar la prosperidad y el futuro de Rumania. Además, destacó que los rumanos son un pueblo muy emprendedor y muy valiente con el que nos unen muchísimas similitudes, entre ellas la raíz latina de las lenguas, una de las razones por la que 120.000 rumanos han elegido la Comunidad de Madrid para buscar allí las oportunidades que no han podido encontrar en su patria.
(http://www.telemadrid.com/actualidad/noticia.pag?codigo=144988)

www.abc.es
Mariano Calleja, en abc, relata así la visita desde Bucaret: Se llama Lain y tiene 11 años. Es rumano y sus padres le abandonaron al poco de nacer, como ocurre cada año en este país con cuatro o cinco mil niños, según cifras que da el propio Gobierno. Lain ha tenido suerte, porque el juez le envió a una casa de acogida de los Hermanos Maristas españoles, situada en uno de los barrios bajos de Bucarest. Muchos otros chicos viven y crecen en la calle, se alimentan con lo que pueden y en el durísimo invierno se refugian en las cañerías por donde pasa el agua caliente de las calefacciones. La pobreza de este país se hace evidente a la vuelta de cada esquina.
La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, visitó ayer por la tarde esta casa, donde vive Lain junto a otros cinco chicos. Pronto esperan la llegada de dos más. Ellos, y los maristas, son su familia. En verano se mudarán a otro centro, formado por cuatro casas unifamiliares, en el que el Gobierno regional madrileño colaborará con 300.000 euros. En cada uno de los cuatro hogares vivirán entre ocho y diez menores como máximo, hasta 18 años. El proyecto consiste en eso, en evitar los grandes edificios donde los críos se pierden en la indiferencia. Los maristas, cargados de ilusión y vocación, quieren enderezar sus vidas para que tengan un porvenir, en un entorno lo más familiar posible, pero sin desistir en su intento por que vuelvan, algún día, a sus auténticas familias.
(http://www.abc.es/abc/pg060131/prensa/noticias/Madrid/Madrid/200601/31/NAC-MAD-203.asp)

www.eldmundo.es
El corresponsal de El Mundo añade: Los seis hermanos Maristas -cinco de ellos españoles y un griego- que llevan adelante este proyecto están terminando de construir una aldea infantil con cuatro casas, en la que piensan atender, educar y proporcionar un hogar a los 40 chavales que llegan hasta ellos enviados por el juez, porque la mayoría se ven obligados a delinquir para poder subsistir.
El dinero que les ha entregado la presidenta servirá, según ella misma ha explicado, de granito de arena para que esos niños desarraigados puedan convertirse en ciudadanos libres y tener una ocupación digna que les permita contribuir algún día a mejorar la economía de su país
En concreto, los 300.000 euros de la Comunidad de Madrid ayudarán a construir una sala polideportiva en la nueva aldea infantil, para que los pequeños practiquen deporte en un país frío como es Rumanía.
Los Maristas se financian con donativos de Cáritas, de Caja España, de su propia asociación y con los ocho euros que el Gobierno rumano les da mensualmente por cada niño, teniendo en cuenta que el salario medio en Rumanía no supera los 150 euros al mes.
(http://www.elmundo.es/elmundo/2006/01/31/solidaridad/1138703773.html)

www.larazon.es
Y Jaime G. Treceño Enviado especial de La Razón valora la situación de la infancia en Bucarest de esta manera: La infancia en Rumanía es lujo que no todos los niños se pueden permitir. Entre 4.000 y 5.000 niños son abandonados por sus progenitores cada año, según cuentan las organizaciones que trabajan con ellos. Cifras que deberían remover alguna conciencia si se tiene en cuenta que este país alberga una población de 22 millones de personas y que en su capital las temperaturas se desploman por debajo de los 20 grados bajo cero.
Aquí no es posible llevar a cabo adopciones internacionales. El Gobierno rumano las ha prohibido a raíz de un escándalo de tráfico de menores que se descubrió hace unos años. Aquí los denominados niños de la calle realmente viven en la vía pública. La vivienda es un lujo y no hay casas abandonadas donde poder cobijarse, por lo que viven cerca de las cañerías de la calefacción, asegura Juan Carlos, un marista que lleva desde 1998 en Bucarest trabajando en un proyecto de ayuda a estos chavales. Junto a él hay otros cinco compañeros españoles y otro griego, todos ellos maristas. El Gobierno rumano nos ayuda muy poco, ya que tienen pocos recursos. Nos dan entre siete y ocho euros por niño al mes, señala otro compañero.
La comitiva de periodistas acreditados en este viaje oficial de Esperanza Aguirre a Bucarest ha contemplado in situ la difícil situación de los menores. El domingo, el día de llegada, se toparon desde la seguridad del autobús que les transportaba hasta el hotel con un niño no mayor de diez años prácticamente tirado en la calle, descalzo y temblando. Ha habido casos en los que un niño ha sido internado en un hospital por sus padres y se han tirado hasta dos años viviendo en el centro. Los padres no toman medidas. Tienen los niños y prácticamente desde pueden valerse por sí mismos los echan a la calle, señala Juan Carlos. Los Maristas acogen a cuatro menores en una casa en las afueras de Bucarest y están a la espera de recibir a otros dos. Pretendemos darles un ambiente lo más familiar posible. Por las mañanas van al colegio y por las tardes les ayudamos con sus tareas.
(http://www.larazon.es/noticias/noti_mad7101.htm)

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