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Boletín marista - Número 244

 

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27/04/2006

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Los mártires de la Iglesia de Argelia -19 personas de distintas culturas que han amado Argelia

El hermano Giovanni Bigotto, responsable de la Postulación marista de las Causas de los Santos ha publicado un opúsculo sobre los mártires de la Iglesia de Argelia donde presenta la pequeña biografía de un grupo de 19 mártires pertenecientes a 8 congregaciones y a culturas diversas. Fueron siervos apasionados de la Iglesia, de las tierras y gentes de Argelia, del pueblo sencillo, donde tejieron numerosas amistades. Humildes y bondadosos, el Señor irradiaba de sus corazones, de sus vidas, de su silencio. Testimoniaban una fe limpia, la fe de aquellos que preparaban en la oración el espacio para el diálogo.
Estos son sus nombres: Henri Vergès, marista. Hermana Paul-Hélène Saint-Raymond, de las Pequeñas Hermanas de la Asunción. Hermanas Esther Paniagua Alonso y Caridad Álvarez Martín, Agustinas Misioneras. Los sacerdotes Jean Chevillard, Alain Dieulangard, Charles Deckers, Christian Chessel de los Misioneros de África, llamados Padre Blancos. Las hermanas Jeanne Littlejohn (Hermana Angèle-Marie), Denise Leclercq (Hermana Bibiane) de la Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles. La Hermana Odette Prévost, de las Pequeñas Hermanas del Sagrado Corazón. Los siete hermanos trapenses de Tibhirine: Dom Christian de Chergé, Luc Dochier, Christophe Lebreton, Michel Fleury, Bruno Lemarchand, Célestin Ringeard, Paul Favre-Miville y Monseñor Pierre Claverie, Obispo de Orán, Dominico.
Ellos son un icono bellísimo de la Iglesia de Argelia: pequeña, compuesta sólo de unos pocos millares de fieles, dispersos en cuatro diócesis: Argel, Orán, Laghouat y Constantina - Hipona. Iglesia que vive en la pobreza porque, habiendo perdido toda su potencia social y su fasto, alimenta su vida de amor y de servicio. Así, purificada y sin ambiciones, quisiera ser un punto de partida para el diálogo con el Islam.
La pequeña Iglesia de Argelia es consciente de vivir una misión profética, la de crear para mañana un clima de diálogo tranquilo entre 1a fe cristiana y la fe musulmana, con la certeza de que todos somos hijos de Dios, obra de sus manos, y que los hijos acabarán un día por reconocerse como hermanos.
Para la gran mayoría musulmana de los argelinos, la Iglesia de Argelia representa un credo distinto pero cuya presencia es una oportunidad para valorar la propia identidad y aprender a respetar al otro.
La Iglesia de Argelia no olvida que es heredera de Tertuliano, de San Agustín, de San Cipriano, todos ellos hombres luminosos, que con la luz de su palabra y el ejemplo de su vida han preparado tiempos mejores. El profetismo de la pequeña Iglesia de Argelia ilumina la historia que se vislumbra en el horizonte. La sangre de los mártires cristianos derramada con la de un gran número de hermanos musulmanes es una súplica apasionad de intercesión para que nuestra humanidad sea más acogedora, más tolerante, más humana y sepa, en su diversidad, dar siempre gloria a Dios.


860 millones de niños viven una pesadilla, denuncia una agencia vaticana
Víctimas de una enorme variedad de tragedias y abusos, 860 millones de niños en el mundo viven en una permanente pesadilla, mientras que su futuro es una incógnita.
Un dossier actualizado de «Fides», órgano informativo de la Congregación vaticana para la Congregación de los Pueblos, recuerda esta realidad bajo el título «Herodes: la matanza de los inocentes continúa».
«Cuando se habla de los derechos de los niños se habla de un problema que afecta a 2,2 mil millones de seres humanos, la mitad de los cuales vive en pobreza», se lee en el informe, según el cual «la aldea global es sólo una inmensa periferia para millones de niños desnutridos, vendidos, explotados, enfermos».
«Víctimas del hambre, del sida, del abandono, de la ignorancia y de la soledad» «son el escándalo de nuestro tiempo. Para 860 millones de niños en el mundo el futuro es una incógnita, el presente una pesadilla»; se les «ha robado la infancia», constata.
El informe, que tiene en cuenta datos de organismos internacionales, revela que la cifra de niños-trabajadores llega a 211 millones entre 5 y 14 años de edad; de ellos 120 millones trabajan a «tiempo completo». La mayor parte –unos 171 millones— en condiciones arriesgadas. Asia es el continente más afectado por este fenómeno.
El documento denuncia además que «en la raíz de muchas formas de explotación está el hecho de que el los países más pobres entre aquellos en vías de desarrollo, más de 50 millones de niños ni siquiera son registrados cuando nacen», una cifra que se queda algo corta para la estimación de este año sólo entre Asia y África.
A 300 mil se eleva por su parte la cifra de niños «transformados en asesinaos para matar sin piedad»: los niños-soldados en el mundo.
Combaten --«atiborrados de drogas para vencer el miedo y matar a sangre fría»-- «en el frente de guerra olvidadas que ensangrientan a más de 40 países»; la mayoría de los «reclutas» tiene entre 10 y 14 años, pero la tendencia es a rebajar la edad «porque los más pequeños son considerados como la mejor mano de obra para el uso de armas ligeras, para esconderse, huir y espiar», prosigue el texto.
Veinte millones de niños viven y crecen en campos de refugiados. En los últimos diez años dos millones se cuentan entre las víctimas mortales –civiles-- de los conflictos. Las minas anti-personas matan entre 15 y 20 millones de personas al año: la quinta parte son niños.
Por otro lado, la cifra de «niños de la calle» se calcula en 120 millones, la mitad en el continente sudamericano.
«Hijos de la violencia –sigue denunciando el informe--, de la salvaje industrialización, de las “favelas”, de las guerras, de la desintegración de los vínculos sociales y familiares, de los consumidores de droga y de sexo», tienen entre 5 y 16 años, pero también los hay de 3 ó 4 años.
En la mayor parte de los casos se trata de varones; las niñas se ven menos porque se pueden dedicar con mayor facilidad a tareas domésticas o a la prostitución.
Muchos «trabajan como “recicladores de desechos” en los enormes vertederos de las afueras de las megápolis del tercer milenio», una ocupación que trae «tétanos, pulmonía y envenenamiento» acabando con sus vidas. Pero también los «niños de la calle» encuentran en su realidad cotidiana «escuadrones de policía, luchas entre bandas rivales, accidentes de tráfico» y «la pequeña delincuencia».
El hambre en el mundo es otra tragedia que produce la muerte de 11 millones de niños antes de que hayan cumplido los 5 años de edad.
El sida se ceba igualmente con los niños. El balance de 2005 arroja 3 millones de muertos –medio millón son niños--, 40 millones de seropositivos –2,5 millones son menores de 14 años— y 5 millones de nuevos contagios.
Otro azote es el tráfico de seres humanos, un problema de alcance mundial que involucra cada año al menos a 1,2 millones de menores de 18 años.
Por otro lado, 4 millones de niñas son compradas y vendidas para matrimonios, prostitución y esclavitud.
«El problema de los matrimonios pactados, más de 80 millones en el mundo, impuestos a niñas de menos de 18 años, ha sido denunciado por muchas organizaciones humanitarias, también por el riesgo de muerte para las jovencísimas madres», apunta «Fides».
Las niñas representan además dos tercios de los menores que no reciben una educación; «la consecuencia es que después será mujeres analfabetas: ¡actualmente 600 millones!», subraya.
La infancia de muchas niñas se enfrenta a la mutilación genital, una práctica que sufren cada año dos millones de pequeñas. En total 120 millones de mujeres del mundo han padecido esta violencia.


Hermanos “misioneros” a Haití - Los primeros Hermanos del Proyecto Ad Gentes están en sus puestos

El 30 de marzo de 2006, dos hermanos de Malawi, Evaristus Kasambwe y Anthony Njolovi llegaron a Puerto Príncipe y después a Jérémie, donde fueron recibidos por un entusiasta grupo de Hermanos y postulantes. Hubo una fiesta de acogida con refrescos y decorados, presentaciones, y palabras de los dos “misioneros”. La recepción acabó con el canto de la Salve Regina, y los dos hermanos se dispusieron a pasar su primera noche en Haití.
El viaje a Haití había comenzado mucho antes. A Anthony le habían sugerido la posibilidad de ser miembro del equipo de formadores que estaba con los postulantes en Haití, y aceptó generosamente. Sólo había un problema: tenía que aprender el francés. Y además en Haití necesitaban a alguien urgentemente. Así que le preguntaron a Evaristus si estaría dispuesto a irse de formador a Haití por un año mientras Anthony estudiaba el idioma y seguía el Primer Curso de Orientación de misioneros en Davao City, Filipinas, de Agosto a Diciembre. Evaristus dijo que sí.
Luego empezó un largo proceso hasta poder llegar allí. Tenían que hacer un vuelo internacional, por lo tanto había que conseguir los visados. Gracias a la tenacidad del H. Andrew Fournier que gestionaba el asunto en Malawi, finalmente lo lograron. Y entonces empezó el viaje de cinco días que los llevó a su destino.
El H. Evaristus tiene 43 años, y pertenece a la Provincia de África Austral (Malawi). Hizo los primeros votos en 1987 y la profesión perpetua en 1993. Ha ejercido de profesor y administrador, y era actualmente consejero del Sector. Ha trabajado en el campo de la formación. El Hermano Anthony, perteneciente a la misma Provincia, tiene 42 años. Hizo los primeros votos en 1991 y la profesión perpetua en 1998. Ha desempeñado las tareas de profesor y formador.
Por tanto, nuestros primeros Hermanos de la Misión Ad Gentes están ya en sus puestos. Aunque el objetivo de este proyecto es básicamente Asia, algunas Provincias habían solicitado apoyos antes de que el proyecto se pusiera en marcha oficialmente. El corazón generoso de los Hermanos Evaristus y Anthony, y la amplitud de miras de su provincia, permitió da respuesta a esa petición. Pedimos para ellos las bendiciones de Dios en este nuevo y apasionante trabajo que van a desarrollar en Haití.

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