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Boletín marista - Número 262

 

De Ghana a Argelia pasando por Filipinas - Entrevista al hermano Francis Attah
14/09/2006

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Francis Amoako Attah es el segundo hermano Marista de Ghana ingresado en el Instituto y el primero enviado a participar en el proyecto “Misión ad Gentes”. Francis tiene ahora 48 año y participa en la sesión organizada por el Consejo general para el primer grupo de misioneros ad Gentes en Davao, Filipinas.
La envevista está tomada del boletín “Noticias del Distrito África Centro Oeste nº 23 de 31 julio 2006”

Francis, háblanos de tu vida marista
Hice mi primera profesión en 1988. Nada más acabar el escolasticado me nombraron director de postulantes por tres años, y luego un año en el juniorado de Nigeria. En 1994 hice la profesión perpetua y me enviaron a Irlanda para estudios universitarios de Desarrollo y posteriormente a Manchester donde obtuve la licenciatura en Desarrollo y Recursos Humanos. En 1997 me enviaron al MIC, Nairobi, como profesor y encargado de las temporalidades de esta gran comunidad de formación. Allí estuve 7 años. Regresé al Distrito en 2004, y me pidieron que formara parte del equipo del noviciado.

Hasta que un día recibiste una llamada muy especial
Sí, me llamó el hermano Luís, Vicario General; me dijo que estaban buscando a un hermano africano para ir a Argelia, y que mi nombre era el primero de la lista. Me dio una semana para reflexionar acerca de esta propuesta. Quedé sorprendido y, a la vez, encantado. Nunca había pedido ir a misión ad Gentes; eran los Superiores quienes me preguntaban si estaba disponible. Reflexioné y oré. Sabía que había habido mártires en ese país. Me preguntaba: ¿Por qué yo?. Me miraba a mí mismo y no me veía digno, pero creo en lo que yo llamo “la honradez de Dios”, y veía que Dios me había ido preparando para esta misión a través de mis experiencias previas. Cuando Luis llamó de nuevo, le dije simplemente: “Fiat”.

Acabas de regresar de Argelia donde has tenido tu primer contacto con ese país
Era importante para mí tener esa experiencia antes e ir a Davao para seguir el plan de formación. He estado 35 días con los hermanos de Argelia. Una visita no muy larga pero muy interesante y enriquecedora.

¿Supuso un choque cultural el encontrarte tú, ghanés, en un país islámico?
Ciertamente lo ha sido. Argelia tiene 33.5 millones de habitantes y el 98% son musulmanes. La población católica, extranjeros sobre todo, es de algo más de 3.000 personas. Todo lleva el sello de la cultura islámica. No hacía más que abrir mis ojos antes nuevas realidades: sólo hombres como auxiliares de vuelo en el avión; prácticamente sólo hombres por las calles; las mujeres están recluidas en las casas… Las comidas son también diferentes; menos mal que he vivido en diferentes países y me acostumbro fácilmente. La gente toma mucha verdura, ensaladas, pescado y pan: comida demasiado ligera para un ghanés.

Háblanos de los hermanos que están en Argelia
Hay una pequeña comunidad en Mostaganem, a 356 Km. de la capital, Argel. La población es de unos 130.000 habitantes y casi todos viven de la agricultura y la pesca. La comunidad marista existe desde junio de 2004. Actualmente hay dos hermanos; Xema Rius, español, y Arturo Chávez, mexicano. El tercer miembro de la comunidad, Álex Gómex, también español, está estudiando árabe en Beirut. Le ha sustituido por un tiempo el hermano Jean Reboul, francés. Los hermanos tienen una vivienda de dos pisos en la que hay una sala de estudio y otra de ordenadores, al servicio de los estudiantes que vienen.

¿Cuál es la misión de los hermanos en un país islámico?
La resumiría en dos palabras: TESTIMONIO y PRESENCIA. Los hermanos son testigos de fraternidad entre ellos y con la gente. Me he dado cuenta del aprecio de los vecinos y de cómo confían en los hermanos. Los niños musulmanes de los alrededores vienen libremente a visitar a los hermanos. Una parte del edificio se ha cedido para poner un dispensario. En la comunidad no hay empleados: los hermanos se encargan de las tareas de la casa. Son una presencia de Iglesia en el país, una presencia pequeña, pero importante y significativa. En el proyecto comunitario han escrito: Compartir la vida y la misión de la Iglesia local de Orán; inculturarnos en la realidad argelina estando cercanos a la población; acoger y acompañar a niños y jóvenes argelinos, sobre todo a los pobres. Este ideal de testimonio, presencia y servicio se traduce en gestos concretos: el hermano Xema da clases e español, se encarga de los universitarios subsaharianos que hay en la ciudad, y colabora en la Oficina de los Religiosos, y en los Consejos pastoral y diocesano. El hermano Arturo, experto en ordenadores, da clases de informática. El H Jean es profesor de francés.

¿Cuál es la población católica de Mostanagem?
No hay ni un solo argelino católico en la ciudad. Los únicos cristianos son los hermanos maristas y el grupito de universitarios subsaharianos, que mantienen una estrecha relación con los hermanos. Son ellos sobre todo quienes utilizan la sala de estudio y los ordenadores. Los hermanos cuidan de su formación humana y cristiana. Cuando estuve allí me invitaron a darles una charla ¡en francés! durante media hora. También vienen algunos musulmanes a estudiar a casa y a trabajar en los ordenadores.

¿No hay sacerdotes católicos en la zona?
En Mostaganem no. En casa tenemos una capilla con el Santísimo. Un sacerdote de los alrededores viene una vez por semana para la misa. Los domingos los hermanos van a Orán, a 90 km., donde está la sede episcopal y se reúnen con una comunidad cristiana más amplia. No hay más que tres diócesis en Argelia: las de Argel, Orán y Constantina. Durante la revolución se cerraron la mayor parte de las iglesias, pero la Basílica de Nuestra Señora de África, en Argel, ha sido siempre respetada; la visitan muchos musulmanes. El recuerdo del hermano Henri Vergès y de los otros mártires sigue vivo: una placa en la basílica perpetúa su memoria.

¿Son numerosas las congregaciones religiosas?
Hay varias congregaciones en Argelia; están los Padres Blancos, las Hermanas de Nuestra Señora de África, las Franciscanas… Las Hermanas de la Caridad de Teresa de Calcuta acaban de abrir un jardín de infancia muy apreciado por la población local… Al no ser muy numerosos todos los religiosos se conocen entre ellos, se apoyan y colaboran; forman una gran familia.

¿Algún proyecto de cara al futuro de la presencia marista?
Se piensa en abrir una segunda comunidad marista. Sería en Orán. Esto será posible porque, además de mí, vendrán otros hermanos a Argelia: Michael Sexton, que trabaja en el noviciado de Sri Lanka, dos hermanos franceses, y Alex, en cuanto complete sus estudios de árabe en el Líbano.

¿Estás contento de participar en el proyecto de misión Ad Gentes?
Estoy muy ilusionado con este proyecto y espero aprovechar al máximo.
Voy con la mente y el corazón bien abiertos, dispuesto a aprender. Sé que no todo será fácil: habrá que afrontar problemas, como por ejemplo el de la lengua: hay que hablar bien el francés y el árabe. Esta misión requiere sacrificio, pero confío en “la honradez de Dios” y en las oraciones de los hermanos.

¿Tienes algún sueño que nos quieras compartir?
Dos deseos. El primero es que volvamos a las raíces de nuestra misión y nos comprometamos más en la catequesis. El segundo es que seamos hijos de la casa, como quería San Marcelino; que todos los hermanos colaboren en los mil detalles que hacen de nuestras comunidades verdaderas familias.

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