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Boletín marista - Número 264

 

Blog marista: ¿Qué ves en la noche? (H. Emili Turú)
05/10/2006

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La sección blogs de la página web www.champagnat.org, iniciada a partir del mes de mayo, ha aportado algunos temas de reflexión que han merecido el interés de los lectores. Pensamos que también merecerán la atención de los lectores del Boletín. Hoy recogemos aquí varias reflexiones del hermano Emili Turú, consejero general.
Al difundir estos contenidos por este medio pretendemos también animar a nuestros lectores a enviar sus comentarios a los blogs a través de la web.


¿Tiene futuro la Pastoral Juvenil entre nosotros?
04/10/2006

A finales del mes de agosto tuve la suerte de participar en un Encuentro con coordinadores provinciales de Pastoral Juvenil Marista (PJM) de América, que tuvo lugar en Mendes (Brasil). La casi totalidad de los participantes eran jóvenes, hermanos y laicos, entusiasmados y muy comprometidos con la PJM.
Fue una gran ocasión para conocerse mejor y compartir la experiencia que se vive en las distintas provincias, así como para proponer algunos pasos significativos con vistas a un mayor apoyo y coordinación a nivel continental.
Me impresionó el gran interés de todos los participantes por hacer las cosas lo mejor posible, así como el gran cariño por la gente joven, de quienes a menudo se hablaba como “protagonistas” y no sólo como receptores pasivos de una acción pastoral.
“El deseo de responder a las llamadas de los jóvenes de nuestro tiempo hace arder nuestro corazón y alimenta el sueño en la construcción de la civilización del amor”. Así se expresaron los participantes en una carta abierta al final del encuentro. Debo confesar que yo también sentí arder mi corazón y el aliento de un aire fresco que me hizo mucho bien. Y me pregunté qué tenían de particular los participantes en ese encuentro… ¿quizás que están en contacto directo con los jóvenes? ¿quizás que buscan evangelizar de manera creativa?... En cualquier caso, percibí un entusiasmo que me gustaría poder encontrar más a menudo en mis viajes por el Instituto.
Todo esto me ha hecho pensar en la importancia de la PJM. Porque es un medio de evangelización privilegiado de los jóvenes y absolutamente en línea con nuestra misión, y porque puede devolver el contacto directo con los jóvenes (¡y el entusiasmo!) a quienes hace ya tiempo que lo dejaron.
La verdad es que en el Instituto hay provincias muy comprometidas con la PJM, otras no tanto, y en otras ni siquiera existe el concepto. Y rondan por mi cabeza algunas preguntas: ¿Qué razones tienen quienes subrayan que la PJM debiera ser un medio privilegiado en las provincias? ¿Por qué motivos en algunos lugares no acaba de despegar o prácticamente ni existe?



El punto de vista de las víctimas
08/09/2006

El comentario del H. Georges Sabé en el último “post” a propósito de la guerra en el Líbano, resulta particularmente vivo porque está escrito desde la región. Esto me recordó la frase que escuché una vez: “pensamos con los pies”, haciendo referencia a la importancia del lugar físico donde nos encontramos para la configuración de nuestro pensamiento.
¿Qué tal si nos esforzáramos por ver los conflictos bélicos desde el punto de vista de las víctimas inocentes? ¿Seríamos capaces de ponernos en la piel de los miles de niños y niñas que sufren las consecuencias de decisiones de adultos que optan por la violencia?
A finales de julio la UNICEF informó de que dos millones de niños han muerto en conflictos en los últimos diez años. Los niños, por otra parte, a menudo soportan la carga más pesada de los traumas físicos y psicológicos en los conflictos armados. Desde el 2003, más de 14 millones de niños se han visto obligados a desplazarse dentro y fuera de sus países, y entre 8.000 y 10.000 mueren o resultan mutilados cada año por minas de tierra.
Entre las agresiones más comunes a los derechos de la infancia están el secuestro, el abuso sexual y el reclutamiento de niños como combatientes. De hecho, más de 250.000 menores siguen siendo explotados como niños-soldados por grupos y fuerzas armadas en todo el mundo.
En este contexto, me parece más actual que nunca la nueva presencia ante las Naciones Unidas en Ginebra (Comité de los Derechos del Niño) que acabamos de estrenar. Una presencia que luchará por conseguir cambios estructurales a favor del respeto de los Derechos de los Niños en los distintos países, pero que necesitará del imprescindible trabajo de acompañamiento de las víctimas.
Como el que están ya realizando en Líbano los jóvenes del GCJ (Grupo Champagnat de Jóvenes). A pesar de la escasez de gasolina, han continuado reuniéndose semanalmente para rezar. Pero no sólo eso; están llevando a cabo un plan de solidaridad con refugiados provenientes del sur del Líbano: trabajos manuales, juegos, torneos, momentos de diálogo y discusión… Y han abierto un espacio para la oración en común, incluso para la oración islamo-cristiana a favor de la paz y la reconciliación.
¿No es eso una manera de ver los conflictos desde el punto de vista de las víctimas?


Un corazón, una misión
13/06/2006

En estos momentos ya se ha puesto en marcha en prácticamente todas las provincias del Instituto el proceso de la “Asamblea Internacional de la Misión Marista” que se va a concluir en septiembre de 2007 en Mendes (Brasil), bajo el lema “Un corazón, una misión”.
Miles de personas, hermanos y laicos, reunidos en centenares de pequeños grupos repartidos por los cinco continentes, están compartiendo a propósito de su vida como cristianos y cristianas comprometidos en la misión marista, y mirando juntos hacia el futuro.
La última información que nos ha llegado proviene de Québec (Canadá). El Sr. Michel Beaulac y el H. Jean-Denis Couture nos dicen que más de 120 personas (laicos y hermanos) van a participar en el proceso. Añaden, además, una noticia muy hermosa: en las dos enfermerías de que dispone la provincia, se han constituido 3 grupos de hermanos mayores (unos 75 en total) que se han comprometido a llevar a cabo entre 3 y 5 encuentros especiales de oración acompañando no sólo el proceso de su provincia, sino a todos los grupos del mundo marista.
“Es como si pequeños fuegos empezaran a alumbrarse por todas partes”, dicen desde Québec. Esta es una bella metáfora para expresar nuestra misma impresión, referida a todo el Instituto.
¿Qué está ocurriendo donde tú vives? ¿Quieres compartir lo que estás viviendo en este proceso de la Asamblea Internacional? Te invito a que lo hagas a través de este blog.
Como habrás podido comprobar, estos “blogs maristas” se están convirtiendo en un buen espacio para el diálogo y la expresión: muchas gracias a todas las personas que han hecho uso de él para enriquecernos a cuantos los hemos leído, y gracias anticipadas a quienes van a hacerlo a través de la invitación de hoy.


Signos de esperanza
12/05/2006

Hoy es una afirmación común que no vivimos en una época de cambios, sino en un cambio de época. Lo cual genera una cierta confusión, pues desestabiliza al poner en cuestión las creencias y costumbres tradicionales.
Muchos dicen sentirse como en medio de una noche oscura, en la que no sólo es difícil ver algo, sino que además se pierde la noción del tiempo: ¿cuándo saldrá finalmente el sol?
No es la primera vez que la vida religiosa atraviesa un cambio de época, un período de “noche oscura”. Y la historia nos dice que sólo las congregaciones que han sabido adaptarse a los nuevos tiempos han pervivido. Si aceptamos que los institutos religiosos son como organismos vivos, entonces podemos pensar en la importancia de la HOMEOSTASIS, que es un conjunto de fenómenos de autorregulación al interactuar con el medio externo. Un sistema sano, por tanto, es capaz de reaccionar y de adaptarse cuando se produce un CAMBIO en ese medio externo. Si se resiste al cambio, se produce la enfermedad o incluso la muerte.
“¿Qué ves en la noche?” La pregunta del profeta Isaías se dirige hoy a todos nosotros, preguntándonos por signos de esperanza.
Personalmente, considero que el Instituto marista ha hecho un esfuerzo de adaptación muy notable desde los años del Concilio Vaticano II, aunque esto ha significado sufrimiento y tensión. Creo que podemos aplicarnos lo que en mayo de 2002 decía el documento vaticano “Caminar desde Cristo”:
“La vida consagrada ha seguido en estos años caminos de profundización, purificación, comunión y misión. En las dinámicas comunitarias se han intensificado las relaciones personales y a la vez se ha reforzado el cambio intercultural, reconocido como beneficioso y estimulante por las propias instituciones. Se aprecia un loable esfuerzo por encontrar un ejercicio de la autoridad y de la obediencia más inspirado en el Evangelio que afirma, ilumina, convoca, integra, reconcilia. En la docilidad a las indicaciones del Papa, crece la sensibilidad a las peticiones de los Pastores y se incrementa la colaboración formativa y apostólica entre los Institutos.
Las relaciones con toda la comunidad cristiana se van configurando cada vez mejor como cambio de dones en la reciprocidad y en la complementariedad de las vocaciones eclesiales… De simples relaciones formales se pasa fácilmente a una fraternidad vivida en el mutuo enriquecimiento carismático. Es un esfuerzo que puede ayudar a todo el Pueblo de Dios, porque la espiritualidad de la comunión da un alma a la estructura institucional, con una llamada a la confianza y apertura que responde plenamente a la dignidad y a la responsabilidad de cada bautizado.
En las intervenciones de los Padres en la Plenaria, así como en las relaciones presentadas, ha despertado admiración la multiforme actividad misionera de los consagrados y de las consagradas… Hay que decir gracias, sobre todo a quien se encuentra en primera línea. La disponibilidad misionera se ha reafirmado con una valiente expansión hacia los pueblos que esperan el primer anuncio del Evangelio. Nunca como en estos años ha habido tantas fundaciones, precisamente en momentos agravados por la dificultad numérica que sufren los Institutos. Buscando entre las señales de la historia una respuesta a las expectativas de la humanidad, la osadía y la audacia evangélica han empujado a los consagrados y a las consagradas a lugares difíciles hasta el riesgo y el sacrificio efectivo de la vida.” (7 y 9)
Es verdad que todavía estamos en medio de la noche. Pero a mi me parece intuir muchos signos de esperanza de que el alba de un nuevo día esta cerca.
Y tú, ¿qué ves en la noche?

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