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Boletín marista - Número 271

 

Derechos del niño
23/11/2006

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Hoy recogemos aquí varias reflexiones del hermano César Henríquez, miembro del BIS que coordina el programa de animación y educación del BIS en relación a la promoción y defensa de los Derechos del Niño en Ginebra.
Al difundir estos contenidos por este medio pretendemos también animar a nuestros lectores a enviar sus comentarios a los blogs a través de la web.



Derechos del niño
20/11/2006

20 de Noviembre: Día Internacional de los Derechos del Niño. La fecha podría pasar como una más entre tantos aniversarios que se celebran cada semana y cada mes. Pensando en esta fecha, me vienen a la mente momentos intensos vividos con niños y jóvenes centroamericanos, queriendo encontrar su lugar en el mundo y el sentido de su vida, teniendo a la vez que enfrentar un gran número de dificultades.
Nuestra presencia marista en Ginebra, trabajando en la promoción y defensa de los Derechos del Niño, quiere aportar nueva vitalidad a los esfuerzos de renovación que se viven actualmente en las diferentes provincias de nuestro Instituto. Desde aquí, queremos recordar que todos juntos como Maristas: Hermanos, laicos y laicas, alumnos y alumnas, jóvenes en grupos apostólicos, fraternidades, ... hacemos patente el amor que Dios nos tiene, demostrando nuestro amor por los niños y jóvenes. Un amor que se hace concreto a través de la atención, el cuidado y el respeto de los más pequeños. Un amor que transmite seguridad, y que hace posible descubrir que somos responsables unos de los otros. Ésa es la auténtica solidaridad: no es dar lo que nos sobra, es dar desde el convencimiento que somos parte de la misma humanidad, que compartimos una misma dignidad como seres humanos. De esta manera, las nuevas generaciones podrán creer que es posible comprometerse por la construcción de un mundo más justo, con igualdad de oportunidades para todos y todas. Pero el ideal choca de frente con la realidad:
En el reciente informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo aparece el siguiente dato: “Cada año mueren cerca de 1,8 millones de niños como consecuencia directa de la diarrea y otras enfermedades causadas por el agua sucia y por un saneamiento insuficiente.” En otra parte de este informe se afirma que la economía mundial ha crecido, pero también ha crecido la desigualdad en los ingresos: “Las 500 personas más ricas del mundo tienen ingresos superiores a los 100 mil millones de dólares... Esta cifra supera los ingresos combinados de los 416 millones de personas más pobres.” Se constata que la desigualdad de oportunidades e ingresos entre la población de los países ricos y la población de los países pobres siguen aumentando. ¿Podemos hablar de solidaridad y quedarnos indiferentes ante este tipo de realidades?
Los Maristas, con una historia casi bicentenaria, con una gran experiencia en la educación y formación de la juventud, tenemos la oportunidad de hacer oír una voz diferente en este foro internacional que es la Organización de Naciones Unidas. Tenemos la posibilidad de recordar a quienes dirigen los pueblos del mundo que todas las personas, pero sobre todo, los niños y niñas merecen un trato digno, educación integral y de calidad, acceso a condiciones mínimas de salubridad que permitan una mayor esperanza de vida. Que la desigualdad es el mayor obstáculo que debemos superar si queremos un mundo donde la paz, el desarrollo y los derechos humanos sean posibles. Desde Ginebra, ésas son algunas de las cosas que pediría para los niños en este día. Haciéndote eco de la voz de los niños y niñas de tu país, tu ciudad, tu lugar de misión: ¿Qué pides tú, para ellos?




Violencia contra los niños
03/11/2006

Recientemente se hizo público un amplio estudio sobre la violencia contra la niñez, sus causas y consecuencias. El Estudio, que puede ser leído y descargado en la sección de documentación del BIS, expone una serie de informaciones que no deben pasar desapercibidos para nosotros y nosotras, que nos dedicamos, por vocación, al cuidado y formación de los niños, niñas y jóvenes.
Una de las muchas conclusiones que presenta el estudio es algo que ya conocemos dentro de la tradición educativa marista: la violencia es una de las causas más frecuentes por las que los niños abandonan la escuela. El estudio menciona que entre el 20 y el 65 por ciento de los niños y niñas en edad escolar dicen haber sido intimidados verbal o físicamente durante los últimos 30 días, y además afirma que el castigo físico es una práctica común en las escuelas de un gran número de países.
Otro aspecto a subrayar es el hecho que la mayoría de actos violentos contra los niños, niñas y adolescentes son perpetrados por personas que forman parte de sus vidas: padres, madres, profesores/as, compañeros/as de clase, empleadores/as y cuidadores/as. Sólo en dieciséis países se ha prohibido todo tipo de violencia contra los niños, dejando así a la gran mayoría de la población infantil del mundo sin la protección legal adecuada contra la violencia.
Como Maristas, ¿qué hacer y qué decir? O mejor: ¿qué más hacer y qué más decir? ¿Qué podemos aportar como personas y como Institución presente en 76 países para erradicar la violencia en contra de los niños? ¿cómo cambiar la actitud de los adultos que consideramos aceptable la violencia física y psicológica contra los niños? Invito a las personas que leen este blog: hermanos, maestros y maestras, padres y madres de familia, pero sobre todo, a los y las jóvenes, que compartan sus puntos de vista sobre la violencia contra los niños desde una perspectiva marista.



¿Quién es el más importante? (Marcos 9, 30-37)
13/10/2006

Comienzo una serie de reflexiones que deseo ofrecer a todas las personas, hermanos, laicos y laicas, que visitan nuestra página web, y compartir de esta manera las experiencias del trabajo que los Maristas estamos iniciando en Ginebra, en la promoción y defensa de los Derechos de los niños. Comentarios y reflexiones que desean aportar un granito de arena al gran esfuerzo que ya se está haciendo a nivel del Instituto en la preparación de la Asamblea Internacional de la Misión Marista. El título de este “blog” hace alusión al Evangelio que hemos escuchado el domingo anterior: Jesús pone en medio a un niño, lo abraza y nos invita a acoger el Reino de su Padre, Dios, con la actitud de un niño.
Champagnat quería que sus hermanos ofrecieran a los niños y jóvenes de su tiempo el anuncio de la Buena Noticia del Reino, una Buena Noticia que venía acompañada de una formación integral: la de la mente y la del espíritu. Para él, educar a un niño era tarea más importante que gobernar el mundo.
Nosotros, maristas, continuadores del sueño de Marcelino, hacemos de la Evangelización y la Educación los componentes esenciales de nuestra misión. Y buscamos realizarla atentos a los signos de los tiempos.
El mundo en el que desarrollamos nuestra misión presenta panoramas muchas veces desalentadores: guerras, violencia, pobreza, migraciones forzadas, abusos, explotación... Se han globalizado las comunicaciones y la economía... debemos también globalizar la solidaridad.
Nuestra presencia en Ginebra pretende precisamente esto: aportando nuestra experiencia y la voz de los destinatarios de nuestra misión colaboraremos con muchas personas y organizaciones que buscan la paz y la justicia para todos desde el ámbito de Naciones Unidas. Como maristas, nos enfocaremos en pedir educación para todos, un alto a la violencia contra los niños, y que se dé oportunidad a los niños y niñas de ser protagonistas en la construcción de su propio futuro.
¿Que realidades de nuestra misión y nuestros destinatarios necesitan mayor atención en nuestros países?

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