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Boletín marista - Número 281

 

Entrevista al hermano Joseph Udeajah, director académico del MIC
01/02/2007

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El hermano Joseph UDEAJAH es nigeriano de nacimiento y pertenece también a la provincia marista de Nigeria. Nace en 1947 e inicia su vida marista ingresando en el postulantado a los 23 años. Desde los inicios de su carrera profesional se ha dedicado a la tarea docente, especialmente en Uturu, a la animación de la vida de comunidad y la pastoral vocacional. Ha asumido su mandato al frente del Marist Internacional College de Nairobi a partir de 2005, después de haber estado al frente de la Provincia marista de Nigeria como Provincial.

H. AMEstaún. El MIC fue creado como centro para cualificar la formación religiosa y profesional de los hermanos maristas de África. Han transcurrido ya veinte años desde su fundación. En una mirada retrospectiva, ¿cómo ve usted el camino recorrido por esta institución?
H. Joseph Udeajah.
Hay una cuestión de fondo en la que permanece la visión fundacional del MIC, esto es, proporcionar la formación de post-noviciado a nuestros hermanos jóvenes de África y Madagascar de acuerdo con la Guía de Formación y otros documentos del Instituto y teniendo siempre a la vista las necesidades cambiantes del continente africano.

La realidad de África marista ha evolucionado notablemente en estos veinte años. ¿Cuáles son los actuales objetivos que se propone el MIC en relación con la formación de los hermanos?
El objetivo principal sigue siendo el mismo: formar apóstoles maristas coherentes que puedan dar a conocer a Jesús entre los jóvenes y hacerlo por medio de cualquiera de nuestros campos pastorales.

Las necesidades de la educación en África son muy plurales. Unas hacen referencia a los conocimientos básicos de las personas, otras a la aplicación práctica de esos mismos conocimiento, otras están relacionadas con la gestión de las obras y el liderazgo para realizar una eficiente evangelización. ¿Cuáles son las especializaciones que ofrece el plan de estudios del MIC?
Hablando de necesidades educativas, nosotros tratamos de ofrecer a los hermanos jóvenes una formación inicial donde se integren los elementos espirituales y académicos, de manera que puedan luego realizar su inserción en el apostolado marista. Nosotros contemplamos la especialización como una etapa formativa posterior que puede diseñarse mejor en cada unidad administrativa a la luz de sus necesidades concretas. El programa académico del MIC ofrece al hermano joven una formación básica en lo que concierne a estudios religiosos y en otro campo de enseñanza, ambas cosas a un nivel universitario de diplomatura. A nosotros nos parece una base sólida para un posterior compromiso en diversas actividades apostólicas maristas relacionadas con los jóvenes en diversos contextos.

Los hermanos que estudian en el MIC proceden de países muy diversos donde la organización escolar y educativa tiene requerimientos propios. ¿Los estudios que se realizan en el MIC tienen validez para todos los países? ¿Qué autoridad académica respalda los títulos que ofrece el MIC?
Los diplomas son extendidos por la Universidad Católica de África del Este (CUEA) en la cual se inserta el MIC como una de sus facultades. La titulación del CUEA está oficialmente reconocida en la mayoría de los países africanos donde se hallan los maristas y tienen validez para acceder a los programas de post-graduado.

¿Cuáles son las líneas educativas que se propician en el MIC para promocionar educadores que se integren en la cultura de cada pueblo y sean servidores de los niños y jóvenes pobres?
Una parte integral del programa formativo de nuestros jóvenes es la Actividad Formativa Apostólica que proporciona a los hermanos la oportunidad de trabajar directamente con la juventud con periodicidad semanal, a menudo en los barrios más deprimidos de Nairobi. Tienen también, al acabar el segundo año, una experiencia de vida comunitaria en su propia Provincia para insertarse de manera real en la vida y el trabajo del contexto al que pertenecen. Al final del tercer año pasan por un período de prácticas de magisterio que dura tres meses y medio, y que se efectúa en zonas rurales con preferencia a las urbanas.

En la tradición pedagógica marista se destacan algunos rasgos propios del modo de educar de los hermanos maristas que les distinguen de otras maneras de educar a los niños y jóvenes practicadas por otras instituciones. ¿Qué rasgos destacaría usted en la pedagogía que ponen en práctica los formadores del MIC?
El estudio de la pedagogía marista entra en los contenidos del programa formativo de los hermanos. A este respecto, la opción por los pobres es un aspecto en el cual insistimos, lo mismo que la llamada de Champagnat a ‘dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar’, junto con la exhortación de que para educar a los niños hay que amarlos. Esta llamada a respetar a los niños se les hace cercana a nuestros jóvenes cuando contemplan en su período de prácticas los castigos corporales infligidos a los alumnos. Ellos reaccionan horrorizados como hizo Champagnat cuando vio cómo el maestro pegaba a un niño.

La presencia marista en 18 países de África, más Madagascar, está relacionada con muy variadas actividades de la Iglesia católica. ¿Qué retos le plantea al MIC la Iglesia de África?
Ciertamente la presencia marista está relacionada con las diversas actividades que promueve la Iglesia. Sin embargo, nosotros vemos el trabajo del MIC como una preparación de los hermanos jóvenes a comprometerse en ese aspecto específico del carisma marista que es la educación de los jóvenes, especialmente los pobres.

La presencia mayoritaria de alumnos en las aulas del MIC es de hermanos maristas que vienen a realizar sus estudios. He conocido hermanos exalumnos del MIC en diversos países. ¿Cuántas promociones de hermanos estudiantes han egresado de sus aulas? ¿Qué ha supuesto su presencia para África marista?
Son ya catorce las promociones de hermanos que han salido del MIC. Algunos de ellos son ahora los Provinciales o Superiores de Distrito en sus unidades administrativas, otros son consejeros, son numerosos los que trabajan en los diversos centros de formación de África, y muchos de ellos son directores de escuelas y proyectos educativos en las Provincias.

Recientemente la Conferencia de Superiores maristas del Continente africano decidió que el “Centro” marista se convirtiera en “College”. ¿Cuáles han sido los motivos para este cambio? ¿Qué ha significado de una manera práctica?
Eso no es del todo exacto. El MIC como tal Centro Internacional Marista permanece, pero los dos elementos componentes, Comunidad y College, han sido separados con fines administrativos. Esto posibilita el desarrollo del área académica que no sólo proporcionará opciones más completas a los estudiantes (incluidos los hermanos jóvenes), sino que también hará más viable la propia formación académica de los hermanos, aliviando la carga económica de las Unidades Administrativas. También prevemos un aumento de los estudiantes laicos. Todo ello nos permite, al mismo tiempo, ofrecer nuevos tipos de programas en los que mostramos nuestra propia ‘opción preferencial por los pobres’, al poder dar una segunda oportunidad a los alumnos que, por diversas razones, a menudo de índole social y económica, no han conseguido los niveles para acceder a la Universidad cuando terminan los estudios de secundaria.

En sus inicios el MIC estuvo destinado solamente a la formación de los hermanos maristas jóvenes. Hoy con el nuevo cambio de los planes de estudio las aulas están abiertas también a otras instituciones. ¿Cómo ve usted el futuro del “College”?
Casi desde el principio se vio oportuno que el MIC estuviese abierto a las necesidades de un sector más amplio que el de los hermanos jóvenes, dando así respuesta educativa a un contexto de Iglesia más abierto. En su mayor parte han sido siempre religiosas de diversas congregaciones que se matriculaban para obtener el bachillerato de estudios religiosos de la Universidad Pontificia Urbaniana. Más recientemente también se han inscrito alumnos con niveles de acceso a la CUEA. Los cambios que hemos efectuado favorecen más aún la expansión de nuestra oferta educativa, siempre con la meta puesta en la formación de nuestros hermanos jóvenes y otros estudiantes, tanto religiosos como seglares, en una variada gama de aspectos educativos que permitan dar respuesta a las necesidades de la Iglesia y de la juventud en África y Madagascar.

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