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Boletín marista - Número 300

 

Entrevista a Sérgio Luís Schons
21/06/2007

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Sérgio Luís Schons nació en Rio Grande do Sul, Brasil. Seglar marista. Casado desde hace 14 años con Silvana, tienen una hija, Mariana. Es mecánico de profesión y trabaja en el negocio que montó su padre. Interviene activamente en la pastoral del laicado marista de la Provincia de Rio Grande do Sul y forma parte de la Comisión Internacional que prepara la redacción del documento sobre los laicos maristas.

AMEstaún. ¿Cómo conoció a los maristas?
Sérgio.
Mi primer contacto con los maristas fue en octubre de 1974, cuando todavía era un chiquillo. En aquella época yo ayudaba a misa y hacíamos una excursión anual. Cuando nos tocó hacer la del año 1974 los padres pidieron que nos llevasen los hermanos a la excursión. El que conducía el vehículo de la comunidad marista era el hermano Antônio Silva. Algo que vi en aquel religioso me tocó el corazón de una manera que no sabría explicar, ya que era un rapaz de 10 años.
Pero mi verdadera experiencia de “pozo de Jacob” marista la tuve más tarde, ya con catorce años, cuando me encontré con los hermanos en sus diversas acciones pastorales de nuestra parroquia: preparación de catequistas, grupos de oración en familia, pastoral de la gente del campo, etc.
El espíritu de Champagnat impregnado en aquellos religiosos, nos hacía sentirnos acogidos en su comunidad con una gran sencillez y espíritu de familia. Fue conmovedor el testimonio de aquellos hombres que verdaderamente vivían como los primeros cristianos. Su oración en común, las tareas compartidas, la sencillez de su ser, su despego de las cosas materiales, su espiritualidad mariana. Y sobre todo, aquel gusto de estar juntos y construir juntos.

¿Algunos momentos importantes del proceso de su vocación de laico?
Yo diría que ése fue nuestro momento de “pozo de Jacob”, ya que desde entonces estamos siempre pidiendo más de aquella agua. Digo nuestro momento, porque no fue una experiencia únicamente mía. Los jóvenes que hicieron esa experiencia conmigo también se sintieron tocados y aquí estamos hoy haciendo comunión de vida en nuestra fraternidad Acordaos (MChFM).
Con todo, parecía que mi corazón ardía de una manera más exigente que en los demás. A los 18 años este ardor era tan intenso que sentí que Dios me pedía algo más fuerte. Resolví hacer algunos ahorros para invertir en una experiencia de vida religiosa marista. En 1984 y 1985 pasé por las fases de pre-postulantado y el postulantado de la formación de los hermanos.
A fines de 1985, al darme cuenta de que el maravillosos estado de consagrado no respondía a las ansias que albergaba en mi pecho, muy triste y frustrado me retiré de la formación de los hermanos y regresé a mi ciudad. Sentí el aliento cariñoso de los amigos que allí había dejado y el apoyo incondicional de muchos hermanos que había conocido en los dos últimos años. Ellos me animaron y me hicieron mirar siempre hacia delante, mostrándome que Dios, Señor de nuestra historia, tiene siempre un plan de amor para cada uno de nosotros.
En medio de las más diversas actividades pastorales, comenzamos a oír noticias sobre nuevos vientos que soplaban en el Instituto Marista: era el Espíritu Santo que penetrando en nuestras mentes y en nuestros corazones nos manifestaba que había un lugar especial para los seglares junto al carisma marista de Champagnat.
Así que fuimos profundizando en esta vida compartida, siempre en medio de las cosas temporales propias del laicado, hasta que llegamos a este tiempo de gracia por el que estamos pasando hoy todos los maristas, laicos y hermanos.

Personalmente, como se siente en la Comisión de redacción del documento LA VOCACIÓN DEL LAICO MARISTA?”
El mundo entero está con los ojos vueltos a la fenomenología del laicado. Hemos visto cuánto ha avanzado valientemente la Iglesia y nuestros capitulares en este sentido, cuántos documentos y circulares abordan con coraje y esperanza este tema. Saber que el H. Seán Sammon y su Consejo iban a constituir una comisión cuya finalidad específica es escribir un documento sobre LA VOCACIÓN DEL LAICO MARISTA fue para nosotros un hecho extraordinario. Creo que no merezco tanta deferencia. Mi esposa, mi hija, mi fraternidad y mis familiares fueron determinantes para que aceptase este servicio a la Iglesia y al Instituto que tanto amo. En la Comisión me siento totalmente en familia; tratándose de las relaciones interpersonales y de amor al carisma marista. Ya casi no consigo distinguir un religioso de un seglar: somos verdaderamente todos hermanos y hermanas, maristas hijos de Champagnat.
Esta misma integración e interacción la he experimentado en la Casa general, con la presencia amistosa y estimulante del H. Seán, del Consejo, de la Comunidad de la Administración general, del Colegio internacional; en fin, me siento profundamente acogido, ligado y comprometido con cada uno de ellos.
Me encuentro muy bien en esta comisión. Es como si mucha parte de nuestras historias personales, procedentes de culturas tan distintas, se hubiese mezclado a lo largo de los años sin habernos conocido antes, ¡es fantástico! Es el corazón latente, vivo y activo de Champagnat.

Describa el ambiente y el trabajo de la Comisión.
Tenemos muchas gracias actuantes en el trabajo de la Comisión. Una de ellas es nuestro Director, el H. Pau Fornells. Otra es la presencia amiga del H. Pedro Herreros y del H. Juan Miguel Anaya. Trabajamos con mucha voluntad y espíritu de colaboración. Somos siete seglares y tres hermanos, y nuestros diálogos son mediados por nuestros cuatro traductores que están perfectamente integrados en nuestras tareas.
Llegamos con los acontecimientos y sensaciones vividos desde nuestras historias personales. A partir de una mirada hacia el mundo marista obtuvimos el primer trazo sobre el laicado hoy. Después recogimos los testimonios de vida de 92 seglares que viven y vibran por su vocación marista. por fin, en esta segunda ronda de trabajo, estructuramos el documento y elegimos los redactores del primer borrador.

¿Esperanzas y desafíos que se presentan en este nuevo documento?
Pienso que nuestro mayor desafío es tratar de ofrecer a los laicos y a los hermanos, de la manera más universal posible, este regalo divino que está ahí, que es una realidad y nos invita a construir comunión compartiendo vida, espiritualidad y misión. Esta nueva dimensión de profunda unidad a partir de los fundamentos de nuestro bautismo y de las fuentes que nos dio Marcelino nos exhorta a poner en marcha procesos capaces de sustituir las viejas estructuras “Yo-Dios” por nuevas relaciones “Nosotros en Dios”.
Hace poco di una charla sobre el tema de la VOCACIÓN DEL LAICO MARISTA. Una joven, que trabaja en una obra marista me miró y me dijo:“desde que escuché tu conferencia me pregunto si soy una seglar marista de verdad...”
De entre todas las esperanzas que nuestra comisión recogió en sus objetivos, yo destacaría una: el deseo de que este documento sea un instrumento que ayude a discernir a personas como esa joven y a todos los maristas que quieren comprender y vivir esta gracia a partir de su entendimiento, pero sobre todo desde el corazón y con toda su alma.

¿Como ve el movimiento de los laicos maristas en su Provincia y en el mundo?
Cuando tuve la oportunidad de entrar en contacto con la vida de decenas de laicos maristas del mundo, me di cuenta de cuánto tengo que crecer personalmente en este camino vocacional. ¡Cuántos ejemplos de seglares maravillosos que han hecho un camino de santidad a través de su declarada vocación laical marista! La riqueza que el Instituto tiene hoy representa un verdadero potencial misionero que ha de sumarse al potencial de los consagrados.
En mi Provincia, como en muchas partes del mundo, este camino en cuanto se refiere al proceso de discernimiento y redescubrimiento bautismal está apenas en sus comienzos. No nos podemos imaginar qué gran fuerza misionera ofreceríamos a la iglesia de Jesucristo hoy si los seglares tomáramos conciencia de este ardor que nos quema. Tenemos mucho que construir y construir deprisa porque la vida es corta.

¿Cuáles son los grandes desafíos que tiene el carisma y la misión marista hoy?
Yo diría que nuestro desafío hoy es exactamente aquel que nos dejó nuestro padre fundador: “dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”, a partir de la práctica de María, sobre todo entre los niños y jóvenes menos favorecidos.
Este desafío que conmovió y removió el corazón de Champagnat es de la mayor actualidad, por tanto ¡es el desafío de todo marista hoy! Entonces, ¿qué es lo que ha cambiado? Lo que ha cambiado son algunos aspectos temporales, ya que, si por un lado tenemos desintegración familiar, desilusión en las relaciones con Dios, estructuras inhumanas que maltratan a los niños en el mundo entero, por otro hay un número cada vez mayor de personas que se sienten llamadas a luchar corresponsablemente contra esas estructuras, siendo ante todo signo de los valores del Reino aquí en la tierra. De esa manera, tal como lo veo yo, nuestra familia marista de Champagnat tiene la gracia de este desafío: ser, por la fuerza de nuestro bautismo y unidos al corazón de Marcelino, signo fecundo para el mundo.

¿Un mensaje para los laicos y hermanos de todo el mundo?
La madre Iglesia nos viene diciendo desde hace cuarenta años nos que ha llegado el momento del laicado. Yo noto esfuerzos muy santos y numerosos para hacer realidad lo que los padres sinodales nos escriben, sobre todo a raíz del Concilio Vaticano II.
Desde mi punto de vista la fenomenología del seglar marista no supone ya ninguna novedad. Para mí la gran noticia, la buena nueva, es que estamos descubriendo un estilo de hacer comunión. Descubrimos en nuestro corazón que somos realmente hijos del sueño de Champagnat y, por tanto, todos somos hermanos y hermanas, independientemente de nuestra consagración explícita. Para mí la buena nueva reside en el hecho de que, al descubrir esto, somos más cristianos, somos más Iglesia, somos más maristas, y por eso, juntos, ¡podremos mucho más! Nuevos campos de misión, nuevas formas de promoción vocacional, nueva comprensión de nuestra formación común. En suma, una nueva vida que nace para todos cuantos quieran soñar este nuevo tiempo.

¡ ALÉGRATE DE SER MARISTA !

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