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Boletín marista - Número 308

 

Un punto y seguido después de Mendes
20/09/2007

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La Asamblea internacional de misión marista, celebrada en Mendes (Brasil) del 3 al 12 de septiembre de 2007, ha concluido felizmente sus trabajos. Les ofrecemos aquí una reflexión personal realizada una vez concluida la Asamblea. Quienes deseen mayor información podrán seguir el desarrollo de la Asamblea día a día en www.champagnat.org


Viví apasionadamente el Concilio Vaticano II en los años setenta. La cabeza estaba llena de nuevas ideas y el corazón se encendía al calor de la nueva liturgia. Con el correr de los tiempos he visto que las aguas torrenciales del Concilio Vaticano II se han filtrado a través de las rendijas de la historia y de los corazones y comienzan a manar con abundancia a través de diversos manantiales y a converger en ríos de vida en el mundo marista. La celebración de la Asamblea internacional de misión marista es una fuente que recoge aguas profundas alumbradas en la reunión conciliar del Vaticano II.
Algunos han hablado durante la Asamblea de haber vivido un nuevo Pentecostés. Pero yo creo que también se ha vivido intensamente una anunciación, un nuevo Belén, y un reiterado magníficat. ¿Pentecostés? Sin duda. No solamente hermanos y laicos juntos, sino unidos y en profunda comunión. La Asamblea ha sido una magnífica expresión del Pueblo de Dios en comunión, en comunidad de fe, de alabanza y de oración. La diversidad de lenguas ha puesto de relieve la unidad del espíritu y la universalidad del carisma y de la misión marista. Ha sido una magnífica expresión de comunión del “laos”, de los de a pie, en igualdad hermanos y laicos, laicos y hermanos. Un padre marista ha presidido la celebración de cuanto el Señor ha realizado durante esos días en la Asamblea.
El himno de la Asamblea se ha repetido una y otra vez, como un “mantra”, vivido en contemplación, proclamando una y otra vez: “un corazón, una misión”. Y mientras tanto, los rostros expresaban la profunda comunión que les unía. La vivencia de la comunión solamente puede ser regalo del Espíritu. Por eso se entonó el magníficat, en varias ocasiones, de una forma espontánea, para dar gracias a Dios, como María, por lo que estaba ocurriendo.
Se ha vivido también una nueva anunciación. El ángel institucional se ha acercado a muchos corazones para pedirles un “sí” generoso para con el Señor. En numerosos momentos se ha palpado cómo vibraba la llamada personal del Señor a cada uno de los asistentes, incluso a los que ya han celebrado décadas de existencia.
El Belén se ha significado en la Asamblea con las llamadas a la ternura de la maternidad. Hoy la misión marista pide engendrar a Jesús en nuestro entorno con la misma ternura y entrega que lo hizo María. Engendrar y dar a luz la vida de Dios en tantos “Montagne” como encontramos en nuestro camino. La presencia de las mujeres en la Asamblea ha subrayado esta dimensión marista y femenina. El carisma marista, nacido junto a María, es una propuesta femenina para ser vivida en un Instituto de varones. Las laicas maristas aportan una riqueza inédita al carisma y a la institución.

¿Algo nuevo en Mendes?
Veo varias novedades en la celebración de la Asamblea internacional de misión marista. Destaco tres. La primera es la celebración de la propia Asamblea. Este proyecto del Consejo general es ya una realidad que se inscribe como novedad en la historia del Instituto por ser la primera vez que se hace.
En relación con la misión veo como novedad de la Asamblea que hermanos y laicos hablen de “santidad”, es decir, de excelencia de vida espiritual. Si bien la santidad es la meta de toda vida cristiana, me parece de un relieve particular que una Asamblea internacional proyecte la misión marista hacia una realización de las personas plenificante y de calidad espiritual. No he escuchado en la Asamblea hablar de “fidelidad”. En cambio, en la reunión tenida en Avellanes, para compartir programas comunes de formación de hermanos y laicos, esta idea resonó con intensidad en algunos momentos. Proponer la santidad de vida como meta común para hermanos y laicos es compartir una aventura de fidelidades. Hablar de santidad en nuestros ambientes educativos de hoy es hacer propuestas de vida que van contra corriente. Por eso me ha parecido que ésta es una novedad fundante porque apunta a lo esencial de la misión, a la conversión del corazón, y porque destaca un lenguaje nuevo en el modo de hablar habitual de hermanos y laicos.
Una segunda novedad, para mí, ha sido el hecho de que la Asamblea se plantee una pastoral vocacional para hermanos y para laicos de la que todos son corresponsables. La misión marista se ha valorado por la Asamblea como algo vital para la Institución y para la Iglesia. Y todos se han sentido corresponsables. Hoy comienza a haber conciencia de que seguimos necesitando hermanos y laicos que perpetúen el carisma de Champagnat. Esta es una propuesta nueva y creativa que va a incidir sobre el modo cómo se vive en familia y en comunidad y sobre los procesos de iniciación, maduración, vivencia y compromiso de la fe de hermanos y laicos.
Una tercera novedad es la defensa y promoción de los derechos de los niños como proyección de la misión marista. Esta propuesta no ha sido iniciativa de la Asamblea sino del Consejo general, pero a través de la Asamblea ha empezado a tener resonancia mundial.

El mandala, ¿pretexto o recurso?
Una palabra sobre cómo he visto trabajar a la Asamblea. Le pregunté a Colin, en una entrevista sobre la metodología usada en la Asamblea, si el mandala había sido un pretexto o un recurso para trabajar juntos. “Ambas cosas”, me respondió. Proponer la realización de un mandala para trabajar contenidos fue una novedad también. Para muchos ha sido una sorpresa la misma palabra. ¿Qué quiere decir “mandala”?, se preguntaban. La realización de un mandala como método de reflexión ha estado cargada de intencionalidad para dirigir la atención a lo que es esencial en la misión marista. El mandala clásico se confecciona fundamentalmente con formas geométricas y color; dos elementos que exigen armonía y proporción, por tanto orden. Los asambleístas parecían párvulos en clase, sentados o arrodillados en el suelo con pinceles y colores témpera en las manos. Pero internamente realizaron una excelente actividad de reflexión. La pintura fue el medio para compartirla. Elaborar un mandala exige centrar la reflexión y el pensamiento. Es pues una invitación para venir del desorden al orden. En este sentido la elaboración del mandala ha sido un recurso para centrar la diversidad y realizar síntesis armónicas. Una vez definido el centro del mandala, las ideas o sentimientos que se relacionan con él se subordinan con facilidad y ayuda a crear una gran convergencia de intereses. Fue una gran ayuda. Si se hubiera propuesto la realización de un “documento”, con mucha probabilidad hubiera desencadenado más racionalidad que corazón. Y al fin y al cabo la Asamblea ha creado un documento con más corazón que racionalidad. Han pesado las razones del corazón.

Mendes nos ganó el corazón
Los detalles fueron numerosos y de calidad. La organización estuvo muy cuidada y atendida. Estuvimos en una casa marista con las comodidades de un hotel. El hermano Claudino Falquetto, Provincial de Brasil Centro Norte, estuvo todos los días participando de todo lo que se realizó en la Asamblea, y con él estuvo toda la Provincia. Al partir todos los asambleístas manifestaban gozo y satisfacción por lo vivido en Mendes. Dejamos aquí constancia de una calurosa palabra de gratitud a cuantos nos ganaron el corazón. Muchas gracias.

Un futuro prometedor
El gesto del hermano Seán, Superior general y Luis García Sobrado, Vicario general, dirigiendo su brazo levantado hacia la Asamblea en señal de envío, y de los miembros de la Asamblea, con un gesto similar, recogiendo el encargo, me recordó el pasaje evangélico en el que el sembrador sale a sembrar por los cinco continentes del mundo la buena semilla del carisma marista. Cada asambleísta recibió un “talento” simbólico junto con el encargo de hacerlo fructificar en la tierra nueva donde se haga presente la misión marista. Se acaba de abrir un nuevo capítulo de la historia universal marista.

H. AMEstaún

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