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Boletín marista - Número 311

 

Misión compartida, hermanos y seglares - Entrevista al hermano Joaquim Panini
12/10/2007

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El hermano Joaquim Panini es un marista brasileño, veterano en los campos educativos, con buena formación en Filosofía, Letras neolatinas, Ciencias religiosas y Planificación educativa. Habla con fluidez el español, el francés, el italiano y, por supuesto, el portugués. En inglés se defiende.
Fue director del juniorado y escolasticado, miembro del Consejo provincial en varios períodos, coordinador provincial del sector pedagógico-pastoral de los colegios, miembro y coordinador de los dos Equipos de reflexión que asesoraron durante muchos años a las Conferencias de Provinciales de Brasil (EMIR: Equipo marista interprovincial de reflexión) y de la América Latina (ELAMAR: Equipo latino-americano marista de reflexión).
Fue Secretario ejecutivo del Departamento de Educación del CELAM (DEC), durante 4 años. Asesor de más de 50 provincias o congregaciones religiosas, a nivel mundial, latino-americano y nacional, en el terreno de los procesos de renovación de la vida religiosa, por espacio de 20 años. Presidente nacional da AEC/BR (Asociación de educación católica de Brasil (Brasilia) a lo largo de 10 años. Asesor de la CLAR (Conferencia latinoamericana de religiosos) y de la CRB/BR (Conferencia de los religiosos de Brasil), durante más de una década. Miembro del Consejo de la OIEC (Organización internacional de educación católica, Bruselas) durante 5 años. Actualmente es miembro del Equipo del laicado marista y Director general del Colégio Marista Arquidiocesano, de São Paulo, que cuenta con 3.500 alumnos.
Me encontré con él en Les Avellanes, durante el “Encuentro internacional sobre procesos de formación conjunta de hermanos y seglares” y le propuse que me diese su opinión sobre algunos aspectos del tema que nos reunía. El trabajo que traíamos entre manos ocupó mucho tiempo, por eso él me pidió que le formulase las preguntas por escrito. Luego tuvo que ser hospitalizado por problemas cardíacos. Durante su recuperación, redactó las respuestas a las cuestiones que le había planteado.


AMEstaún. Hermano Joaquim, este “Encuentro internacional sobre procesos de formación conjunta de hermanos y seglares” fue convocado para reflexionar juntos en torno a dichos programas. ¿A usted, que ya vivió muchas de esas iniciativas como verdaderas primicias, le ha parecido interesante el encuentro?
Panini.
Sí, mucho. Finalmente, Simeón puede morir en paz, porque está participando del amanecer de una nueva era, la de la misión compartida entre hermanos y seglares. Nueva era, no sólo para la congregación marista, sino para toda la Iglesia. Y no sólo una congregación de hermanos maristas, sino una entera congregación marista formada por hermanos y seglares maristas, en pie de igualdad en lo esencial, esto es:
a) en importancia,
b) en eficiencia evangélica,
c) en opción por los valores evangélicos;
d) en santidad.
Hay una diferencia en el modus vivendi: los hermanos llevan vida religiosa en comunidad, procurando ser señal de los valores transcendentes y de la vida futura. Los seglares, casados y solteros, son llamados a ser signo de inmanencia o presencia de Dios, fermento de Cristo en la vida cotidiana y signo de la Iglesia en el mundo.
Esta “nueva aurora”, anunciada en el encuentro, yo ya la viví por una triple vía:
a) por numerosos contactos con obispos proféticos de la Iglesia de Brasil y América, especialmente los sabios y santos Dom Hélder de Barros Câmara, Dom Cândido Padim y Dom Luciano Mendes de Almeida;
b) por la participación activa, en busca de la renovación de la vida religiosa, con sus líderes en Brasil (CRB) y en América (CLAR);
c) porque los superiores provinciales me permitieron realizar experiencias muy originales de formación compartida. Quince años antes de la publicación de la circular del Hermano Charles Howard sobre el MChFM, yo ya coordinaba un equipo nacional de hermanos y seglares, que animaban a 15 Fraternidades, más otras 10 que estaban en gestación.
Mi sueño es que, en la congregación, no haya más “analfabetos maristas”, es decir, hermanos o seglares que ignoren el carisma marista como don y patrimonio, puesto a disposición de todos en favor de la misión que Marcelino nos legó. Ignorar la comunión y participación en el carisma me parece una “traición de lesa identidad”, que desfigura la herencia que nos dejaron Champagnat y los primeros hermanos.

¿Como entiende lo que en este encuentro estamos llamando “formación conjunta” de hermanos y seglares?
Los fundamentos que legitiman dicha formación conjunta se hallan en la identidad del hermano y del seglar marista. A este respecto son muy iluminadoras las palabras del H. Superior general: El fundamento de la coparticipación entre los seglares maristas, hombres y mujeres, y los hermanos de Marcelino reposa en una misión común y en una llamada profética que compartimos a través de nuestro bautismo. Ser copartícipes significa mucho más que trabajar juntos; es compartir una misma fe, amar profundamente a Jesucristo y tener la experiencia común de dejar que Marcelino conquiste nuestros corazones y cautive nuestra imaginación. (Encuentro de seglares maristas y los miembros de la Comisión de Laicado, Roma, mayo de 2005)
El principal fundamento es el principio teológico de la universalidad de la llamada a la santidad, proclamado por el Concilio Vaticano II. Por el bautismo, todos somos consagrados en Cristo y vocacionados o llamados a conocerle, a seguirle y a asumir la responsabilidad de la misión de darle a conocer y amar.
En el bautismo radica la vocación universal a la santidad y al compromiso misionero. Compartimos la formación y el testimonio de vida, nos enriquecemos en la complementariedad y la reciprocidad, aun siendo distintos en la encarnación vocacional de nuestra respuesta al Señor. Al manifestarnos conjuntamente nuestra identidad, con los contornos que le son propios, podremos asumir procesos de formación conjunta, en busca de nuevos paradigmas.
Es importante examinar:
1. Lo que significa para nosotros, hermanos y seglares, compartir la identidad marista.
2. Qué tipo de procesos de formación conjunta conlleva eso.
3. Cuáles son los ejes que dan consistencia a nuestra identidad y al proceso de formación conjunta.

¿Este planteamiento de “formación conjunta” para hermanos y seglares significa que tendremos una formación específica para el laicado y una formación específica para los hermanos?
Sí y no; sobre todo hoy en día, dado el aumento sustancial de seglares de segunda generación que nunca convivieron con los hermanos, y la disminución del número de seglares de la primera generación, que convivieron largos años con los hermanos. Sea lo que sea, en todo proceso de formación, tanto conjunta como específica de hermanos y seglares, hay que salvaguardar los tres principios básicos de un proceso de formación:
1. El principio de la realidad de las personas, de acuerdo con su historia;
2. El principio del contenido formativo que debe ser el de una formación integral que garantice sus tres dimensiones básicas:
a) la dimensión humana /personal, a nivel antropológico con los aspectos físico, psíquico, ético, moral y de la espiritualidad humana;
b) la dimensión profesional subdividida en dos niveles:
- el nivel académico, como profesores: enseñanza-aprendizaje;
- el nivel educativo, pastoral, social y administrativo;
c) y la dimensión institucional marista en sus tres niveles:
- a nivel de carisma marista, don otorgado a Marcelino, que es patrimonio de todos;
- a nivel de misión marista: “Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar en la escuela de María”;
- a nivel de espiritualidad marista, apostólica y mariana.
3. El principio de la formación continua entendida como formación en servicio, esto es, vivida en el lugar de trabajo, hermanos y seglares, en la convivencia diaria. Y en ese contexto concreto, en el que todo puede ser vivenciado conjuntamente, facilitar una formación como proceso y no como un simple acontecimiento.

¿Cree usted que, en el futuro, tendremos seglares como formadores responsables de procesos de formación de hermanos?
Sí. Hay que programar deliberadamente tales procesos de formación con seglares formadores, tal vez desde la propia formación inicial de los hermanos, no sólo en la formación continua. Eso nos ayudaría, entre otras cosas, a evitar caer en el concepto de que sólo el hermano es quien forma al seglar. Un equipo de formadores constituido por hermanos y seglares será siempre enriquecedor.
Tal vez sea oportuno recordar aquí el gran principio pedagógico de Paulo Freire: Nadie forma a nadie. Quien se forma es uno mismo, mediado por la comunidad. El equipo mixto de hermanos y seglares sumará experiencias diversas, síntesis diferenciadas y concepciones pluralistas. No nos olvidemos de un principio que ya es admitido comúnmente: La formación que no es hija de la participación, será hija de la perdición.

¿Cuáles son los puntos de partida sobre los que se fundamenta la “formación conjunta” de hermanos y seglares?
Resumiría esos “puntos de partida”, en 11 pilares capaces de garantizar un posible nuevo paradigma en el proceso de formación compartida, hermanos y seglares, de cara a la misión marista. Aquí sólo puedo enumerarlas, sin explicitar sus contenidos. El que esté interesado en abalizar los elementos de cada uno de esos pilares, puede consultar al Secretariado de Laicado: www.champagnat.org.
Para fundamentar la “formación conjunta” de hermanos y seglares, es imprescindible garantizar:
1. un proceso de formación en el que se tenga clara la identidad de hermanos y seglares;
2. un proceso de formación como educación integral;
3. un proceso de formación permanente y continua, que tome en cuenta la diversidad y complementariedad entre unos y otros;
4. un proceso de formación como experiencia, no como simple curso académico;
5. un proceso de formación compartida;
6. un proceso de formación iluminada por el carisma, por la espiritualidad de Marcelino y por la misión que él nos legó;
7. un proceso de formación contextualizada;
8. un proceso de formación promovido por equipos provinciales y locales de formadores;
9. un proceso de formación apoyado por recursos humanos, materiales y financieros, tanto a nivel provincial como local;
10. un proceso de formación caracterizado por la unidad, a nivel de principios, procedimientos, lenguajes, sentimientos y compromisos de las personas;
11. un proceso con mediaciones que lo mantengan vivo y revitalizador.

¿Qué es lo que ya se ha realizado en esta cuestión de la “formación conjunta” de hermanos y seglares?
La respuesta a esta pregunta debe darse en el plano congregacional, provincial y local.
1. A mi modo de ver, las conquistas, en el marco del Instituto, son significativas. Me permito enumerarlas:
a) El lanzamiento del Movimiento Champagnat de la Familia Marista por el H. Charles Howard en 1990, acontecimiento que viví como una bendición y con mucha alegría, al ver crecer el carisma del fundador en el corazón de tantas personas, y surgir nuevas fuentes de vida
b) El documento del 20º Capítulo general Optamos por la vida (2001), en el ítem “C”: Con los seglares: ensanchar el espacio de la tienda. En él encontramos orientaciones sabias y valientes sobre la misión compartida de hermanos y seglares.
c) La creación del Secretariado de Laicado con el objeto de crear condiciones que ayuden a ensanchar el espacio de la tienda de las comunidades y a acoger las innumerables vocaciones maristas seglares que Dios nos envía generosamente.
d) El reciente Encuentro internacional sobre procesos de formación conjunta de hermanos y seglares para la misión marista. A mi modo de ver fue como un gran fulgor que despertó el mundo marista, en el sentido de que nos llevó a revisar seriamente al actual paradigma adoptado por las Unidades administrativas en torno a los procesos de formación conjunta.
e) El encuentro de seglares maristas, procedentes de 20 provincias de los cinco continentes, con los miembros de la Comisión internacional del laicado marista, celebrado en Roma, del 26 al 29 de mayo de 2005, orientado hacia tres objetivos:
1. Oír a algunos representantes que están activamente implicados en la animación del movimiento de los seglares.
2. Conocer cuáles son sus aspiraciones y necesidades de apoyo.
3. Pedirles, al mismo tiempo, su opinión sobre el modo de proceder para caminar juntos.
f) La última Circular del H. Seán D. Sammon, Superior general: Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar – La vida apostólica marista hoy, dirigida a hermanos y seglares. En ella no se habla de la vida apostólica de los hermanos, sino de la vida apostólica marista, o sea, de los hermanos y los seglares que quieran ser verdaderos Champagnat en el tiempo presente.
g) Misión educativa marista – Un proyecto para nuestro tiempo, documento oficial del Consejo general que orienta la misión educativa del Instituto y que fue elaborado en respuesta al mandato del 19º Capítulo general, en 1993.
3. En el plano provincial, las experiencias presentadas en el Encuentro internacional sobre procesos de formación conjunta de hermanos y seglares para la misión marista, revelaron los esfuerzos significativos que se están haciendo en las Unidades administrativas para invertir en la valoración y formación de las vocaciones seglares maristas.
4. En el ámbito de las comunidades y las obras apostólicas aún nos queda mucho por conquistar, empezando por tomar conciencia de que la importancia de la formación compartida no está aún del todo reconocida.

¿Podría hacer una evaluación personal de los programas de formación conjunta que se presentaron en el encuentro?
Ya los mencioné, sintéticamente, al explicar en la 6ª pregunta la idea que yo tengo de los pilares que garantizan un posible paradigma nuevo en el proceso de formación compartida, hermanos y seglares, de cara a la misión marista. Las experiencias presentadas en el encuentro de Les Avellanes, señalan aspectos positivos y, al mismo tiempo, insuficientemente conquistados. Señalo los principales:
1) Aspectos positivos comunes
a) Esfuerzo de las Provincias para favorecer la formación de los seglares.
b) Creatividad en los programas, de acuerdo con las necesidades y posibilidades.
c) Estructuras significativas de apoyo a nivel de provincias, e incluso de apoyo local, en varios casos.
d) Intentos de poner en marcha procesos formativos y su acompañamiento, a pesar de no haber sido muy frecuentes;
e) El hecho de que todas las experiencias se centran en la persona de Champagnat, así como en el carisma, en la espiritualidad y en la misión que él nos legó.
2. Aspectos insuficientemente logrados
1. Son insuficientes los procesos de formación en los que falta claridad sobre la identidad de los hermanos y seglares. A la luz del principio teológico de la universalidad de la llamada a la santidad, proclamada por el Concilio Vaticano II, debemos profundizar en lo que nos aproxima y lo que nos distingue.
3. Me parece insuficiente el factor integral en el proceso de formación, en el que hay que contemplar las tres dimensiones básicas: humana (personal), profesional e institucional marista. Es decir, el hermano y el seglar maristas, con sus respectivas diversidades, en cada una de esas dimensiones, en todo su conjunto.
4. Considero insuficiente, de modo especial, el proceso de formación permanente y continua visto desde la distinción y la complementariedad. Es fundamental la “formación en servicio”, vivida en el lugar de trabajo.
5. Hay que reforzar la formación como experiencia y como proceso. Realmente, sólo lo que es vivencial y participativo genera aprendizaje significativo. Por eso, se debe evitar el ofrecer procesos de formación solamente académicos u orientados para, y no con, los seglares, en los que ellos sean poco participativos y corresponsables.
6. También se debe garantizar que los procesos de formación conjunta estén coordinados por un equipo provincial y por equipos locales mixtos de formadores, actualizados y apoyados, a su vez, por mediaciones semanales y diarias que los mantenga vivos y revitalizados.

¿Reflejan esos programas el camino que los hermanos y seglares van a recorrer en el futuro?
Creo que sí, aunque no del todo. Sí, porque las experiencias presentadas señalan una andadura ya realizada, por lo menos en el sentido de “maristizar” a los seglares y a las obras de las distintas unidades administrativas de la congregación. Pero no traducen la realidad total, porque sé de provincias que ya han caminado mucho más de lo que aquí se ha presentado, en tanto que otras, de momento, sólo sienten la llamada a pensar más seriamente en la misión compartida, sobre todo debido a que el concepto de la identidad no está muy claro. Con esto no quiero acusar a nadie. Para planificar y promover un proceso de formación compartida hay que tener claro el para qué, sobre todo en términos de identidad, tanto de hermanos como seglares.

¿Qué desafíos tiene actualmente el Instituto al tratar de dar una respuesta al laicado marista?
Tal como yo lo veo, los desafíos que el Instituto debe afrontar en la actual coyuntura, a partir de los esfuerzos y conquistas ya realizados, se dan a tres niveles: a nivel de Instituto en su conjunto, a nivel de unidades administrativas y a nivel de comunidades y obras.
1. Los desafíos a nivel de Instituto podrían ser, dentro de mi visión:
a) Continuar fortaleciendo el Secretariado de Laicado de Roma, mediante un equipo que incluya seglares, y estimular el acceso al blog del Secretariado, para que haya un mayor intercambio de reflexiones y propuestas.
b) Valorar más los pronunciamientos del Gobierno general, con el objeto de legitimar la nueva aurora que nace, en relación con la misión compartida de hermanos y seglares.
c) Continuar trabajando en la elaboración primera del Documento sobre el laicado que se presentará al Capítulo general de 2009.
2. Los desafíos a nivel de Unidades Administrativas:
En este ámbito deberemos ir más allá de los programas existentes, tratando de generar procesos de formación conjunta, que lleven a la vivencia y a la misión propias de los educadores maristas.
3. Por lo que se refiere a los desafíos a nivel de comunidades y de obras, debemos convencernos de que ahí es donde está el verdadero problema y, por tanto, el núcleo que hay que trabajar. Y eso por varios motivos: la disminución de los hermanos, cosa que crea dificultades para la formación compartida; la importancia de la autoridad, legitimada por el testimonio de vida y por la competencia profesional; el aumento de los seglares que han tenido poco contacto con los hermanos; y el cuidado con el que hay que diseñar los procesos locales de formación conjunta, evitando confundirlos con programas y cursos.

En algún momento me parece haber oído decir que los hermanos ponen obstáculos a una integración feliz de los seglares en las obras maristas.
A mi modo de ver, nosotros los hermanos deberíamos ser los protagonistas del proceso de ensanchar el espacio de la tienda del carisma marista, extender las cortinas, estirar las cuerdas y asegurar las clavijas (cf. Is 54,2), pues somos los primeros depositarios de ese don y patrimonio común que Champagnat nos legó.
Pero quizá podemos ser víctimas de culturas tradicionalistas que perjudican el proceso de la formación compartida, tales como la visión piramidal de la Iglesia, la idea de que la vida consagrada es un estado de perfección y el laicado no, la concepción de que solamente el clero y los religiosos saben y enseñan, y la insuficiente importancia dada al testimonio y a la competencia profesional, factores básicos de fiabilidad, conforme afirma Pablo VI: Los hombres y mujeres de hoy escuchan más a los testigos que a los maestros; y si escuchan a los maestros es porque son testigos.

Estamos en camino hacia Mendes, donde se tendrá el I Encuentro internacional de la misión marista. ¿Cómo ve, hermano Panini, esta iniciativa do Instituto?
Para mí el I Encuentro internacional de la misión marista viene a ser un convite y una oportunidad para celebrar, profundizar en la corresponsabilidad y buscar nuevos caminos para la realización de la misión marista en el mundo de hoy: Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar. Por eso, no tengo la menor duda de que este encuentro de todas las provincias de la congregación en torno a la misión, se convertirá en una prometedora “nueva aurora” que nos proporcionará:
a) nuevos horizontes;
b) procesos comunes;
c) y la unión de fuerzas para la ayuda mutua, a escala nacional, regional y mundial.
Hago votos para que, a partir de Mendes, surja en toda la congregación un flujo vital que revitalice a toda la familia marista, animada por un solo corazón y una sola misión. Que este corazón esté irrigado con sangre purificada por dos poderosos pulmones, los hermanos y los seglares, dando así vida a una nueva era de la misión marista.

¿Qué expectativas tiene, personalmente, ante el encuentro de Mendes?
Mi mayor expectactiva, por no decir la única, con relación al Encuentro internacional de la misión marista - un corazón, una misión, es que se logren los objetivos por los que se promueve dicho encuentro. Entonces despuntará una nueva aurora en el Instituto, anunciando un nuevo paso, una nueva era, en la misión marista, asumida por hermanos y seglares a través de un compromiso compartido.
Para dar nuevo impulso al compromiso que ya vivimos, será preciso:
a) profundizar en la identidad del binomio hermanos y seglares;
b) conocer y vivenciar el carisma legado por Champagnat y por los primeros hermanos;
c) y, sobre todo, establecer procesos de formación conjunta.
Que Dios, por María, nuestra Buena Madre, y San Marcelino, nuestro Padre Fundador, ayude a los hermanos y seglares a contribuir generosamente a que se levante esta “nueva aurora”, que ya está despuntando en el Instituto marista:
- un solo corazón, una sola misión;
- y misión compartida, hermanos y seglares.

São Paulo, 23 de junio de 2007
H. Joaquim Panini
Provincia marista de Brasil Centro-Sul

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