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Emili Turú - La Valla: casa de la luz

Emili Turú
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Boletín marista - Número 315

 

Beatificación de 47 hermanos mártires en España
02/11/2007

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Los preparativos para la fiesta en la Casa general
Los preparativos en Roma, en la Casa general, llegan a su fin. Los peregrinos han comenzado a llegar. Los más puntuales los que vienen de más lejos: Malasya, Brasil, Argentina, EUA, etc. Las distancias y las dificultades del viaje exigen venir con más margen de tiempo. Luego llegará el gran grupo de España. Se calcula que serán alrededor de un millar de personas entre hermanos, familiares, colaboradores de los hermanos y amigos los que participarán en la fiesta de beatificación.
Los peregrinos que visiten la Casa general se encontrarán con algunas novedades con las cuales se ha querido vestir de gala para celebrar la beatificación de los 47 hermanos maristas mártires en España. En primer lugar la fachada de la casa luce el logo marista de la beatificación rodeado de los rostros de los 47 hermanos maristas martirizados en España como un gran panel que proclama a los cuatro vientos la santidad de los nuevos beatos. En el espacio de la casa dedicado a la recepción, la estatua de María que visita a su prima Isabel, acoge a los visitantes acompañada de los hermanos Bernardo, Laurentino y Virgilio, que han encabezado las listas de las causas de beatificación. La escalera principal que da acceso a la capilla de los superiores y a la sala donde se reúne el Consejo general recoge una frase del hermano Diógenes, que era Superior general cuando murieron martirizados los nuevos beatos, en la que expresa los sentimientos que le embargaban en aquellos momentos. La capilla de los superiores es un relicario marista donde se conservan el altar usado por Marcelino, el retrato original que le hizo Ravery pocas horas después de morir, la estatua de la Buena Madre y una falangina de la mano derecha de Marcelino guardada en un expositor de oro. Se podrá visitar la sala del Consejo, donde se podrán ver diversos documentos maristas y sobre todo rostros de niños que están presentes en la reflexión, estudio y decisión del Consejo general.
El corredor llamado “de los superiores” alberga una exposición en la que se destacan cinco motivos. El primero, es el título que da unidad a toda la reflexión que se suscita en la visita. La propuesta de Jesús de tomar la cruz y seguirle ha sido respondida por 37.586 personas que han hecho su profesión religiosa como maristas desde los orígenes hasta nuestros días.
El segundo es un homenaje a la santidad de la Congregación en el que se destaca a Marcelino, a los mártires y a los confesores cuyas causas se han iniciado.
La tercera motivación destaca a algunos hermanos mártires agrupados según ciertas características comunes. Por ejemplo los hermanos que estaban en la enfermería de Les Avellanes junto con los de Lleida que hicieron de enfermeros cuando el colegio fue convertido en hospital para acoger a los heridos que venían del frente de guerra. O el homenaje a las madres de todos los mártires, dado que hay dos hermanos mártires que eran hermanos carnales, otro que confiesa que su vocación se la debía a las oraciones de su madre y un cuarto que escribía cartas preciosas a su madre, etc.
Los hermanos maristas mártires de España vivieron y murieron en comunidad. Ésta es la cuarta motivación. Con la metáfora del equipo deportivo once hermanos mártires ponen de relieve las virtudes que practicaron en comunidad. El maestro de novicios y el director del escolasticado, que también fueron martirizados, les acompañan como los “entrenadores” de la vida espiritual. Y finalmente, la quinta motivación hace alusión a los hermanos que con la pedagogía marista han luchado por la escuela libre. El recorrido por la exposición concluye en la iglesia donde los nombres de los cuarenta y siete hermanos mártires forman una corona en torno a un gran cruz y al cirio pascual.
Estos son los preparativos materiales. Detrás de todos estos detalles está el gozo de la fraternidad y el corazón abierto para que cuantos visiten la casa se sientan a gusto y puedan celebrar una hermosa fiesta de beatificación.

Hermanos y alumnos visitan la Casa general
Durante el día 26, viernes, en vísperas de la beatificación, la Casa general acogió a dos grupos de alumnos de Alemania y a un nutrido grupo de hermanos que venían de diversas partes del mundo. Varios de ellos aprovecharon la oportunidad para recorrer tranquilamente la exposición sobre los hermanos mártires, colocada en el corredor de los Superiores, y poder concluir el recorrido en la iglesia con una oración contemplativa, junto la gran cruz levantada ante el altar y el cirio pascual rodeado de 47 pequeñas lámparas, colocadas cada una de ellas junto al nombre de los hermanos mártires.
Presencia significativa fue la del hermano Francisco Peruchena Ollacarizquieta (Policarpo Luis), compañero de los mártires en la cárcel pero que no murió y ha sobrevivido para poder ser hoy, con sus 91 años, testimonio vivo de lo que ocurrió. El hermano Francisco Peruchena nació en Sarasa, Navarra, el 22 de octubre de 1916.
Al caer de la tarde, el hermano Superior general, Seán Sammon y su Consejo compartieron una oración con los Consejos generales de las cuatro ramas maristas y los señores arzobispo de Burgos D. Francisco Gil Hellín y el embajador de España ante la Santa Sede D. Francisco Vázquez. Reunidos en el espacio superior de la escalera principal, que da acceso a los despachos del hermano Superior general, a la capilla de los Superiores y a la sala del Consejo, se proclamaron los nombres de los nuevos beatos intercalando el canto del magníficat y concluyendo con el canto de la Salve. En el centro de este lugar de reunión se podía contemplar una composición realizada con raíces secas de entre las cuales surgían unas preciosas flores y un manojo de espigas bien granadas. En cuatro idiomas se leía esta frase: “Dios saca bien del mal”. A continuación se sirvió una cena a todos los invitados en el comedor de Villa EUR.

Encuentro de los maristas en el santuario de La Madonna del Divino Amore
El sábado día 27 de octubre los hermanos, los familiares directos de los nuevos beatos y los peregrinos maristas tenían una cita con el Consejo general y con los hermanos de la Administración general en el santuario de La Madonna del Divino Amore, en las afueras de Roma. A este encuentro asistieron un millar de peregrinos venidos de distintas partes del mundo: Malasia, Argentina, Italia, México, Brasil, Alemania, Grecia, Chile, USA, Canadá, Holanda, Gran Bretaña, Francia, Venezuela, América Central, Paraguay... y, sobre todo, de España. Durante dos horas celebraron la memoria de los mártires en la amplia y hermosa nave del santuario. El hermano Luis García Sobrado, Vicario general, saludó a las delegaciones de todos los países entre las que se destacaron un nutrido grupo de peregrinos jóvenes.
La celebración destacó lo que hizo creer y esperar a los hermanos mártires. Con cuatro signos se representó el fuego y la pasión que habitaba en sus corazones. Entró en primer lugar el cirio pascual, la luz que se pone sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en la casa. A continuación se introdujo procesionalmente la Palabra de Dios recordando a los presente que son bienaventurados quienes escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica. El tercer signo era un puñado de espigas granadas, portadoras de semillas de vida que recordaban las vidas de los hermanos sembradas en tierra fecunda. Y, finalmente, el cuarto símbolo fueron dos hogazas de pan recién horneado, dorado por el fuego. El grano de trigo que cae en tierra y muere da mucho fruto. Estos cuatro símbolos, acompañados de cantos y de silencio contemplativo, precedieron la proclamación de las bienaventuranzas.
El hermano Seán Sammon, Superior general, en la alocución que publicamos íntegramente en el espacio de nuestra web dedicado a las beatificaciones, hizo una glosa del regalo de la vida de los nuevos beatos. Destacó la juventud de los mismos, su procedencia de familias humildes, la sencillez de lo que hicieron, pero que “llegaron a comprender que Jesús debía ser el centro de sus vidas”. “En cada generación hay unos pocos que alcanzan la grandeza al entregar libremente sus vidas. Al tener en más estima a Dios que a la propia vida”.
El hermano Seán destacó que “los mártires son peligroso. No por su creencias, sino porque están dispuestos a pasar a la acción a causa de sus creencias”. E invitó a los presentes a sacar dos lecciones de la vida y de la muerte de estos hermanos: Tomarse en serio el evangelio, como lo hicieron estos hermanos y entregar la vida al servicio del evangelio. Y concluyó su intervención, proclamando el nombre de cada uno de los hermanos mártires precedido de la palabra “beato”
A continuación, mientras se cantaban las letanías de los nuevos beatos, cuarenta y siete personas de distintas edades se acercaron al altar procesionalmente con ramos de palma en sus manos. Con esos ramos se quiso significar el triunfo de cada uno de los hermanos que murieron por la fe en Jesucristo. El cuadro se completó cuando los familiares de los mártires pusieron rostro a cada uno de esos símbolos, llenando las gradas del altar. Fue uno de los momentos más emotivos.
El acto concluyó con una ofrenda de todos los presente a la Buena Madre que presidió toda la celebración bajo la advocación de “Madonna del Divino Amore”. En los alrededores del santuario, cada uno de los grupos se organizó para compartir la comida.
Por la tarde de ese mismo día, a las 1830 se realizó la ceremonia de acogida de los peregrinos en la basílica de San Pablo Extramuros, organizada por la Conferencia Episcopal Española. Música, testimonios de algunos de los mártires, oración. En el acto intervinieron el Presidente de la Conferencia Episcopal Española y obispo de Bilbao, Mons. Ricardo Blázquez , para dirigir un mensaje de saludo a los peregrinos. También intervino el Arzobispo de Sevilla, cardenal Carlos Amigo, con una alocución sobre Las Bienaventuranzas. Quiénes son y de dónde vienen estos mártires. También se interpretaron distintas piezas musicales, entre ellas, los himnos en honor a los 498 mártires del siglo XX en España, interpretados por el coro de la catedral de la Almudena de Madrid y el coro de la Filarmónica romana.

47 hermanos maristas forman parte de la beatificación más numerosa de la historia
La ceremonia de beatificación más numerosa de la historia, la de 498 mártires del siglo XX en España, se celebró en la Plaza de San Pedro del Vaticano el 28 de octubre de 2007 con toda solemnidad. De estos 498 mártires en España 47 eran hermanos maristas. Desde primeras horas de la mañana comenzaron a acudir los fieles a la Plaza de San Pedro entre los que se encontraba un numeroso grupo de peregrinos maristas venido de diversas latitudes, pero en especial de España. A las 9,15 horas, se entonaron cantos y se leyeron testimonios procedentes de documentos de los mártires para ir ambientando la celebración. Entre estos textos se escuchó la exhortación que el hermano Laurentino dirigió a sus hermanos algunos meses antes de morir: “Ahora es tiempo de mostrar hasta dónde llega la fidelidad que habéis jurado al Señor”. Este texto se puede leer íntegramente en nuestra web http://www.champagnat.org/es/220411006.htm Este testimonio, junto con el del Carmelita Tirso, el cooperador salesiano Bartolomé Blanco, o el del laico ferroviario Antero Mateo, arrancaron calurosos aplausos entre los peregrinos que esperaban el comienzo de la celebración. La Eucaristía fue presidida por el cardenal prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, José Saraiva Martins como delegado papal. Le acompañaron en el altar los obispos españoles presentes en Roma y los Superiores generales de las órdenes y congregaciones religiosas. El hermano Superior general y su Vicario ocuparon un lugar de preferencia junto a las autoridades.
El rito de beatificación lo inició el arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela, a cuya archidiócesis pertenece el mayor número de los mártires. Rouco se acercó al altar acompañado por los obispos de las diócesis en las que se instruyeron las 23 Causas, y por los correspondientes postuladores, entre los que se encontraba el Postulador general de los maristas, hermano Giovanni Bigotto, para solicitar al Papa Benedicto XVI la inscripción en el catálogo de los beatos a los mártires.
A continuación los obispos enumeraron la causa de beatificación de sus diócesis respectivas siguiendo el orden que corresponde a la fecha de introducción de las causas: Barcelona (Hermanos Laurentino, Virgilio y 44 compañeros), Burgos (Hermano Bernardo), Toledo, Cuenca, Ciudad Real, Mérida-Badajoz, Madrid, Oviedo, Jaén, Santander, Cartagena y Gerona. El arzobispo de Madrid concluyó la súplica de beatificación en nombre de todos los obispos. El cardenal Saraiva dio lectura a continuación de la Carta Apostólica del Papa Benedicto XVI de Beatificación en la que se autoriza a venerar a estos siervos de Dios como “beatos”, cuya fiesta se incluye en el santoral y se podrá celebrar el 6 de noviembre. Y toda la asamblea aplaudió con entusiasmo mientras se descorría el velo que ocultaba el logo de la beatificación superpuesto a los rostros de los nuevos beatos. El coro entonó el canto «Chistus vincit» acampañado por las voces de todos los asistentes. El rito de la beatificación concluyó con unas palabras de agradecimiento del cardenal Rouco. Siguió a continuación la celebración de la eucaristía que concluyó con el Himno a los mártires del Siglo XX en España «Semillas de Paz», interpretado por el Coro de la Catedral de La Almudena de Madrid.
En la beatificación estuvieron presentes 71 obispos españoles, un millar de sacerdotes diocesanos y religiosos y más de dos mil quinientos familiares de los mártires y unos 40 mil fieles. Casi un centenar de familiares directos de los nuevos beatos maristas estuvieron arropados por la presencia de trescientos hermanos maristas y un millar de peregrinos venidos de diversos países del mundo, especialmente de España. La mayoría de los sacerdotes concelebrantes procedían de las diócesis, las órdenes y las congregaciones a las que pertenecen los beatos. Hay que recordar que, de los 498 nuevos beatos, 462 son religiosos y religiosas.
La celebración de la beatificación tuvo su punto final con la el saludo que dirigió el Papa Benedicto XVI a todos los peregrinos desde la ventana de los palacios apostólicos, a las 12.00 del mediodía. Es decir, justo a la terminación de la ceremonia de beatificación.
La ceremonia de la beatificación de los 498 mártires de la persecución religiosa del siglo XX, se pudo seguir en vivo por Internet a través de la Televisión del Vaticano y en la página web de la Conferencia episcopal española.

Recepción de los hermanos maristas en la Casa general
En la tarde del domingo los hermanos maristas que asistieron a la fiesta de la beatificación, unos 300, fueron recibidos en la Casa general, para compartir la oración y un aperitivo. La oración se realizó en la gran capilla de la Casa general en torno a una gran cruz levantada delante del altar. Sobre el frontis del altar se podía leer una frase escrita con grande caracteres que decía: “Perdonamos como Jesús perdonó”. Los nombres de los nuevos beatos, con el símbolo de la huella de su identidad cristiana, rodeaban el cirio pascual iluminados por una lámpara, que simbolizaba su fe.
El hermano Seán destacó la fidelidad de los hermanos mártires, hombres sencillos y que llevaban una vida como la de cualquiera de los que ahora estaban allí presentes, pero supieron ser fieles hasta el final. Agradeció el aporte que España marista ha dado a la vida y misión marista en el mundo, felicitó a los hermanos que había contribuido a organizar este acto, tanto a los que han hecho sus aportes en la Casa general como los Postuladores y Vicepostuladores que han recogido toda la información de las causas.
El hermano Luis García Sobrado, Vicario general, hizo pasar al presbiterio a los hermanos Lucio Zudaire, Toni Torrelles, Timoteo Pérez, Jesús Martínez, Gregorio Acero y José Luis Melgosa, presentes en ese momento, que tienen una relación de parentesco con alguno de los hermanos mártires. Con su presencia ante los hermanos han testimoniado que la sangre de mártires maristas es semilla de nuevas vocaciones.
La reunión concluyó con el canto del “Sub tuum praesidum”, la entrega de un recuerdo de este acontecimiento a cada hermano y un aperitivo. Fue un encuentro repleto de gozo y fraternidad.

Misa de acción de gracias en San Pedro
El lunes, día 29 de octubre, a las 10,00 horas, tuvo lugar una misa de acción de gracias en la Basílica de San Pedro del Vaticano, presidida por el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado. Concelebraron con él los obispos españoles presentes en Roma y tomó la palabra el Arzobispo de Toledo y Vicepresidente de la CEE, cardenal Antonio Cañizares, para dirigir unas palabras de gratitud al Presidente de la celebración, al Santo Padre y a todos los presentes.

Una exposición sobre los hermanos mártires
La Casa general fue visitada por numerosas personas durante los cuatro días que duraron las fiestas de la beatificación. En su visita pudieron contemplar la remodelación realizada en la “Sala Champagnat”, donde se exponían algunos documentos originales de san Marcelino, como su pasaporte, algunas de sus cartas y una capa pluvial usada por él. También pudieron visitar la capilla de los Superiores, la sala de consejos y el corredor de los Superiores donde se destacó a cada uno de los hermanos mártires. Este recorrido se iniciaba con la invitación “Toma tu cruz y sígueme”. A lo largo de la historia marista hasta nuestros días han respondido a esta invitación del Señor 37.586 personas. Este número corresponde a los expedientes de profesión guardados en los archivos de la Casa general. A continuación se presentaba un homenaje a la santidad de la Congregación. Y en el resto del corredor se resaltaba cada uno de los hermanos bien por alguna anécdota particular de algunos de ellos, bien por su fidelidad a la vocación viviendo y muriendo en comunidad y trabajando por la escuela libre. En un rápido recorrido se destacaban los momentos culminantes de la pedagogía marista que ha guiado a estos hermanos, desde su origen en La Valla y el reconocimiento legal de la Congregación hasta la edición de “Misión educativa marista”. La visita concluía en la iglesia ante la gran cruz y el cirio pascual.
Particularmente emotiva fue la visita de un grupo de hermanos que conocieron personalmente a los nuevos beatos o la que realizaron los familiares por sus emotivos encuentros con sus parientes.

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