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Boletín marista - Número 47

 

Entrevista del H. Lluis Serra al H. João Gutemberg
15.01.2003

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LOS MARISTAS EN LA AMAZONIA

El H. João Gutemberg Mariano Coelho Sampaio, con 40 años, es el superior del Distrito marista de Amazonia, creado el pasado mes de julio, dependiente de la provincia marista de Río Grande del Sur (Brasil), formado por 35 hermanos. Los maristas están presentes en diez localidades de esa región que es el mayor pulmón del planeta. Allí encarnan el carisma de san Marcelino en favor de la educación y evangelización de los niños y jóvenes.

Todo el mundo sabe que esta región donde usted vive es el mayor pulmón y tiene la mayor reserva de agua dulce de la Tierra. Cuéntenos las maravillas de la Amazonia...
También yo, que soy de la región, quedo fascinado cuando viajo para visitar a los hermanos cuyas comunidades se encuentran a lo largo de los ríos Purus, Juruá y Solimões. Están nombrados entre los mayores ríos del planeta. Hago estos viajes en diferentes medios de transporte: avión pequeño y grande, barcos de medio y gran tonelaje. Son horas y días de viaje por caudalosos ríos. El río Amazonas recibe agua de 1100 afluentes correspondiendo a un quinto del agua dulce del planeta. La vegetación es exuberante. Quedo maravillado ante la abundancia de pesca y la riqueza de la fauna. Se cree que su flora alberga hasta 30 millones de plantas diferentes, de las que apenas unas 30.000 han sido estudiadas, lo que representa el 10% de las plantas del planeta. El clima es caliente y húmedo, con lluvias abundantes durante seis meses al año.

¿Qué es lo que está pasando en cuanto a la tala de la selva, la especulación y el empobrecimiento de sus enormes riquezas?
Hasta la década de 1970, la Amazonia estaba bien preservada. Los pueblos que vivían aquí respetaban mucho más la naturaleza. Durante las últimas décadas, la región fue invadida por oleadas de emigrantes venidos, sobre todo, del sur del país. El descubrimiento de minerales atrajo inversiones y generó graves problemas sociales. La urbanización fue acelerada y de manera desorganizada. La extracción de los recursos naturales no previó su reposición ni el control en la explotación. Lo que también generó una tala de una gran área de la selva fue el comercio de la madera hacia el exterior y la implantación de un sistema de desarrollo agrícola y agropecuario inadecuado para la región, cuyo suelo arcilloso o arenoso es impropio para ello. Otro problema grande es la especulación inmobiliaria e ideológica cuando grandes áreas fueron o están siendo compradas por capital extranjero, lo que compromete la soberanía de nuestros pueblos. Estamos luchando para patentar nuestra rica variedad de plantas medicinales protegidas por el mercado farmacéutico.

¿No piensa que el mundo está tomando la Amazonia como chivo expiatorio de modo que ustedes deben respetar la naturaleza cuando los demás no lo hacemos en nuestros propios países?
Cuando escuchamos la opinión internacional sobre la Amazonia, hasta nos parece que aquí solamente existe la naturaleza sin población humana. Esta claro que los pueblos de la selva también necesitan desarrollo. Por eso, no podemos estar siempre impidiendo el desarrollo solamente para dejar la naturaleza intacta. Lo que está en juego es el justo equilibrio: conservación y desarrollo. Felizmente, está naciendo entre nosotros una nueva conciencia política y económica que busca poner en práctica el llamado desarrollo sostenible. Ese desarrollo, por otra parte, prevé el aprovechamiento de los propios recursos naturales siendo transformados, repuestos y comercializados aquí mismo, generando empleos, protegiendo la naturaleza, valorando el hombre de la floresta y evitando la importación de modelos de desarrollo impropios para esta región. Claro, para todos esos proyectos tenemos siempre necesidad de nuevas tecnologías. El pueblo de la Amazonia no puede vivir aislado del progreso. Pero dicho progreso debe ser incrementado respectando la propia cultura. Desde el punto de vista internacional, lamentamos el poco caso de los países desarrollados que no hicieron avanzar los proyectos ecológicos propuestos en las conferencias de Kioto, Río y Johannesburgo.

Se habla de los indígenas, caboclos, ribeiriños... Háblenos sobre la gente que vive en la Amazonia.
Llegamos al corazón de nuestra dialogo: el ser humano, la obra más importante de la creación de Dios. Siempre acostumbro a decir que nuestro ambiente recuerda el comienzo del mundo y de la humanidad. A pesar de tener grandes ciudades, como Manaus, con cerca de dos millones de habitantes y tener también millares de inmigrantes venidos de otras partes de Brasil, me detengo en las poblaciones que nos son más peculiares. La Amazonia alberga centenares de pueblos y comunidades indígenas. Algunas de ellas permanecen todavía aisladas del mundo urbano. Otras ya poseen un alto grado de conciencia de sus derechos y han conseguido la conservación de su espacio y cultura. Por otra parte, esos son términos complicados, pues el indígena local es nómada y no entra en sus criterios mentales la posibilidad de demarcaciones de tierra. Esta es sagrada y pertenece a todos. Los caboclos son fruto del mestizaje del inmigrante blanco con el indio. Gran parte de la población es considerada cabocla. Ribeiriños son todos los que viven a lo largo de los ríos o riachuelos, que siempre fueron las entradas naturales de la Amazonia. No podemos olvidarnos de los seringueiros que son los inmigrantes o nativos que hace más de un siglo se internaron en la selva para recoger la savia (leche) de la serengueira y fabricar la goma. Es lamentable que actualmente el seringueiro no vea el producto de su trabajo revalorizado. Es un pueblo sencillo, acogedor, que vive en profunda relación con la naturaleza.

¿Qué campos de actuación han sido prioritarios para los hermanos en los últimos años?
También aquí la educación escolar constituye una misión importante para nosotros. Todavía no somos propietarios de las escuelas. Trabajamos en las escuelas públicas o en escuelas católicas que tienen convenio con el gobierno. También trabajamos mucho en diversos tipos de pastoral: juvenil, catequesis y vocaciones. La pastoral social está presente en las diferentes comunidades. Asesoramos a las Comunidades Eclesiales de Base. Algo muy típico de nuestra misión inculturada es la atención a las comunidades ribeiriñas, donde los hermanos se trasladan varias veces al año prestando diferentes servicios de atención religiosa y educativa.

Con la idea de la refundación los hermanos se lanzan a vivir nuevos desafíos. ¿Cuáles son las novedades de la presencia marista actualmente?
El primer paso es formar comunidades fraternas, insertadas e inculturadas en la gran comunidad que es el pueblo. Queremos ser una presencia significativa que da la prioridad a un estilo de vida simple y en diálogo, próximas al nivel de la población local. Consecuencia de este desafío es la búsqueda de la autosuficiencia. Los hermanos quieren sobrevivir de su propio trabajo remunerado para estar de acuerdo con la realidad social. Pensamos realizar una misión más itinerante, o sea, insertarnos en realidades sociales de necesidad, preparar líderes locales y emigrar hacia otros frentes. Por esta razón, no podemos tener estructuras que sean muy pesadas y que nos impidan esta dinámica. Por eso es mejor que las obras no sean nuestras. Trabajamos, pues, en colaboración con otras Congregaciones, Diócesis e Instituciones. Estos principios empezamos a ponerlos en práctica desde la formación inicial que tiene lugar a través de la inserción en pequeñas comunidades

¿Qué dificultades encuentran en su misión y qué necesidades consideran más importantes?
Nuestra urgencia es la consolidación de una nueva mentalidad sobre la vida consagrada marista. O, tal vez, la vuelta efectiva a las raíces fundacionales adaptadas a la realidad amazónica de hoy. Los aspectos que mencioné en la pregunta anterior ya están bien arraigados en la mentalidad de los hermanos, pero su práctica exige todavía una decisión mayor. Todavía no tenemos muchos hermanos nativos de la región con una historia suficientemente larga de vida marista.. Adecuar la formación congregacional a nuestros jóvenes, respetando sus valores culturales y asimilando un estilo de vida sobrio es un gran desafío para nosotros. Otra necesidad es la de desarrollar una espiritualidad ecológica, bien insertada en nuestra realidad y profundamente centrada en Jesucristo y en María, nuestra Buena Madre. Desde un punto de vista práctico, una de las grandes dificultades son las distancias y la dificultad para que las comunidades se relacionen. Téngase en cuenta que la superficie de nuestro Distrito es de 3.101.405,9 Km2. Si nuestras comunidades maristas y eclesiásticas no fueren suficientemente fraternas y consistentes, se hace difícil superar la soledad y el aislamiento que nos impone la geografía.

¿Cómo se hace la pastoral vocacional y el proceso de formación marista? ¿Cuántos novicios hay actualmente en el noviciado “María de Nazaret”?
Las diez comunidades deben fomentar y acompañar las vocaciones. En el 2002, todas acogieron y acompañaron al menos a un joven aspirante o a un Hermano joven en formación. Esto es una gran conquista para nosotros y los hermanos están abiertos a todo esto. Todas las etapas de formación transcurren en el ámbito de las comunidades del Distrito. Tenemos 12 hermanos jóvenes originarios del Distrito, dos de los cuales profesaron recientemente. El año próximo tendremos dos novicios y siete postulantes. Hay que reconocer la garra apostólica, la comunicación vibrante del proyecto de San Marcelino que decenas de hermanos nos trajeron durante esas casi cuatro décadas. Fueron ellos quienes pusieron las bases para la creación de nuestro Distrito y continuarán ayudándonos en su consolidación.

¿Cómo viven ustedes la presencia de Dios en ese paraíso terrestre?
El hombre amazónico es contemplativo por naturaleza. Vive en contacto con la naturaleza que le rodea: agua, vegetación, aves. La falta de esos elementos es muy sentida por quienes se ven obligados a emigrar a las grandes ciudades. Otra característica muy nuestra es el gran lazo familiar que une a los miembros de la misma familia a lo largo de varias generaciones. ¡Todo eso es espacio sagrado, es manifestación de Dios! Por otra parte, nuestro vocabulario es muy religioso. Tenemos muchas expresiones típicas para agradecer a Dios o esperar de Él todo lo que acontece. A veces esta unión con lo divino puede llegar a la exageración, al fanatismo religioso. Nuestra relación con lo sagrado se da de forma muy espontánea, muy natural.

Después de 35 años de presencia marista en el Amazonas, ¿cómo sueña su futuro?
Nuestro momento actual es bonito y lleno de esperanza. En este tiempo en que la humanidad pone de relieve la importancia del Amazonas, nos sentimos parte de ese tesoro. Pero, como dice Tiago de Melo, poeta y escritor de esta tierra: La especie más amenazada en la región es el hombre. Por consiguiente, nosotros, hermanos y seglares maristas, estamos llamados a optar por los curumins y las cuñatãs (término indígena para llamar a los niños) más necesitados de la región. Los desafíos son enormes. Queremos vivir de manera sencilla y comprometida con esta gente. Esperamos fortalecer las vocaciones autóctonas. También queremos seguir acogiendo a muchos hermanos y seglares de Brasil y de otros países del mundo que quieran ser misioneros.

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