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Calendario marista - agosto

Boletín marista - Número 85

 

Calendario marista de agosto - Año del hermano Francisco (2)
31.07.2003

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CALENDARIO MARISTA DEL MES DE AGOSTO

En este Boletín marista, publicamos el calendario marista del mes de agosto, que aparece día a día en el espacio web www.champagnat.org

1 1988: primera fundación marista en Guinea Ecuatorial – “María es muy respetada por los musulmanes y las tribus indígenas” (H. Ted Fernández, Mensaje 32)
2 Santa María de los Ángeles de la Porciúncula – Sábado marista: día especialmente dedicado a la oración por la Familia Marista
3 Domingo XVIII del Tiempo Ordinario – 1847: muere el hermano Luis, uno de los primeros miembros del Instituto
4 San Juan Mª Vianney – Primer lunes de mes: recuerdo de los difuntos maristas – “Maria nos enseña a estar atentos a las necesidades de los otros” (H. Renato Guisleni, Mensaje 32)
5 Dedicación de la Basílica de santa María la Mayor en Roma – “María nos guía a experimentar a Dios, no como un concepto, sino como una realidad” (H. Sunanda Alwis, Mensaje 32)
6 Festividad de la Transfiguración del Señor – 1858: traslado de la Casa general del Hermitage a Saint-Genis-Laval
7 “Marcelino amaba a la Iglesia profundamente pero sufrió también momentos difíciles en sus relaciones con las autoridades eclsiásticas” (H. Christian Mbam, Mensaje 32)
8 “Vivir la presencia del otro –hermano, joven, débil- bajo el signo de la acogida; ¡hay tanta vida que celebrar y compartir!” (H. Ángel Medina, Mensaje 32)
9 Día Internacional de las Poblaciones Indígenas – 1896: se introduce la causa del P. Champagnat para ser venerable - Sábado marista: día especialmente dedicado a la oración por la Familia Marista
10 Domingo XIX del Tiempo Ordinario – 1886: primera fundación marista en los Estados Unidos de América
11 “En nuestra educación debe ocupar un lugar privilegiado la formación en la solidaridad” (H. Demetrio Espinosa, Mensaje 32)
12 1816: el P. Champagnat es nombrado vicario de La Valla – “Hermanos, tengamos en cuesta la sencillez, actuemos con sencillez y vivamos un estilo de vida sencillo” (H. Michael de Waas, Mensaje 32)
13 Jornada Mundial del Zurdo – “El verdadero desplazamiento empieza por dentro, tiene lugar en el corazón” (H. Domingos dos Santos, Mensaje 32)
14 “Es en la fraternidad donde el ser humano encuentra un ambiente favorable para su desarrollo” (H. Afonso Levis, Mensaje 32)
15 Festividad de la Asunción de la Madre de Dios – Fiesta patronal del Instituto Marista – 1885: partida de los primeros hermanos a Canadá
16 Sábado marista: día especialmente dedicado a la oración por la Familia Marista – “Conocerse a fondo: gracia, tarea y encuentro” (H. Hilario Schwab, Mensaje 32)
17 Domingo XX del Tiempo Ordinario – “Acompañar es caminar con mi hermano, al mismo nivel, compartiendo vida” (H. Ernesto Sánchez, Mensaje 32)
18 1969: primera fundación marista en Costa de Marfil
19 1903: partida de los primeros hermanos a Cuba
20 “Dejarse acompañar es verificar la coherencia en mi vida en discernimiento y en fidelidad abierta al Evangelio” (H. Maurice Goutagny, Mensaje 32)
21 “El discernimiento es una búsqueda incesante de la voluntad de Dios, movida por el Espíritu Santo” (H. Lauro Francisco Hochscheidt, Mensaje 32)
22 Día Mundial del Folklore – Fiesta de María Reina
23 Sábado marista: día especialmente dedicado a la oración por la Familia Marista - Santa Rosa de Lima
24 San Bartolomé, apóstol – “La comunidad marista es un espacio privilegiado para compartir, para humana, profesional y vocacionalmente” (H. Ataide José de Lima, Mensaje 32)
25 “Edificar una Iglesia de comunión. Nos lo pedía el Concilio hace más de 40 años, pero aún nos queda mucho por hacer en este terreno” (H. André Thizy, Mensaje 32)
26 “Los hermanos somos hombres para los demás y hombres con los demás” (H. Pablo González, Mensaje)
27 1936: el hermano Crisanto es asesinado en Tartareu, España – “Las comunidades religiosas que abren sus puertas a los seglares son más vivas y más acogedoras” (H. Samuel Holguín, Mensaje 32)
28 San Agustín – “Avanzar juntos… para responder a las necesidades de los jóvenes, sobre todo de los más abandonados” (H. Henri Catteau, Mensaje 32)
29 Si quieres recibir el Boletín marista por correo electrónico, puedes inscribirse gratuitamente en www.champagnat.org
30 Sábado marista: día especialmente dedicado a la oración por la Familia Marista – Puedes consultar todos los números del Boletín marista en www.champagnat.org
31 Domingo XXII del Tiempo Ordinario – Puedes inscribir gratuitamente a tus amigos para que reciban el Boletín marista (www.champagnat.org)

AÑO DEL HERMANO FRANCISCO (II)
Junio 6, 2003 – junio 6, 2004

LA BEATIFICACIÓN
Es una etapa en la causa de un siervo de Dios en la cual la Iglesia reconoce que ha habido un milagro gracias a las oraciones de intercesión del siervo de Dios.
(Tendríamos que aclarar lo que significa la “intercesión” de un siervo de Dios, eso que en la fe llamamos «milagro», ¿qué sentido tiene un milagro? Estos puntos serán el objeto de reflexiones posteriores).
La beatificación es, ante todo, una glorificación de Dios, porque todos los santos son una obra maestra del Espíritu que lo ha abierto totalmente a Cristo, y el milagro revela a un Dios cercano y paternal. Es una glorificación eclesial, una acción de gracias, normalmente insertada en el centro de una Eucaristía.
Pero es también, al mismo tiempo, una glorificación del siervo de Dios, en quien el pueblo de Dios reconoce y admira la calidad ejemplar de su vida evangélica.
La beatificación es una gran alegría para el pueblo de Dios que venera, de una manera especial, al siervo de Dios beatificado. Es uno de nosotros, un amigo y un intercesor que ya teníamos en nuestro corazón. Esta alegría se vive con mayor intensidad el día de la beatificación.
La beatificación es un estímulo: nos habla de la santidad posible, no en caminos desconocidos, pero en la vida evangélica que el Espíritu Santo ha hecho nacer en nosotros. El estímulo se me otorga a mí, sobre todo si pertenezco a la misma familia, sobre todo si el siervo de Dios es alguien que ocupa ya un lugar en mi corazón. La beatificación es una gracia que crea unas fuerzas y unos deseos de llegar a ser santo dado que ha sido posible para uno de los nuestros, es una puerta que se abre en el amor de Dios.
Esperamos la beatificación del hermano Francisco. Un milagro es siempre posible, pero es necesario que pongamos al hermano Francisco en el horizonte de nuestra amistad.

PENSAMIENTO DEL H. FRANCISCO
«¡El Hijo ama a su Padre con un amor puro!»
«¡La Buena Madre lo arreglará todo!»
Nunca se desanimaba,
Siempre mantenía la serenidad,
en caso de fracaso, esperaba el tiempo de Dios.

LA VIRTUD DE LA ESPERANZA
Permanezcamos con los testigos que vivieron con el hermano Francisco y que han depositado su testimonio ante el tribunal diocesano de Lyon entre 1910 y 1912. Nos permiten una mirada directa y con experiencia. Lo que dicen nos recuerda lo que hemos admirado en el hermano Basilio: Dios miraba y amaba como Padre; su voluntad estaba por encima de todo y, dado que es Padre, Dios merece nuestra confianza. Las fuerzas se rehacen delante del Santísimo Sacramento y a los pies de María. Esta certeza de la ayuda de Dios y de María da serenidad e igualdad de talante en los momentos de prueba. Nuestros dos hermanos Superiores generales se parecen y los dos nos recuerdan al Champagnat que ellos llevaban en su corazón como hijos y como sucesores. .
Testimonios sobre la esperanza
«Nunca vi al siervo de Dios perder la calma que posee la persona que quiere en todo la voluntad de Dios» (T.13).
«No le abatía ningún incidente o fracaso. Su serenidad era siempre la misma. Su confianza en Dios no tenía límites. Nos recordaba que nada ocurre sin el permiso de nuestro Padre que nos ama, que sabrá rendirnos justicia, si confiamos en él» (T. 17).
«No se desanimaba nunca, al contrario, entre más dificultades tenía, más confianza tenía. Todos los hermanos han testificado de esto: se decía que hablaba con el buen Dios» (L.P.O).
«He escuchado muchas veces al hermano Francisco repetir: « Esperemos en la gran bondad de Dios para llegar al cielo, allí se nos recompensará de las penas que hubiésemos padecido aquí abajo» (T364).
«Decía: ‘El Hijo ama al Padre con amor puro, pero el esclavo por temor. ¡Qué gloria me prepara Dios para la eternidad ! ¡Oh amor! » (T.84).
«Buscaba ante el Santísimo Sacramento la solución a sus dificultades» (T.9).
«Sé que debido a su confianza en Dios el hermano Francisco no se desanimaba nunca. En caso de fracaso esperaba el momento de Dios» (T.63).
«Su confianza en Dios le permitía caminar con valor a pesar de su naturaleza humilde... Y esta confianza tan viva, él la sabía comunicar a los demás» (T.64).
«En sus cartas sabía inspirar la confianza a los demás rechazando los temores exagerados o ilusorios. Tenía muchas máximas en sus notas sobre la confianza y se servía como si fuese un arsenal» (T.84).
«Fue sobre todo cuando era Superior que se evidenció su esperanza heroica. Muchas veces tuvo que experimentar sobre sus hombros la carga tan pesada del Superior, pero había puesto en Dios toda su confianza» (T.19)
«En el momento de la muerte del P. Champagnat, en 1840, el hermano Francisco, que la sufrió probablemente más que los otros hermanos que se dejaban llevar por el desánimo, él les regañaba dulcemente, los consolaba y entre otras cosas les decía: “No debemos desesperar... Tengamos confianza en Dios que ha prometido la vida a los que confían en él”... El hermano Francisco ha puesto siempre toda su esperanza en Dios en las numerosas dificultades de su generalato. También en los casos que parecían desesperados... En todas su enfermedades siempre guardó su serenidad debido a su confianza en Dios» (T.8).
«En 1872 yo estaba en el Hermitage. Una tormenta terrible hizo que se desbordara el Gier, un muro del jardín desapareció. Sin embargo, delante de la capilla nos dimos cuenta que las aguas habían disminuido en lo más fuerte de la tormenta. El hermano Francisco había quitado su escapulario, lo había suspendido de su ventana y se había puesto de rodillas delante» (T.64).
«Su confianza en Dios era muy grande. En 1846 el hermano Luis-María, asistente, sufrió un ataque que amenazaba su salud. El hermano Francisco fue a la capilla y se arrodilló en adoración ante el Santísimo Sacramento. Cuando regresó, todo peligro había desaparecido» (T.9).

ORACIÓN DE ESPERANZA
Hermano Francisco, para que Dios sea todavía más glorificado en ti, sería para nosotros una alegría que un día te viésemos beatificado.
Ayúdanos hoy a amar al Padre con un amor puro, que el amor del Hijo entre en nuestros corazones.
Ayúdanos a tener confianza en el Padre porque nuestro futuro está ya lleno de su bondad.
Que podamos decir contigo:
« ¡La Buena Madre lo arregla todo! ».
Te agradecemos los ejemplos de esperanza, de confianza y de serenidad que nos das.

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