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Boletín marista - Número 86

 

De charla con el hermano Chinna y con Víctor (postulante) en Trichy (India)
07.08.2003

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EL ESPÍRITU ORA EN NOSOTROS.

H. Lluís Serra

El hermano Chinna, 46 años, es el Superior del sector marista de la India. Víctor es un aspirante marista a punto de ir al postulantado. Tiene 24 años y es de Karayur en Tamil Nadu. Antes de ingresar en la congregación marista, estudió en la universidad y trabajó como contable.

La gente occidental sueña a menudo con viajar a la India, su país, en búsqueda de iluminación espiritual. ¿Cuál es el secreto?
Chinna: El secreto de la vida humana que los místicos hindúes descubrieron hace tres mil años es que Dios, además de estar más allá, ‘está dentro de nosotros. Esto ha llevado a la práctica de la búsqueda espiritual activa más a través de la meditación que del rito religioso. Hay una larga tradición de gurús de la vida espiritual, incluida la actual generación de santos vivientes. Los maestros del yoga son un claro ejemplo de esta tradición. Buscan la paz interior y, fundamentalmente, la unión con Dios a través del dominio de las energías corporales. Los occidentales que realizan esta búsqueda espiritual visitan y residen a menudo en los ashrams – tanto hindúes como cristianos - que ponen el acento en la meditación y en la vida sencilla. Son algunos de los motivos por los que los occidentales vienen a nuestro país y, a algunos de nosotros, nos entra la risa cuando les vemos vestidos con sus túnicas de color azafrán.

Víctor, me imagino que aquí, a los hermanos y a ti, os será relativamente fácil meditar y cultivar la vida interior. ¿Nos podrías dar algún consejo sobre cómo se puede mejorar la vida interior?
Es cierto que hay aspectos de nuestra cultura que contribuyen a estimular y desarrollar la vida interior. Con todo, no hay que pensar que todos los hermanos practican diariamente el yoga y la meditación trascendental. En la India, como en todas partes, es el Espíritu el que ora en nosotros. Las técnicas de meditación son meramente un medio para alcanzar un fin: un nivel más alto de conciencia, de armonía entre cuerpo, mente y espíritu, para vaciarse del ego y abrirse al amor de Dios. Se necesita, en primer lugar, conseguir una vida equilibrada, la pacificación del espíritu y un cierto grado de ascetismo. En la oración, la postura corporal, la respiración rítmica y la recitación de los mantras nos pueden ayudar a conseguir la paz del espíritu.

La India es un país de contrastes; por una parte, es un país tecnológicamente avanzado que posee la bomba atómica, y por otra, se encuentran aglomeraciones enormes de pobreza. ¿Cómo es posible que coexistan estas dos realidades aparentemente contradictorias?
Víctor: En la India, como en tantos otros países, se dan los dos extremos. La pobreza prolongada que vive un gran número de nuestra gente se debe a muchos factores: corrupción, bajo rendimiento de la producción agrícola, un clima extremado, un gobierno interesado sólo en su propio beneficio, una enorme población que se disputa los recursos y las oportunidades que se ofrecen, etc. El hecho de tener o no una bomba atómica no cambia la realidad que vive la mayoría de las personas; pero tenemos una fuerza militar muy grande y cara. Aunque es triste decirlo, la defensa sigue siendo una prioridad nacional. China y Pakistán han luchado contra la India por asuntos fronterizos y las dos son potencias nucleares. Así que había una necesidad sentida por desarrollar una fuerza nuclear disuasoria india. Además, nuestro país posee una de las mayores concentraciones de expertos informáticos del mundo; por lo tanto, nunca se pensó que no se pudiera y tuviera la capacidad para hacerlo.
Chinna: Para un país que pasó un largo período bajo dominio colonial, poseer la capacidad de producir la bomba atómica es una fuente de orgullo nacional. En un país tan inmenso y diverso como la India, hay muchas contradicciones y se confunden las prioridades.

Con una población de más de mil millones de la que sólo el 2,3% de la población es cristiana, ¿a qué dificultades os enfrentáis por pertenecer a una minoría tan reducida?
Chinna: De modo general, y sobre todo en las aldeas, hay una armonía comunitaria entre las personas de diferentes creencias religiosas. Sin embargo, en los últimos años, un movimiento llamado ‘Hindutva’ está promoviendo la idea de que para ser un auténtico indio uno debería ser de religión hindú; ¡y los otros que se vayan! Este movimiento ha sido etiquetado de fascista. Promueven la idea de que la Constitución ha otorgado demasiados privilegios a las minorías a costa de la mayoría.
Víctor: El partido político asociado con este movimiento está en el poder a escala nacional y en algunos estados, de modo que pueden cambiar el entorno en que vivimos. Por poner un ejemplo: sólo en el último año, en el estado de Tamil Nadu, de donde son los hermanos, se ha aprobado una ley anti-conversión que busca controlar las conversiones al Cristianismo y al Islam, particularmente de mujeres y ‘dalits’, personas de las castas bajas.

¿Cómo empezó la vida marista en la India?
Chinna: Fue el señor Louis Joseph, ¡un laico!, el fundador de los hermanos en la India. Inspirado por la amistad y por el espíritu de algunos hermanos de Sri Lanka con quienes había estudiado en la universidad de Trichy en los años sesenta, reclutó cuatro jóvenes para los hermanos, que constituyeron una comunidad en Trichy en 1974. Al principio y hasta los disturbios civiles ocurridos en Sri Lanka a principios de los 80, los maristas indios eran miembros de la Provincia de Sri Lanka.

Los hermanos poseen una escuela primaria y secundaria en P. Udayapatti y una pequeña escuela secundaria cerca de Dindigul, ambas en Tamil Nadu. ¿Quiénes son los que acuden a vuestras escuelas y qué les ofrecéis?
Chinna: Se tomó una opción consciente de trabajar con la gente de las áreas rurales aisladas así como con los grupos socialmente desfavorecidos. Esto lo podemos hacer porque el gobierno paga alguno de los sueldos de los maestros y así se pueden mantener bajas las cuotas escolares. La población escolar es un 85% hindú, un 10% musulmán y un 5% cristiana. La mayoría de los niños proceden de familias de granjeros modestos, artesanos, de pequeños comerciantes y de jornaleros sin tierras. Cada día, un buen número de estudiantes recibe una comida gratuita a mediodía, proporcionada por el gobierno. Muchos estudiantes continúan después estudios superiores o siguen cursos de comercio. Además, la escuela de PU, dispone de un centro anexo de formación profesional para jóvenes que han abandonado la escuela a una edad temprana.

Víctor, ¿qué te atrae de Cristo y de Marcelino a ti y a los jóvenes de la India, y os lleva a escoger nuestra vida marista?
La juventud cristiana india cree que Jesús es nuestro hermano. Para nosotros, Jesús es el amor, la paz, el gozo, la misericordia, la compasión; como revolucionario, es sencillo, pacífico, humilde y dócil. Creemos que Jesús es plenamente Dios y hombre. Intentamos imitarle y entregarnos a Él. Vemos en Marcelino una persona trabajadora que nos muestra sencillez, espíritu de familia y una gran devoción a María. Él inspiró a los hermanos a impartir una educación cristiana, a trabajar en las áreas rurales y a tener una preocupación y un amor especial por los pobres. ¡Hay tantas personas así en la India! Subrayó la necesidad de tratar a todas las personas por igual y de respetar a todos los grupos de personas. Ésta es una necesidad especial en nuestro país en donde hay todavía elementos del antiguo sistema de castas.

¿Cómo están aplicando los hermanos de la India la llamada del Capítulo General de dedicarse a los niños y jóvenes más pobres?
Chinna: Manteniendo nuestro compromiso hacia los grupos socialmente aislados y desfavorecidos. Somos pocos y no es fácil hacer esto. También nos encontramos a veces con desafíos reales y se necesita fe y valor para perseverar en nuestro trabajo.
Víctor: Actualmente, los hermanos están pensando establecer un centro residencial para niños afectados por el SIDA.

¿Qué futuro aguarda a la presencia marista en la India?
Chinna: La mies es mucha y los obreros, pocos. Tenemos esperanza en un crecimiento continuado. Hay 20 hermanos profesos en la actualidad, 11 de ellos en la etapa de post-noviciado. Cada año, podemos contar con tener nuevos candidatos. Ahora, hemos empezado a buscar candidatos fuera del Tamil Nadu, en otros Estados de la India, con la idea de extender también allí nuestra presencia en el futuro. Pero, no olvidemos aquello de Si el Señor no construye la casa…

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