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Boletín marista - Número 92

 

I Centenario de la presencia marista - Argentina
17.09.2003

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EL SUEÑO DE CHAMPAGNAT EN ARGENTINA
H. Damián Provens

El 25 de septiembre de 2003 se cumple el Centenario de la llegada de los primeros hermanos a la Argentina. El hermano Damián Provens, 25 años, antiguo alumno del Colegio marista de la ciudad de Rosario, publica en la revista ELEVACIÓN del mes de junio, el presente artículo. Actualmente el hermano Damián forma parte de la comunidad del Colegio Sagrado Corazón de la ciudad de San Francisco (Argentina).


100 años de Presencia Marista en Argentina nos pide hacer memoria para agradecer. Agradecer a tantos Hermanos y laicos que, a lo largo de todos estos años, fueron construyendo el sueño que Marcelino comenzó a concretar en su Francia de 1817, sueño que incluía a todas las diócesis del mundo.
Los maristas en Argentina somos hijos de la provincia marista de Saint-Paul-Trois-Chateaux. Gracias a esta provincia del sureste francés el carisma de Marcelino se hizo presente en España, Chile, Perú, Uruguay, Italia, México, Colombia, Islas Seychelles y Argentina.
Un lugar privilegiado en esta historia lo tienen aquellos 14 jóvenes Hermanos que, con su gran espíritu, pusieron sólidos cimientos a la obra marista en las tierras de la Virgen de Luján.
Porque somos una familia y porque cada Hermano es un don del Señor, conocer la vida y las obras de aquellos que nos precedieron es constatar la presencia de Dios en nuestra Argentina marista. Por otro lado, es darnos cuenta que la espiritualidad marista es una “forma de ser” que tiene que hacerse visible en cada Hermano.
Motivados por estos años de Presencia Marista nos preguntamos: ¿Cómo eran estos Hermanos que fundaron nuestra Provincia? ¿Qué hacía palpitar sus corazones?. Por eso queremos brindar esta breve historia y biografías de aquellos pioneros maristas en Argentina.

La largada
Los inicios de la presencia del sueño de Marcelino en Argentina coincidieron con el sueño que compartieron 14 jóvenes hermanos: ¡Vamos a ser misioneros!. Este sueño se embarcó en Barcelona el 3 de septiembre de 1903 en el buque Reina María Cristina. De los 22 días que duró la travesía de esta “comunidad a bordo” sabemos algo de lo que vivieron y sintieron: su profunda devoción mariana; su amor a la Eucaristía; la fraternidad marista; la contemplación de la inmensidad del mar, el cielo estrellado y los delfines; la cacería comunitaria de una rata que interrumpió el sueño en su camarote; las tormentas; las descomposturas y la alegre noticia de un niño que había nacido. En todo momento los acompañaba un sentimiento de nostalgia por sus tierras dejadas y su tan querida comunidad de San Andrés del Palomar, en España. Pero el deseo profundo que había en aquellos corazones, el ser misioneros de la Buena Noticia al estilo de Marcelino, era más fuerte que todo aquello que habían dejado.

La llegada
Por fin, el 25 de septiembre divisaron el puerto de su destino: la ciudad de Buenos Aires. Este día los hermanos Frédien, Junion, Paulius, Sixto, Veremundo, Adolphus y Leopoldo José pisan las tierras del Plata.
El ambiente en la capital argentina no se hallaba del todo tranquilo. La prensa anunciaba que a bordo de aquel buque venían al país un grupo de religiosos expulsados de Francia. Una multitud había preparado una recepción hostil a los misioneros; pero una lluvia torrencial impidió esta concentración. Aún así, por prudencia, sólo dos hermanos descendieron del buque con sotana; el resto estaba de civil. Allí los esperaba el hermano José (coadjutor de los Lazaristas) quien los condujo hasta la residencia de los sacerdotes.
Un mes más tarde se completó la “comunidad marista fundadora de la Argentina” con la llegada de los hermanos Agritius, Bajulus, Simeón, Arège, Loger, Donaciano y Olegario. Este grupo de 14 misioneros destinados a nuestro país había sido separado en dos debido a la situación religiosa en Francia y su proyección en el exterior.

Comienza el trabajo
A la semana de la llegada del primer grupo, los hermanos se hacen cargo de la escuela gratuita de San Vicente de Paul. Ésta será la primera escuela marista argentina que los hermanos llevarán adelante durante 12 años. En ella tuvieron que lidiar contra la indisciplina de los alumnos de aquellas aulas que contaban con más de 60 niños cada una. También allí funcionó un internado en el que trabajaban tres hermanos. Al inicio escolar del siguiente año abriría las puertas la escuela de los hermanos en Luján.

Los siete primeros Hermanos

H. Frédien: Francés, de familia muy cristiana. Fue el Superior del primer grupo de misioneros. A la semana de su llegada (2 de octubre) cumple 25 años. Fue el primer Director escolar marista en la Argentina. Atrajo muchas vocaciones desde su tarea de reclutador, sobre todo en las provincias del litoral. Colabora con la fundación marista en Uruguay. Muere en 1960, a los 81 años, en Luján.

H. Junión: muy poco sabemos de este francés. Fue docente en la escuela de Luján que se inicia en 1904. Muere en Saint-Paul-Trois-Chateaux a los 72 años de edad.

H. Paulius: de 1903 a 1981 conservó la antorcha marista fundadora en nuestro país que gozó de su presencia durante 63 años. Este hermano francés, trece días antes de embarcarse rumbo a la Argentina, había hecho su profesión perpetua contando con 21 años. Fue maestro de grado; el 2º Maestro de Novicios de la Provincia durante 8 años; director 25 años; enfermero 19 años entre otras misiones. Fallece en Luján a los 99 años, 7 meses y 6 días con 83 años de profesión religiosa.

H. Sixto: a menos de un mes de haber hecho su 1ª profesión, este hermano español se embarca para la Argentina. A los cuatro días de llegar a nuestro país cumple sus 17 años, siendo el más joven del grupo. Con 39 años sería el segundo Provincial de la Provincia Marista de Argentina erigida canónicamente en 1920. El patio andaluz del colegio Champagnat fue dedicado a él por sus exalumnos en ocasión de sus bodas de oro como religioso marista. Fue elegido Asistente General en 1941. A la edad de 68 años fallece en Lyon.

H. Veremundo: nacido en el pueblo español de Estella (Navarra). De familia de agricultores. Llega a nuestro país con 18 años. Tenía una debilidad especial por la Virgen de Luján. Le gustaba orientarse con la Basílica porque “María debe ser la brújula de todo Marista argentino”. Pidió que al morir sus restos fueran depositados en un nicho del panteón ya que “desde allí se puede ver a la Virgen en su Templo”. Fallece en Luján a los 74 años. Su deseo de estar en aquel lugar del panteón fue cumplido.

H. Adolphus: casi nada sabemos de este hermano francés que llega a nuestro país con 17 años. Muere en Marsella a los 65 años.

H. Leopoldo José: llegó a nuestro país con 18 años. Estuvo 12 años en la Argentina. Trabajó en las ciudades de Luján, Mar del Plata y en el Colegio de La Inmaculada. Confesando a Cristo Rey es fusilado con otros 45 hermanos en España, lo que le valió la palma del martirio a los 51 años.

Completamos la comunidad fundadora

H. Agritius (Agricio): con 21 años, y a los 6 de haber hecho sus primeros votos, es llamado al servicio militar francés para servir a su patria como infante de marina. Cuando le concedían licencia aprovechaba para estar con las comunidades cercanas. Luego de estar 3 años como marinero reingresa en la congregación. Llega a la Argentina a los 33 años. Fue fundador del colegio de Luján y Mendoza. Muere a los 55 años en el Hospital Español de Buenos Aires.

H. Olegario: de este otro hermano español también sabemos muy poco. Junto a los hermanos Agritius y Leopoldo José en 1904 forman la comunidad fundadora del Colegio de Luján. A fin de este último año regresó a Europa.

H. Bajulus (Basilio): francés que trabajó en nuestro país durante 64 años. Tenía 23 años cuando llegó con el 2º grupo de hermanos, hecho éste que no le resultaba grato cuando se subrayaba con cierta preferencia la llegada del primer grupo un mes antes. En 1907 fue fundador de la escuela de Artes y Oficios San Vicente de Paul, en La Plata, donde montó una imprenta que era considerada una de las más importantes de la capital bonaerense. Murió a los 87 años en la Villa San José de Luján.

H. Arège: fue el único fundador no francés ni español y el único hermano suizo que trabajó en nuestro país. A los 26 años llegó a nuestro país donde se encontró hasta 1916. Murió a los 82 años en Saint-Paul-Trois-Chateaux.

H. Loger: hermano francés que tenía 21 años cuando desembarcó en nuestro país. Estuvo misionando en Chile y Perú. Se lo recuerda por su gran bondad, gran piedad para con la Virgen María y su pasión por la filatelia. Murió a los 90 años en Saint-Paul-Trois-Chateaux.

H. Donaciano: nació en Tahull (Lérida, España). Con 19 años llegó a la Argentina. En el primer retiro marista argentino (del 6 al 13 de enero de 1905) hizo sus votos perpetuos, que serían los primeros en el distrito argentino. Debutó en la Argentina en una clase de 103 alumnos de 1º grado, obteniendo una disciplina admirable. En 1938 fue director fundador del Colegio San Rafael. Falleció en la Villa San José de Luján a los 75 años.

H. Simeón: hermano francés que llegó a nuestro país a los 21 años. Se encargó de los inicios del Colegio Champagnat, de Capital, en 1914. En abril de 1943, como maestro de Novicios, le tocó el traslado del Postulantado y Noviciado que se encontraba en Luján. Así, da inicio con un grupo de postulantes y novicios a la Villa Champagnat, en La Bolsa (Córdoba). Falleció en este último lugar en 1972 a los 93 años.

¡Gracias!
A estas vidas sencillas, hoy, le rendimos un homenaje de gratitud por hacer presente y empezar a construir en nuestras tierras el sueño de Marcelino. Gracias, hermanos, por su fraternidad, su sencillez, su devoción mariana y su celo por la educación de la niñez y juventud argentinas. Gracias a todos los hermanos que han dejado sus tierras para seguir haciendo realidad la presencia marista en Argentina. Gracias, hermanos mayores, que con su fidelidad nos muestran y nos impulsan a las jóvenes generaciones de hermanos a vivir nuestra consagración con fidelidad y alegría. Gracias a todos los laicos que comparten con nosotros el sueño de Marcelino.
Que los futuros pasos de la Argentina Marista sigan siendo fecundos en fidelidad, vocaciones y misión compartida en aquellos lugares que el Señor nos pida que los maristas estemos presentes.

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