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Boletín marista - Número 97

 

Haití - Apertura del noviciado marista
17.10.2003

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Gilles Hogue, fms

15 de agosto de 2003.- Hoy, fiesta patronal del Instituto, el Sector marista de Haití ha tenido la dicha de abrir el noviciado en Pétionville (Port-au-Prince), colaborando con los Hermanos de la Instrucción Cristiana (Ploermel), y recibiendo a tres novicios de primer año: Jean Émaningue Borisma, Ostral Charmant y Emmanuel Nazaire. Se unen al novicio de segundo año, Ambroise Michel. La edad media de los novicios sobrepasa los 25 años.
La formación, comenzada hace unos años en Jérémie, tropezaba con ciertas realidades: las locales- dado que se debía también acoger a los postulantes de primer año- y, sobre todo, la dificultad de formar un equipo suficiente para poder llevar a cabo el acompañamiento y la formación de los jóvenes. Se consideró la posibilidad de integrarse en el noviciado de América Central. Después de ciertos análisis, no se llevó a cabo esta iniciativa. Se consideró que la integración de los valores religiosos tenía que realizarse en el entorno cultural de las personas admitidas.
Después de haber considerado varios proyectos, nos pusimos en contacto con los F.C.I. para estudiar juntos un proyecto de noviciado común. Ellos ya tenían los locales que podrían poner a nuestra disposición, permitiendo a cada grupo una gran autonomía, y con la ventaja de un bloque común de cursos para ayudar a los novicios a caminar y a profundizar su proyecto de vida, cada cual en su familia religiosa. Poco a poco, se elaboró el programa. Por supuesto, es una etapa ad experimentum, susceptible de adaptaciones, de modificaciones, de mejoras.
Quedaba la difícil cuestión del personal de acompañamiento de los novicios. Nuestros documentos nos recuerdan que la comunidad juega un papel primordial en la formación. Algunos cursos se pueden dar en común. Es necesario todavía que cada comunidad asuma su parte en los cursos. También debemos considerar la dimensión de la espiritualidad marista, la vida del Fundador, nuestros orígenes, las Constituciones... El hermano Gilles Lacasse había sido el primer responsable del noviciado en Haití. No tuvo problemas en cambiar sus planes personales y aceptar el regreso a Haití para comenzar de nuevo esa importante función. Pero nos era difícil encontrar personal suficiente en Haití, y se corría el riesgo de desvestir a Pedro para vestir a Pablo... Por eso, hemos pedido ayuda al Consejo general que ha acogido fraternalmente nuestras necesidades y se ha contactado con el hermano Antonio Rieu... Este hermano, de origen español, es un veterano de la formación y de las misiones. Sin duda, constituirá una presencia muy enriquecedora para nuestros jóvenes en formación y para la experiencia intercomunitaria que comenzamos.
Vaya, en este día de fiesta, nuestro agradecimiento, en primer lugar, al Señor y a Virgen por el don de estos novicios. Nuestro agradecimiento también al hermano Superior general y su Consejo, que han venido en nuestra ayuda al enviarnos al hermano Antonio. No podemos olvidar al hermano Real Cloutier y su Consejo, que creen en la obra marista en Haití y que no les importa realizar un sacrificio para venir en ayuda nuestra. ¡Que san Marcelino bendiga y acompañe esta nueva experiencia!

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