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Escritos para Marcelino

 

P. Ferreol Douillet
23/05/1835

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En abril de 1830 el P.Douillet logró autorización para establecer una Escuela Normal qué, en la práctica, significaba una casa de noviciado, de donde él obtendría religiosos dedicados a la enseñanza. A causa de la Revolución de julio de aquel año, que destronó el Rey Carlos X y colocó en su lugar a Louis Philippe, Douillet no consiguió realizar su plan. En los contactos que tuvo con el P.Champagnat, se comprometió a enviar sus candidatos al noviciado de l’Hermitage, confiando que el Fundador atendería sus pedidos de nuevas escuelas y de un noviciado marista en la Diócesis. El P.Champagnat es prudente y tiene sus razones para no abrir otro noviciado fuera de l’Hermitage. En esta carta el P.Douillet vuelve al tema del noviciado para el Diócesis de Grenoble, presionando al P.Champagnat. (Cfr. H.Ivo Strobino, nota introductoria al texto, “Cartas Passivas”)

La Côte, a 23 de mayo de 1835.

Padre Superior:

A pesar de mi sincero deseo de querer aligerarle sus penas y sobre todo de no aumentárselas, creo, sin embargo, tener que molestarle de nuevo. Le había escrito con el propósito de pedirle el número de la orden por la cual está reconocida su obra como escuela normal, pero sobre esto nada me dice Ud. en su última carta.

Después de haber reflexionado sobre la necesidad de fundar establecimientos en la diócesis de Grenoble y repartir los sujetos recibidos y la situación en que se encuentran, durante el tiempo de mi mandato para no desairar la esperanza de Monseñor y de la diócesis pienso además que no debemos diferir la fundación de un noviciado en regla, con el fin de que la región conserve los sujetos conseguidos y formados. No creo que esto conlleve mayor dificultad, pues que así lo hacen ya en Belley, conforme al plan originario establecido por Ud. y su servidor. Le ruego que me dé su parecer definitivo al respecto por escrito y cuanto antes con el fin de que pueda yo disponer de los medios necesarios para llevar adelante nuestro proyecto.

Padre Superior, tuve el honor de anunciarle que vamos a tomar los medios para separar los novicios de los otros estudiantes. Me parece que bastará colocar a un Hermano digno y preparado al frente de los novicios. Estoy dispuesto a recibir sus observaciones y consejos. Todo ello no obstaculizará ni el cambio de los sujetos, pues tendremos casas para recibirlos, ni el mantenimiento de las buenas relaciones entre nosotros. Esta es con toda sinceridad mi intención. Todo lo que deseo es contribuir a la prosperidad de esta excelente obra. A pesar de mi indignidad, espero que la obra se extenderá en nuestra comarca. La ayuda de María es poderosa.

Como Ud., Padre Superior, estoy íntimamente convencido de que no podemos contar solamente con los medios humanos, sino más bien con la ayuda del Señor y de nuestra buena Madre, María.

Soy, con el más profundo respeto, P. Superior, su humilde y obediente servidor,

DOUILLET.

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