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Escritos para Marcelino

 

P. Ferreol Douillet
14/06/1835

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La relación del P.Douillet con el P.Champagnat no siempre fue feliz. Los Hermanos habían ido en su socorro en 1831, asumiendo la escuela que él fundara y dirigiera hasta ese momento. En contrapartida el P.Douillet pretendía la apertura de un noviciado marista para a atender los candidatos de la región que, según él, después de la formación, deberían trabajar en la diócesis, en las varias escuelas que el P.Champagnat se comprometería a fundar. El P.Douillet tenía sincera admiración por los Hermanos y por el P.Champagnat, y hasta había manifestado deseos de tal vez, algún día, convertirse en aspirante Marista. Por otro lado, dificultaba el trabajo de los Hermanos, interfiriendo en la vida de la comunidad y en la escuela, o ideando contratos marcados por la ventaja personal. H.Louis-Marie, Director de la escuela, comunicó al Fundador en repetidas circunstancias las dudas que tenía en relación con las intenciones verdaderas del P.Douillet. Éste, percatarse de las sospechas del Hermano, se apresura en escribir esta carta, para decir al P.Champagnat que estaba totalmente al lado de los Hermanos y que sólo pretendía fomentar la presencia marista en la diócesis de Grenoble. A pesar de “su profesión de fe”, expresión que usa en la carta, las dificultades no desaparecerán según se podrá deducir, por ejemplo, de la carta que le dirige el Fundador en octubre de 1836 (PS 70). (Cfr. H.Ivo Strobino, nota introductoria al texto, “Cartas Passivas”)

La Côte, a 14 de junio de 1835.

R.P. Superior:

Después de ponerme en la presencia de Dios, después de rezar el Veni Sancte Spiritus y una Ave Maria, tengo el gusto de comunicarle que la misiva recibida del H.Luis conduce a engaño; jamás he tenido la menor idea ni la más pequeña tentación de desdecirme de la honrosa afiliación que hemos realizado, y que yo considero como un hecho consumado. Confío que nuestro buen Maestro Jesús no me abandonará a tal grado que me deje provocar o aprobar el escándalo de una ruptura, funesta para la Sociedad de María, y la Religión Católica en general.

Puede creer, R.P. Superior, que mis sentimientos no han sido comprendidos, que mis cartas han sido mal interpretadas; no me ha sido posible tener con Ud. una entrevista por diversos motivos, aunque en verdad tenía muchos deseos de realizarla. No he tenido otra pretensión que la de aprovecharme de mi posición en la diócesis de Grenoble para hacer avanzar en cuanto de mi dependa la Obra de María, que tanto me ha encantado desde el día en que la conocí.

Confío plenamente en que esta confesión de fe bastará para disipar cualquier duda o malentendido. Sin embargo, si aún considera Ud. la necesidad de mi viaje al Hermitage, lo haré con todo gusto.

Si se llega a producir otra situación semejante a la que hemos tenido, le ruego, Padre Superior, me permita asumir la responsabilidad de ello y que sea yo tratado como un Jonás, antes de que todo se vaya a pique.

Soy, con profundo respeto y gran solicitud, R.P. Superior, su muy humilde y seguro servidor,

DOUILLET

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