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Escritos para Marcelino

 

P. Jean-Baptiste Pompallier
13/11/1835

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Relatamos en comentarios anteriores las gestiones del P.Colin para introducir en Roma el proceso de reconocimiento de la Sociedad de María, en su conjunto. Antes de una respuesta definitiva, la aprobación de la rama de los Padres en 1836, hubo un largo período de negociaciones entre el Vaticano y los obispos de Lyon y de Belley, que eran los “superiores diocesanos” de la Sociedad de María. Como resultado de esas negociaciones la Sociedad de María se disponía a aceptar el carácter misionero “ad gentes”, asumiendo la Misión en Oceanía occidental como región de actuación pastoral. El propio P.Pompallier, consultado, aceptaba el cargo de Administrador Apostólico (Obispo) del nuevo territorio misionero. Esas “grandes novedades”, recogidas en el arzobispado, forman el contexto de esta carta que el P.Pompallier, con euforia y al mismo tiempo con cierta discreción, comunica al P.Champagnat. (Cfr. H.Ivo Strobino, nota introductoria al texto, “Cartas Passivas”)

J.M.J.

Padre Superior:

[1] Durante el retiro de ocho días y después de él, retiro que prediqué a las religiosas Ursulinas de Saint Chamond, he tenido mucha pena de no haber podido llegar hasta el Hermitage para ver a Ud. Me apenaba también el que sus ocupaciones no le permitieran bajar hasta la comunidad donde yo me encontraba. En cuanto a mi se refiere, llegué allá pocas horas antes de empezar los ejercicios de ese retiro; una vez empezado éste, yo no disponía de más tiempo que el necesario para mi oración del Oficio; y el día de la clausura, cuando tuve el gran consuelo de ligar perpetuamente a Dios a un buen ciudadano al que yo había dirigido en esta casa, hace dos años; y el día de la clausura, no tuve, después del discurso de la profesión, sino el tiempo de asistir al almuerzo de ceremonia e ir, en seguida, a tomar los coches del ferrocarril, a las 3:30 de la tarde; pues el día siguiente, muy de mañana, debía presidir la ceremonia de la iniciación de las clases en la Favorita, en donde, para esta circunstancia se celebraba una misa solemne al Espíritu Santo. Quedé muy satisfecho de la comunidad de las Ursulinas de Saint Chamond. Mientras yo predicaba el retiro llegó a saludarme el Sr. Cholleton y me comunicó interesantes noticias de la Sociedad en Valbenoite y el Hermitage; se mostraba muy satisfecho. Compartí sus alegrías y las de ustedes.

[2] Hay aquí una carta que le concierne a Ud. El Sr. Cholleton, a quien he tenido el honor de ver esta mañana, me ha recomendado hacerla llegar a Ud. Sírvase leer todo el contenido y le será fácil ver lo que se pide y lo que él ha respondido; Ud. distinguirá fácilmente la escritura del Sr. Cholleton, que está en la parte superior de la carta enviada.

[3] He aquí algunas noticias que nos deben interesar; pero le suplico no hablar de la primera de ellas sino al Sr. Servant y al Sr. Terraillon.

[4] El prefecto de la Propaganda ha contestado a Monseñor el administrador, el 27 de septiembre último; pero la carta sólo ha sido abierta en días pasados. Dios ha permitido que permaneciera ignorada en el montón de papeles del secretario; por fin hemos tenido conocimiento y he aquí sustancialmente el contenido: el prefecto de la Propaganda toma en gran consideración el asunto propuesto, agradece mucho Monseñor el haber favorecido la oferta de obreros para la misión consabida; dice que no tardará en proponer dichos obreros a la Sagrada Congregación y termina deseando mucha felicidad al digno prelado y a la diócesis de Lyon.

[5] Es de notar que esta respuesta tiene la fecha del 27 de septiembre lo que indica con qué prontitud el prefecto de la Propaganda ha acogido la oferta, ya que su carta llegó a Lyon tres semanas después de la que se le dirigió a él. Solamente que en dicha respuesta no se habla aún de la Sociedad de María, aunque el Señor Pastre, quien ha sido el corresponsal oficial, de común acuerdo con Monseñor, haya hecho de ello mención expresa, pues Ud. no desconoce mi propósito en este importante asunto, como se lo he dado a entender muy bien al Señor Colin de Belley; la misión en sí misma es, si puedo hablar así, lo accesorio en mi espíritu; y el obtener un breve de autorización, o por lo menos de centralización para la reciente Sociedad de María, es lo principal. Si esto se consigue, me trasladaré contento al extremo del mundo, a esas islas del Océano Pacífico, donde esos pobres salvajes que no conocen a nuestro Señor, pero que ofrecen, se dice, buenas disposiciones para la fe. Pidamos mucho al buen Pastor que todo se haga según su santa voluntad!. Es preciso que sean mis superiores quienes me propongan para ser uno de los que deben ir a fin de que yo pueda tranquilizarme; pues me cuesta trabajo entender cómo el Señor pueda decidirse a concederme una gracia tan grande.

[6] Voy a escribir al Señor Colin de Belley para comunicarle estas buenas noticias. El las espera con impaciencia aunque no sean aún decisivas. Tenga la bondad de darlas a conocer a nuestros cohermanos de Valbenoite, pues yo estoy abrumado de ocupaciones por el momento, sin embargo voy a procurar en-viarles una carta.

[7] Todos los asuntos que me han sido confiados aquí en Lyon van muy bien, gracias a Dios. La Favorita tiene actualmente 48 alumnos admitidos. En el establecimiento reinan la unión, la paz y la piedad que atraen en el lugar la estima y la confianza públicas. Es una de las casas de educación de las más consideradas en Lyon. Convendría que la Sociedad la conservara en caso de que yo saliera. Por otra parte, todo a mayor gloria de Dios; sea lo que Dios quiera. Los de la ciudad se fortalecen admirablemente bien. He allí el lado hermoso del cuadro; no le digo que todo eso vaya sin trabajos ni dificultades: pero Ud. lo puede comprender fácilmente. La providencia en Ud. parece que va igualmente muy bien; de vez en cuando veo a los hermanos. Me ha dicho que próximamente vendrá Ud. a Lyon. Espero tener su buena visita. Entre tanto, encomiendo a los santos sacrificios de Ud. y a las oraciones de su casa muchas cosas.. Soy con respeto y adhesión su muy humilde y muy obediente servidor,

POMPALLIER, sacerdote.

Fourvière, Calle del juez de paz, No. 2 en Lyon el 13 de noviembre de 1835.

[8] P.S.: Mis respetos al S. Terraillon y al Sr. Servant. Tenga, pues, la bondad de preguntar al Señor Terraillon por qué ya no me da ninguna noticia de las dos personas que él me había propuesto para la Favorita (eran para el profesorado y para la religión).

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