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Escritos para Marcelino

 

P. Ferreol Douillet
08/02/1836

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Notase el intervalo de apenas cinco días entre la carta anterior y ésta. Probablemente sin esperar la respuesta del P.Champagnat a su consulta de orientar los candidatos para el noviciado de l’Hermitage, el P.Douillet envió esta otra carta, con el grupo de sus tres candidatos. Pero el texto puede ser también respuesta a una carta del P.Champagnat, que habría recibido después de haber enviado la anterior. Reconoce la pobreza material de los candidatos, que no podrán pagar la pensión del noviciado, pero se propone ayudar en aquello que sea posible; ofrece apoyo también en la obtención de documentos para el dossier que el P.Champagnat piensa organizar en vista del proceso del reconocimiento legal de la Congregación. Enumera justificativas para robustecer su proyecto de erigir noviciado propio, en la región. (Cfr. H.Ivo Strobino, nota introductoria al texto, “Cartas Passivas”)

La Côte, a 8 de febrero de 1836

R.P. Superior:

Según su invitación, tengo el honor de enviarle tres de nuestros más antiguos novicios. Creo que puede confiar acerca de su vocación; van al Hermitage con mucha ilusión. Estoy encantado de su buena disposición. Los he enviado a casa de sus padres. He escrito a sus párrocos respectivos con el fin de obtener por su medio lo necesario para llenar los requisitos pedidos por usted. Ya le hablarán ellos del resultado de sus gestiones y de las mías. Hemos de estar convencidos, R. P. Superior, nada lograremos en cuanto a tener novicios si no es entre los pobres. Soy de esta región; creo conocer el espíritu y los recursos del pueblo. Mucho me mortifica que no podrán esos novicios cumplir todas los requisitos, por cierto pequeños. Los padres, así como los jóvenes, me han asegurado que no olvidarán, llegado el momento, de pagar por lo menos el hábito religioso, pues lo ven como algo muy justo y razonable. Se lo repito, estoy desolado a causa de este contratiempo; tal vez debí de haber seguido mi primera impresión, que era la de retenerlos aquí hasta una nueva respuesta de la parte de usted.

Persisto en creer que hay varias razones que militan contra el establecimiento de un noviciado bien llevado aquí en la Côte: 1º la proximidad de todo lo conocido; 2º las grandes ventajas de expatriar a nuestros sujetos; 3º los gastos de más, en personal y material; 4º la dificultad, o más bien la imposibilidad de hacer las cosas, aquí en la Côte, tan bien hechas como en el Hermitage; 5º el temor de provocar, tal vez, las envidias de la Academia y de la escuela normal de Grenoble; 6º la proximidad misma del seminario, y en consecuencia, el contacto casi indispensable con los latinistas; 7º el ejemplo de las otras corporaciones en general, y en particular de aquellas que son del mismo género.

Cuando solicité un Hermano más, fue para que ayudase en general a los otros Hermanos, siempre y cuando Ud. desee establecer es cuelas en la diócesis de Grenoble, cuando se cumplan los requisitos para tales fundaciones. Estaré contento con el statu quo y continuaré en la preparación de los obreros que Ud. desea tan vivamente en su última carta, empleando todo mi celo apostólico y demás posibilidades. Con gusto iría a la primera toma de hábito, a la que Ud. me invita, si no fuera porque con antelación a su carta ya había yo fijado los exámenes en para esas fechas. Me enteraré con satisfacción de las buenas noticias que acerca de los sacerdotes de la Sociedad de María tenga Ud. bien a darme, R.P. Superior. Cuando Ud. se decida a salir a Paris, le obtendré con facilidad un certificado del Alcalde de la Côte y una carta de recomendación de una Condesa, prima del Sr. DArgout, Ministro de finanzas.

El H.Luciano, de acuerdo con el permiso dado por Ud., se presentó a examen en Grenoble;obtuvo de inmediato su diploma correspondiente. Bendito sea Dios.

Soy, con el más profundo respeto y abnegación, R.P. Superior, su muy humilde y seguro servidor,

DOUILLET.

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